La pobreza alcanza al 26,5% de la población del sur de España, frente al 14,1% del norte
La infancia, las mujeres y los hogares con problemas de vivienda afrontan los mayores niveles de vulnerabilidad, con una brecha territorial de 12,4 puntos entre el norte y el sur.

El XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza de EAPN-ES sitúa a la infancia y a las mujeres entre los grupos más vulnerables. La tasa de pobreza alcanza el 26,5% en la mitad sur de España, frente al 14,1% en el norte, mientras el escaso parque de alquiler social limita las alternativas para los hogares con menos ingresos.
El 25,9% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, según la segunda parte del XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza 2026, elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). El estudio analiza las diferencias socioeconómicas entre comunidades autónomas y países de la Unión Europea a partir de los datos oficiales más recientes de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aunque el indicador AROPE —que mide el riesgo de pobreza o exclusión social— refleja una estabilización respecto a ejercicios anteriores, la organización advierte de que el acceso a la vivienda y las desigualdades territoriales siguen condicionando las condiciones de vida de millones de personas.
La pobreza monetaria constituye el principal componente del indicador, con una tasa del 19,5%. El umbral oficial se sitúa en 12.220 euros anuales por unidad de consumo, equivalentes a unos 1.018 euros mensuales.
Mujeres e infancia, entre los grupos más afectados
El informe identifica diferencias significativas según el sexo y la edad. La tasa de pobreza alcanza el 28% entre las mujeres, frente al 23,9% entre los hombres.
La infancia presenta la situación más vulnerable: el 36,8% de los menores de 18 años se encuentra en riesgo de pobreza. Entre las personas de 65 años o más, la tasa llega al 25,8%, mientras que se sitúa en el 24,5% para los jóvenes de 18 a 29 años y en el 22,6% para la población de entre 30 y 64 años.
Estos datos muestran que el riesgo de pobreza no afecta de manera uniforme a la población y que la edad y el género siguen marcando diferencias relevantes en las condiciones económicas de los hogares.
Una brecha persistente entre el norte y el sur
Las desigualdades territoriales constituyen otro de los principales hallazgos del estudio. En las comunidades autónomas de la mitad sur de España, la tasa de riesgo de pobreza alcanza una media del 26,5%, mientras que en la mitad norte se reduce al 14,1%.
La diferencia entre ambas zonas se sitúa en 12,4 puntos porcentuales. Aunque la brecha había disminuido desde los 16,2 puntos registrados en 2016 hasta los 11,8 de 2022, el informe constata que ha vuelto a ampliarse.
La organización advierte de que, pese a los avances generales registrados desde la crisis financiera, persisten bolsas de vulnerabilidad económica en determinados territorios.
Melilla, Ceuta y Andalucía registran las tasas más elevadas
Las cifras por comunidades autónomas y ciudades autónomas muestran importantes diferencias. Melilla registra una tasa de pobreza del 39,3%, seguida de Ceuta, con un 37%. Entre las comunidades autónomas, Andalucía presenta el porcentaje más elevado, con un 27,7%, seguida de la Región de Murcia (26,7%), Extremadura (26,2%), la Comunidad Valenciana (26%) y Castilla-La Mancha (25,9%).
En Andalucía, la tasa equivale a más de 2,4 millones de personas en situación de pobreza, según el informe.
En el extremo contrario se encuentran Euskadi, con un 9,3%; Illes Balears, con un 11,6%; Navarra, con un 12,3%; la Comunidad de Madrid, con un 12,7%, y Aragón, con un 13,6%.
Al considerar el indicador AROPE global, Euskadi registra un 14,7%, Illes Balears un 15,2% y Navarra un 16,5%, todos ellos porcentajes inferiores a la media estatal. Sin embargo, el estudio también advierte de incrementos respecto a 2015 en la tasa AROPE de comunidades como Navarra, La Rioja, Catalunya, Aragón y Castilla y León.
La vivienda se consolida como un factor de pobreza
El acceso y el mantenimiento de una vivienda se han convertido en factores determinantes de la vulnerabilidad económica. EAPN-ES describe un cambio en el modelo residencial, marcado por las dificultades para acceder a una vivienda en propiedad y la creciente dependencia del alquiler.
El coste de la vivienda reduce la capacidad de los hogares para afrontar otros gastos básicos. Según el estudio, el 28,3% de las personas que ya están bajo el umbral de pobreza destina más del 40% de sus ingresos disponibles a cubrir los gastos residenciales.
Además, el 10,6% de la población española registra retrasos en los pagos del alquiler o de las cuotas hipotecarias, una situación que refleja las dificultades para mantener una vivienda en condiciones económicas adversas.
España tiene una oferta limitada de alquiler social
El informe también señala la escasez de vivienda social como una de las principales limitaciones para los hogares con menos recursos. España dispone de aproximadamente 1,3 viviendas de alquiler social por cada 100 habitantes, una cifra que el estudio sitúa por debajo de la media europea.
La diferencia resulta especialmente visible al compararla con países como Países Bajos, donde el alquiler social representa el 11,5% del parque residencial; Austria, con el 9,8%; Dinamarca, con el 8,6%, y Francia, con el 6,1%.
Según EAPN-ES, la insuficiencia de alternativas públicas asequibles deja a las familias vulnerables más expuestas a las subidas del alquiler y a las dificultades para acceder a una vivienda estable.
Las prestaciones públicas contienen el riesgo de pobreza
Las pensiones, los subsidios y las ayudas de garantía de ingresos desempeñan un papel importante en la contención de la pobreza. Sin embargo, el informe advierte de que una parte significativa de las personas pensionistas continúa percibiendo prestaciones por debajo de los umbrales económicos establecidos.
A escala estatal, el 34,9% de las personas pensionistas recibe prestaciones inferiores al umbral de pobreza. Además, el 16% percibe ingresos por debajo del umbral de pobreza severa, fijado en 8.147 euros anuales, equivalentes a unos 582 euros mensuales.
La situación es especialmente delicada entre quienes reciben pensiones de viudedad: el 26,9% se encuentra por debajo del umbral de pobreza severa.
El reto de cumplir los objetivos de la Agenda 2030
EAPN-ES concluye que las políticas de protección social han contribuido a contener el deterioro de las condiciones económicas, pero alerta de que el encarecimiento de la vivienda y la energía puede neutralizar parte de los avances conseguidos.
La organización reclama a las administraciones estatal, autonómicas y locales que refuercen las políticas de vivienda, los sistemas de rentas mínimas y el gasto en protección social.
El informe plantea que reducir la pobreza requiere abordar conjuntamente las desigualdades territoriales, el acceso a una vivienda asequible y la redistribución de los recursos, con el objetivo de garantizar unas condiciones de vida dignas para toda la población.

