El campo español crece, pero afronta nuevos riesgos económicos
El olivar y el viñedo impulsan la actividad agraria, mientras las exportaciones pierden fuerza y aumentan las incertidumbres comerciales y geopolíticas.

El sector agroalimentario español mantiene una evolución positiva en 2026, aunque la recuperación todavía se enfrenta a importantes riesgos. La mejora de las condiciones hídricas tras los años de sequía y el avance de cultivos como el olivar y el viñedo han impulsado la actividad. Sin embargo, los fenómenos meteorológicos extremos, el encarecimiento de la energía y los fertilizantes y las tensiones geopolíticas generan incertidumbre para agricultores y ganaderos.
Según los datos recogidos por Infobae a partir de un análisis de CaixaBank Research, la actividad agraria aumentó un 5,6 % interanual durante el primer semestre de 2026. Este crecimiento superó el avance del conjunto de la economía española, que se situó en el 2,6 % durante el mismo periodo.
La agricultura española mantiene su crecimiento en 2026
El avance actual prolonga la recuperación registrada durante los dos años anteriores. La actividad agraria creció un 15 % en 2024 y un 11,9 % en 2025, después de un periodo marcado por la sequía y el incremento de los costes de producción.
El empleo también muestra señales de mejora. Las afiliaciones a la Seguridad Social en el sector primario aumentaron un 1,6 % entre enero y agosto de 2026, en comparación con los mismos meses del año anterior.
Estas cifras apuntan a una recuperación de la actividad agrícola y ganadera, aunque los resultados varían según el cultivo, la región y las condiciones de cada explotación.
El olivar y el viñedo destacan entre los cultivos con mejores resultados
Las perspectivas para el olivar y el viñedo se encuentran entre las más favorables de la campaña. Los rendimientos del olivar se sitúan alrededor de un 40 % por encima de los de 2025 y cerca de un 60 % sobre la media de los últimos cinco años.
En el caso del viñedo, el rendimiento registra un incremento interanual aproximado del 20 %. La evolución positiva de ambos cultivos representa una oportunidad para las zonas productoras y para las empresas vinculadas a la elaboración y comercialización de aceite y vino.
No todos los cultivos se recuperan al mismo ritmo
El panorama es menos favorable para algunas producciones. Los cereales de invierno, las leguminosas y, especialmente, el almendro presentan descensos de rendimiento respecto al ejercicio anterior, de acuerdo con los datos de la encuesta ESYRCE del Ministerio de Agricultura.
El regadío continúa ayudando a estabilizar los resultados de determinadas explotaciones, pero las diferencias entre cultivos muestran que la recuperación del campo español no es uniforme.
El clima extremo amenaza las cosechas y eleva las pérdidas
La mejora de la situación hídrica en buena parte del territorio no ha eliminado los riesgos meteorológicos. Las tormentas, el granizo, las danas y las olas de calor siguen afectando a los cultivos y dificultan la planificación de las campañas agrícolas.
Los datos de Agroseguro reflejan la dimensión de este problema. Hasta finales de julio de 2026, los fenómenos meteorológicos adversos habían afectado a cerca de 1,2 millones de hectáreas y generado indemnizaciones por valor de 374 millones de euros.
Los daños no se limitan a la pérdida directa de cosechas. Las temperaturas elevadas también pueden alterar los ciclos de crecimiento de las plantas, mientras que en la ganadería reducen la disponibilidad de pastos y pueden incrementar los gastos de alimentación y mantenimiento.
La energía y los fertilizantes vuelven a encarecer la producción
Los agricultores y ganaderos también afrontan presión sobre sus costes. Los datos del Ministerio de Agricultura correspondientes a abril, citados en el análisis, mostraban un aumento interanual del 27 % en la energía y del 19,5 % en los fertilizantes.
Estas subidas pueden afectar a la rentabilidad de las explotaciones, especialmente cuando los productores no pueden trasladar todos los incrementos a los precios de venta. El combustible, el transporte y los insumos agrícolas son elementos importantes para mantener la producción y distribuir los alimentos.
La tensión internacional añade incertidumbre
La evolución de los conflictos en Oriente Medio y de la situación en el estrecho de Ormuz puede influir en los mercados energéticos y en los costes logísticos. Si las tensiones se prolongan, podrían aumentar los gastos de producción y transporte y, posteriormente, ejercer presión sobre los precios de los alimentos.
El alcance de ese impacto dependerá de la duración de las tensiones y de la evolución de los mercados. Por ahora, se trata de un riesgo para los próximos meses y no de una garantía de que todos los costes vayan a subir en la misma proporción.
Las exportaciones agroalimentarias pierden impulso
El comercio exterior constituye otro de los puntos de atención para el sector. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones agroalimentarias españolas descendieron un 1,4 % interanual, mientras que las importaciones aumentaron un 2,3 %.
Como resultado, el superávit comercial agroalimentario se redujo hasta los 10.331 millones de euros, un 11 % menos que en el mismo periodo del año anterior.
Las ventas de frutas y hortalizas contribuyeron a compensar parte del retroceso, pero otros productos experimentaron dificultades. Entre ellos se encuentra la carne, cuya evolución se ha visto afectada por la menor demanda china y por restricciones comerciales relacionadas con brotes de peste porcina africana en Cataluña.
Los acuerdos comerciales también preocupan a los productores
La aplicación provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha generado preocupación en algunos sectores agroalimentarios españoles. Las producciones de vacuno, aves, azúcar y arroz figuran entre las más expuestas a una posible mayor competencia de las importaciones.
Los productores siguen de cerca la evolución de los volúmenes importados, los precios y las condiciones de competencia. El impacto final dependerá de la evolución comercial y de la aplicación de los mecanismos de control y salvaguardia correspondientes.
La inflación alimentaria se modera, pero persisten los riesgos
Para los consumidores, uno de los datos favorables es la moderación de la inflación alimentaria. Durante la segunda mitad de 2026, el aumento interanual de los precios se situó cerca del 2 %, lejos de los fuertes incrementos registrados tras la crisis inflacionaria de 2022.
En agosto, alrededor del 60 % de las partidas alimentarias registró aumentos inferiores al 2 %. Algunos productos, como los aceites vegetales, el azúcar y las frutas tropicales, incluso experimentaron descensos de precios.
No obstante, la moderación de la inflación no significa que todos los alimentos sean más baratos. El aumento de algunos costes de producción y la evolución de los productos sin elaborar podrían generar nuevas presiones sobre los precios en los próximos meses.
Adaptación climática y relevo generacional, retos para el campo
La recuperación del sector requiere inversiones para mejorar la eficiencia en el uso del agua, adaptar las explotaciones a las nuevas condiciones climáticas y reforzar la protección frente a las pérdidas. También es importante facilitar que nuevas generaciones se incorporen a la agricultura y la ganadería.
La modernización de las explotaciones, la innovación y la diversificación comercial pueden ayudar a mejorar su capacidad de respuesta ante las crisis. Al mismo tiempo, las condiciones económicas deben permitir que las empresas agrarias mantengan su rentabilidad y continuidad.
En conjunto, los datos de 2026 muestran un sector que ha recuperado parte de su dinamismo, pero que continúa expuesto a riesgos climáticos, comerciales y geopolíticos. La evolución de los próximos meses será clave para determinar si el crecimiento se mantiene y cómo repercute en los productores y los consumidores.
Preguntas frecuentes sobre el campo español en 2026
¿Cuánto creció el sector agrario español en el primer semestre de 2026?
La actividad agraria aumentó un 5,6 % interanual, frente al 2,6 % registrado por el conjunto de la economía española durante el mismo periodo.
¿Qué cultivos presentan mejores perspectivas?
El olivar y el viñedo destacan por la mejora de sus rendimientos, aunque otras producciones, como el almendro y determinados cereales, presentan resultados menos favorables.
¿Cuántas hectáreas resultaron afectadas por fenómenos meteorológicos?
Hasta finales de julio de 2026, los episodios meteorológicos adversos habían afectado a cerca de 1,2 millones de hectáreas, según los datos de Agroseguro citados en la información.
¿Por qué preocupan los costes de energía y fertilizantes?
Porque son insumos esenciales para producir y distribuir alimentos. Su encarecimiento puede reducir los márgenes de las explotaciones y trasladar presión a otros eslabones de la cadena alimentaria.
¿Cómo evolucionaron las exportaciones agroalimentarias?
Las exportaciones retrocedieron un 1,4 % interanual durante el primer semestre de 2026, mientras que las importaciones aumentaron un 2,3 %.
¿La moderación de la inflación significa que bajarán todos los alimentos?
No. Una inflación más baja indica que los precios crecen más lentamente en conjunto, pero algunos productos pueden encarecerse y otros abaratarse.

