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Irene Montero, Podemos member and vice-president of the Left group, speaks outside the Paris courthouse during a rally in support of Rima Hassan on the day of her trial over alleged apology of terrorism, in Paris, France, on July 7, 2026. Hans Lucas / AFP via Getty Images

Podemos ofrece pactos a Izquierda Unida en diez comunidades, pero mantiene el pulso por la candidatura madrileña de Irene Montero. Mientras tanto, el Frente Amplio cierra acuerdos territoriales en Aragón y Baleares y avanza en Canarias y la Comunidad Valenciana.

La izquierda alternativa afronta las últimas horas antes del cierre del plazo para registrar coaliciones electorales sin haber resuelto su principal conflicto: la integración de Podemos en el Frente Amplio en la Comunidad de Madrid. Las diferencias sobre las candidaturas y el reparto de espacios amenazan con frustrar una lista unitaria para las elecciones generales del 29 de noviembre, pese a los acuerdos alcanzados en distintos territorios.

El principal punto de fricción es el encaje de Irene Montero, candidata de Podemos, en el proyecto impulsado por Comuns, Izquierda Unida, Más Madrid y Movimiento Sumar. Mientras la formación morada reclama espacio para su candidata, el resto de organizaciones defiende el peso electoral de sus propias fuerzas y cuestiona las condiciones de la negociación.

Las conversaciones han avanzado en Aragón, Baleares, la Comunidad Valenciana y Canarias, aunque con fórmulas diferentes y sin la participación de Podemos en todos los acuerdos. La posibilidad de concurrir en una única candidatura estatal continúa abierta, pero el espacio llega a la recta final debilitado por las tensiones internas.

Podemos ofrece acuerdos a IU en diez comunidades

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, defendió que la unidad de la izquierda debe construirse también fuera de Madrid y Barcelona, donde, según argumentó, la fragmentación puede perjudicar la representación electoral.

"Fuera de Madrid y fuera de Barcelona hay muchísima España y ahí Podemos ha estado trabajando desde hace tiempo en acuerdos de unidad para que no se pierda ni un solo voto de izquierdas", afirmó en RNE, al referirse a territorios como Canarias, el País Valenciano y Baleares.

Poco después, Podemos trasladó que había ofrecido acuerdos a Izquierda Unida en diez comunidades autónomas: Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura y Andalucía.

La propuesta provocó malestar entre otras organizaciones del espacio, especialmente en IU, que defiende una candidatura estatal con presencia de las distintas fuerzas territoriales y no una suma de pactos separados por comunidades.

Su coordinador federal, Antonio Maíllo, criticó la estrategia de Podemos y reivindicó el carácter estatal del proyecto. "Frente Amplio es un proyecto de país", afirmó, antes de añadir que su organización apuesta por una candidatura "estatal, unificada y con las diversidades que hay en los territorios, pero no troceada".

La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau también cuestionó la propuesta de los morados. A su juicio, los acuerdos parciales pueden garantizar representación parlamentaria, pero el objetivo de la coalición debe ir más allá de obtener escaños y concentrarse en frenar a la extrema derecha en las elecciones del 29-N.

Colau ofrece apartarse, pero reivindica el peso del Frente Amplio

El liderazgo de Ada Colau se ha convertido en otro de los elementos centrales de la negociación. La exalcaldesa fue propuesta como candidata del Frente Amplio a la presidencia del Gobierno y como probable cabeza de lista por Barcelona, pero condicionó desde el principio su regreso a la política estatal a la construcción de una candidatura amplia.

El pasado 8 de octubre aseguró que estaría dispuesta a participar si el proyecto conseguía integrar a las distintas fuerzas de izquierda. "Si estamos todas, yo estaré. Para repetir experiencias anteriores, yo no soy necesaria", afirmó entonces.

Esta semana fue más allá y ofreció renunciar a su candidatura e incluso estudiar un cambio de nombre de la coalición para facilitar un acuerdo con Podemos. "Si más adelante se suman otras personas al Frente y hay otra persona que genera más consenso, adelante, estoy dispuesta a ceder", señaló el miércoles.

Sin embargo, un día después matizó su disposición a apartarse y reivindicó el respaldo de las cuatro organizaciones que impulsan el Frente Amplio. "Esas fuerzas pensaron en mí como candidata de consenso y que podía ser una buena candidata", sostuvo.

La evolución de su postura refleja las dificultades para encontrar una fórmula que permita incorporar a Podemos sin alterar el equilibrio interno del proyecto. A medida que se acerca el final del plazo, las organizaciones siguen intentando resolver las diferencias sobre el liderazgo y el reparto de las candidaturas.

Irene Montero y el pulso por la lista de Madrid

La Comunidad de Madrid concentra buena parte de las discrepancias. Podemos irrumpió en la precampaña con Irene Montero como candidata, mientras que el Frente Amplio pretende construir una lista conjunta respaldada por las organizaciones que lo integran.

La formación morada ha organizado un proceso de primarias en el que planteó la participación de distintas fuerzas de izquierda para elegir candidatura, aunque finalmente el proceso se ha desarrollado mediante una fórmula impulsada unilateralmente por Podemos. Montero es la principal aspirante tras no figurar en las listas de Yolanda Díaz en las últimas elecciones generales y convertirse en eurodiputada en 2024.

Su candidatura cuenta, además, con el respaldo de Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, con quien Podemos alcanzó un acuerdo de colaboración electoral. Según ese pacto, la formación morada no concurrirá en Cataluña y se contempla la presencia de representantes de Podem en las listas republicanas, mientras Rufián hará campaña por Montero en Madrid.

El entendimiento provocó malestar en Comuns, que también había mantenido conversaciones con Rufián para explorar una fórmula de unidad.

En Madrid, Más Madrid ha expresado sus reservas sobre la posibilidad de ceder espacio a Podemos. Emilio Delgado, representante de la formación, sostuvo que le resultaría difícil justificar ante sus votantes que una organización con representación en la Asamblea regional tuviera que renunciar a posiciones en favor de Podemos, que no cuenta con escaños en ese parlamento autonómico, aunque sí tiene representación en el Congreso.

El desacuerdo mantiene abierta la posibilidad de que Podemos concurra en solitario en Madrid, incluso si alcanza pactos con IU en otras comunidades. La cuestión es si ambas partes estarán dispuestas a modificar sus posiciones para evitar la división electoral en uno de los territorios clave.

Los pactos territoriales avanzan, pero la unidad sigue sin cerrarse

Mientras Madrid continúa bloqueada, las negociaciones sí han producido acuerdos en varios territorios.

En Aragón, Chunta Aragonesista, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Partido Verde y Recortes Cero han acordado concurrir juntos bajo la denominación Chunta Aragonesista-Frente Amplio Aragón, aunque han invitado a Podemos a incorporarse.

En Baleares, Ara Més y Frente Amplio, integrado por Sumar y Esquerra Unida, han pactado una candidatura conjunta al Congreso sin Podemos por el momento. La formación también ha recibido una invitación para sumarse al acuerdo.

En Canarias, Nueva Canarias-Bloque Canarista, Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar han cerrado una alianza bajo la marca Unidad del Pueblo Canario. En la Comunidad Valenciana también han avanzado las conversaciones entre las fuerzas progresistas.

Pese a estos avances, las distintas fórmulas territoriales reflejan que todavía no existe una estrategia común plenamente cerrada para toda España. El reto consiste en compatibilizar las organizaciones de ámbito estatal con las fuerzas autonómicas y resolver las diferencias sobre el liderazgo, las candidaturas y el reparto de puestos.

El acto de lanzamiento, pendiente del desenlace

El resultado de las negociaciones también condicionará la presentación pública del Frente Amplio, prevista para este sábado en Madrid. El acto, anunciado semanas atrás, tiene fecha, pero todavía no cuenta con todos los detalles confirmados.

La izquierda alternativa llega así al límite del plazo electoral sin haber despejado la incógnita de Madrid. Los acuerdos territoriales muestran que la cooperación es posible, pero las discrepancias entre Podemos y el resto de las organizaciones siguen amenazando con impedir una candidatura unitaria en el conjunto del país.