Zapatero recurre la nueva tasación de sus joyas y pide elegir a su propio perito
El expresidente pide retirar el encargo a la joyería y proponer un perito propio mientras se debate si las piezas valían 1,3 o 2 millones de euros.

El expresidente recurre el encargo a Yanes por falta de imparcialidad y pide proponer su propio perito. La cifra que salga determina si hay delito y de qué gravedad.
José Luis Rodríguez Zapatero ha presentado un recurso de reforma contra la decisión del juez José Luis Calama de encargar una segunda tasación de las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho, valoradas por Ansorena en 1,3 millones de euros.
Su defensa sostiene que el nuevo encargo se solapa con ese informe, pide que se retire la designación a la joyería Yanes por no cumplir los criterios de imparcialidad y solicita poder proponer un perito propio que trabaje junto al designado por el juzgado.
El fundamento de la recusación
Juan Yanes, director general de la firma, valoró en el programa Más Vale Tarde de La Sexta unas fotografías de las piezas y habló de un valor aparentemente incalculable, situándolo en dos millones de euros. Su hermano Jesús Yanes declaró después en Telemadrid que quien aceptaría el encargo sería su hermana Cristina, y criticó el informe de Ansorena.
El escrito de la defensa recoge la consecuencia: "Vistas las manifestaciones públicas de su director general, nos encontramos con una opinión extraprocesal sobre el mismo objeto y, singularmente, sobre el punto más relevante de la pericia: el valor de las piezas intervenidas".
Zapatero añade que no basta con que el trabajo lo firme una persona distinta del director general, porque al depender del mismo negocio el perito no podría emitir su opinión con imparcialidad objetiva.
El argumento se sostiene en un principio básico del peritaje: quien dictamina no puede haberse pronunciado antes sobre aquello que debe dictaminar. Que la firma haya difundido una cifra en televisión, sobre el mismo objeto y antes de recibir el encargo, encaja en el supuesto clásico de recusación.
Lo que decidirá el juez es si la unidad relevante a efectos de imparcialidad es la persona o la empresa. La ley se refiere al perito, y la designación recae sobre un profesional concreto. La defensa pide que se extienda al negocio entero.
Por qué la cifra lo decide todo
La pieza separada abierta contra Zapatero lo es por contrabando y por posibles irregularidades fiscales, y ambos delitos dependen de umbrales cuantitativos.
En el contrabando, el valor de los bienes determina si la conducta constituye infracción administrativa o delito, y también la pena aplicable. En el ámbito fiscal ocurre lo mismo: la cuota defraudada tiene que superar una cantidad determinada para que exista delito, y por debajo queda como asunto de la Agencia Tributaria.
La diferencia entre 1,3 y 2 millones de euros no es una discusión de expertos sobre gemas. Puede separar un expediente administrativo de una causa penal, y una pena de otra.
Esa es la razón por la que la defensa litiga esta designación con esta intensidad.
Una contradicción y un argumento sólido
Zapatero recurre la segunda tasación alegando que se solapa con la primera, y al mismo tiempo sostiene que la primera es incorrecta porque no refleja el valor que las piezas tenían en 2007.
Las dos posiciones conviven mal. Si Ansorena erró, una segunda valoración es precisamente lo que permitiría establecer la cifra correcta.
El fondo de su objeción, en cambio, tiene recorrido. Zapatero mantiene que las joyas fueron un regalo del rey de Arabia Saudí entregado en Moncloa en 2007, y que la valoración debe referirse a ese momento.
El oro y las piedras preciosas se han encarecido de forma notable desde entonces. Y en materia tributaria el momento relevante suele ser aquel en que se obtiene el bien o la ganancia, no aquel en que se descubre. Tasar en euros de 2026 un objeto recibido en 2007 produce una cifra que no corresponde al hecho que se investiga.
Esa discusión es técnica y legítima, y ningún tribunal la ha resuelto todavía.
Lo que sigue sin acreditarse
La versión de Zapatero es que recibió un regalo estrictamente personal consistente en tres juegos de joyería de estructura similar y el mismo diseño tradicional, diferenciados por sus rubíes, esmeraldas y zafiros, y que lo aceptó por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto hacia el monarca saudí.
Se dirigió a la Corte Real saudí para obtener una confirmación oficial y no la consiguió. Ha pedido a Calama que, si su explicación no basta, libre una comisión rogatoria a las autoridades del reino.
Una comisión rogatoria a Arabia Saudí no tiene plazo previsible y una casa real extranjera no está obligada a responder. Si esa confirmación no llega, el origen de las piezas seguirá dependiendo únicamente de lo que sostiene el investigado.
Zapatero no ha sido condenado y le ampara la presunción de inocencia.
Dos firmas y dos cifras
El procedimiento gira en torno a un número que nadie ha calculado todavía con las piezas delante y en el marco temporal que corresponde.
Ansorena ha dado 1,3 millones. Yanes ha mencionado dos millones en un plató, antes de recibir encargo alguno y examinando fotografías.
La tasación que debería zanjar la cuestión llega, por tanto, después de que las dos joyerías implicadas hayan puesto ya una cifra sobre la mesa.





















