España pagará 20.000 millones más al año en intereses de la deuda y perderá margen ante futuras crisis
El organismo mantiene sus previsiones de crecimiento, pero advierte de que el déficit podría superar el 3% del PIB y que el margen presupuestario seguirá limitado.

Funcas prevé que el coste anual de la deuda pública pase de 43.500 millones de euros en 2026 a 63.700 millones en 2031. Si los tipos de interés se mantienen elevados, la factura podría superar los 70.000 millones y el déficit rebasaría el 3% del PIB.
La economía española mantiene un ritmo de crecimiento sólido, pero afronta riesgos financieros que podrían limitar la capacidad del Estado para responder a futuras crisis. La renovación de deuda emitida en años de tipos de interés cercanos a cero por nuevos títulos con costes más elevados aumentará progresivamente la factura financiera y reducirá el margen presupuestario del Gobierno.
En sus previsiones económicas de otoño, Funcas mantiene sus estimaciones de crecimiento del producto interior bruto (PIB) en el 2,5% para 2026 y el 1,8% para 2027. Sin embargo, anticipa una desaceleración progresiva que situaría el avance económico en el 1,7% en 2028, en un contexto marcado por la persistencia de la inflación.
El escenario central del centro de análisis contempla que la inflación descienda hasta el 2% a partir de 2029 y que la rentabilidad de los bonos españoles a diez años, prevista en torno al 4% de media en 2027, baje al 3% en 2030. Pese a esa moderación, el aumento del coste de financiación seguirá presionando las cuentas públicas.
Los intereses de la deuda alcanzarán los 63.700 millones en 2031
Según las estimaciones de Funcas, los pagos anuales por intereses de la deuda pública aumentarán desde aproximadamente 43.500 millones de euros en 2026 hasta los 63.700 millones en 2031. El incremento supone unos 20.000 millones adicionales cada año respecto al nivel de partida.
El encarecimiento se explica, en parte, por la necesidad de refinanciar emisiones anteriores realizadas cuando los tipos de interés eran mucho más bajos. A medida que esos títulos vencen y se sustituyen por otros con mayores costes financieros, el Estado debe destinar una proporción creciente de sus recursos al pago de intereses.
Esta carga limitará la capacidad presupuestaria para financiar otras políticas públicas y responder a situaciones imprevistas. Funcas advierte de que, si no se adoptan medidas de ajuste, el déficit público volvería a superar el límite europeo del 3% del PIB a partir de 2030.
La deuda se estanca cerca del 96% del PIB
La ratio de deuda pública sobre el PIB, un indicador utilizado para evaluar la sostenibilidad de las finanzas del país, bajaría del 98,1% previsto para 2026 al 96% en 2029. A partir de ese momento, según el escenario de Funcas, permanecería prácticamente estancada.
Aunque la reducción inicial representa una mejora, el nivel seguiría muy por encima del valor de referencia del 60% establecido por la Unión Europea. En términos aproximados, la deuda equivaldría a casi toda la producción anual de la economía española.
El problema, según el análisis, es que la estabilización de esta ratio impediría reconstruir un colchón financiero suficiente para afrontar futuras emergencias, como una recesión, una pandemia o nuevas perturbaciones internacionales.
"Este resultado pone de manifiesto que el margen de maniobra de las AA. PP. para responder a shocks exógenos o a una posible recesión es prácticamente nulo", advierte Funcas.
El organismo también alerta de que un aumento inesperado del gasto público o una desaceleración económica mayor de la prevista podría situar la deuda en una trayectoria creciente y dificultar su sostenibilidad.
Un escenario más adverso elevaría la factura por encima de 70.000 millones
Las previsiones empeoran si las tensiones financieras persisten. Funcas contempla un escenario alternativo que califica de "no excesivamente desfavorable", caracterizado por una inflación algo más elevada y unos tipos de interés superiores durante todo el periodo analizado.
En esta hipótesis, el euríbor a un año se situaría en el 3% y la rentabilidad de la deuda pública a diez años alcanzaría el 4%. El crecimiento económico sería inferior al previsto, mientras que el gasto público aumentaría.
El déficit superaría el 3,5% del PIB a partir de 2030 y los pagos anuales por intereses rebasarían los 70.000 millones de euros. La combinación de un menor crecimiento, mayores necesidades de gasto y financiación más cara colocaría la ratio de deuda en una senda considerada insostenible por el análisis.
Ante estos riesgos, Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, insiste en la necesidad de aprovechar la actual fase de crecimiento para reforzar las cuentas públicas.
El objetivo, según explica, es "intentar generar y elevar el colchón presupuestario para no estar en esa situación de perder completamente el margen de maniobra presupuestario en el futuro".
La presión económica también alcanza a las familias
Las dificultades no se limitan a las finanzas del Estado. La evolución de los precios y de los ingresos también está afectando a la capacidad de ahorro de los hogares.
Los datos recogidos en el análisis sitúan la inflación en el 4,9%, frente a un crecimiento salarial del 3,6%. Esta diferencia reduce el poder adquisitivo de los trabajadores cuando sus ingresos no aumentan al mismo ritmo que el coste de la vida.
Al mismo tiempo, el gasto de los hogares ha crecido un 6,3%, por encima de la evolución de su renta disponible. Como consecuencia, la tasa de ahorro familiar bajaría hasta el 10,9%, según las previsiones citadas.
El análisis también señala que las familias han consumido parte del ahorro acumulado durante la pandemia, cuando la tasa de ahorro llegó a situarse en el 17%. Si las reservas continúan disminuyendo, los hogares podrían verse obligados a moderar su consumo para equilibrar sus presupuestos.
Así, el encarecimiento de la financiación pública y la reducción del ahorro privado plantean dos desafíos simultáneos para la economía española. Mientras el Estado necesita reconstruir su margen presupuestario, las familias afrontan una pérdida de capacidad para absorber nuevas subidas de precios o imprevistos.
Las previsiones de Funcas apuntan a que el crecimiento económico, por sí solo, no bastará para eliminar estos riesgos. La evolución de los tipos de interés, el control del déficit y la capacidad para recuperar reservas financieras serán determinantes para afrontar futuras crisis sin agravar la deuda pública.

