Sánchez vuelve a recibir abucheos en la Fiesta Nacional mientras los Reyes concentran los aplausos
La celebración estuvo marcada por las ausencias políticas, la presencia de la Familia Real y un amplio desfile aéreo y militar.

El presidente del Gobierno apuró su llegada para coincidir con la comitiva real, pero volvió a escuchar insultos y consignas de rechazo. La celebración estuvo marcada también por las ausencias políticas y el despliegue aéreo y militar en Madrid.
Pedro Sánchez volvió a ser objeto de abucheos durante la celebración de la Fiesta Nacional en Madrid. El presidente del Gobierno permaneció en su vehículo oficial, en las inmediaciones de la plaza de Cánovas del Castillo, hasta pocos minutos antes de la llegada de la Familia Real. La estrategia le permitió coincidir prácticamente con la comitiva de los Reyes, aunque no evitó las muestras de rechazo cuando descendió del coche.
Entre los gritos del público se escucharon insultos contra el jefe del Ejecutivo y consignas como "Ceuta no se vende". La pitada contrastó con los aplausos y vítores dedicados a Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, recibidos con muestras de afecto por los ciudadanos congregados a lo largo del recorrido.
El Rey presidió el acto con el uniforme de gala del Ejército del Aire, siguiendo la rotación anual de uniformes militares. A su lado, Leonor vistió el uniforme del Ejército de Tierra, después de completar sus tres años de formación militar. Durante los saludos, la Princesa protagonizó una pequeña anécdota cuando se le desprendió la insignia del Toisón.
Los Reyes, protagonistas de la jornada
La reina Letizia estrenó un vestido rosa y lució por primera vez en la solapa un broche procedente del conjunto de joyas de pasar de la reina Victoria Eugenia.
La infanta Sofía, por su parte, optó por un traje rojo de chaqueta y pantalón, en lugar del vestido corto que suele marcar el protocolo femenino para este tipo de actos. La elección recordó a la que hizo Letizia en su etapa como princesa de Asturias, cuando también apostó por un conjunto de pantalón en una ceremonia oficial.
Durante el desfile aéreo, los miembros de la Familia Real intercambiaron miradas, gestos de complicidad y comentarios desde la tribuna. La cercanía entre ellos contrastó con el clima de confrontación política que rodeó la celebración y con los abucheos dirigidos al presidente del Gobierno.
La representación institucional también estuvo marcada por varias ausencias. A las de los presidentes autonómicos de Navarra y Andalucía se sumaron las de algunos integrantes del Consejo de Ministros, entre ellos Óscar Puente, Sira Rego y Pablo Bustinduy.
Sí acudieron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, junto a otros dirigentes políticos y autonómicos.
Un despliegue aéreo que concentró los aplausos
El desfile comenzó con uno de los momentos más esperados: el descenso de la bandera de España sobre la plaza de Cánovas del Castillo. El cabo primero Lago, integrante de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (PAPEA), aterrizó con la enseña nacional, de 24 metros cuadrados y 15 kilos de peso, en una maniobra guiada desde el aire por el sargento primero Matanza.
El aterrizaje dio paso al izado solemne de la bandera y al homenaje a quienes han dado su vida por España. La formación Mirlo, cuya aparición estaba prevista durante esa parte del acto, sobrevoló la zona más adelante, al final del desfile aéreo.
La exhibición continuó con el paso de distintas aeronaves militares. Cuatro cazas Eurofighter del Ala 14 dibujaron la enseña nacional en el cielo de Madrid poco antes del mediodía, ante la atención de las familias y, especialmente, de los niños que seguían las maniobras desde el paseo del Prado.
El dispositivo incluyó 34 aviones de caza, 16 aeronaves de transporte y 32 helicópteros. Uno de los momentos que despertó más aplausos fue el paso de tres hidroaviones Bombardier del 43 Grupo, cuyas tripulaciones participaron en las labores para combatir los incendios forestales que afectaron a España durante el verano.
Ceuta y Melilla, presentes en el desfile terrestre
La representación militar de las ciudades autónomas también tuvo protagonismo. La ausencia de los efectivos destinados en Ceuta, desplegados en la zona tras la crisis fronteriza de finales de julio, dejó a la escuadra de Regulares de Melilla como principal representación de las unidades norteafricanas en el desfile.
Los Regulares recibieron una cálida ovación del público y cerraron el bloque de unidades a pie con su característico paso de 90 zancadas por minuto. Su ritmo contrastó con los 160 pasos por minuto del Tercio Don Juan de Austria de la Legión, que desfiló acompañado de su tradicional mascota, la cabra Babieca.
Abascal se distancia del acto oficial
La jornada también evidenció las diferencias entre el Gobierno y algunos de sus adversarios políticos. Santiago Abascal, líder de Vox, volvió a apartarse de la tribuna de autoridades y se desplazó a Ceuta, una decisión con la que busca marcar distancias con el Ejecutivo y situarse en el centro del debate migratorio.
Su presencia en la ciudad autónoma se produce en vísperas de la visita oficial que realizarán los Reyes, en un contexto en el que Ceuta vuelve a ocupar un lugar destacado en la confrontación política nacional.
Entre los abucheos a Sánchez, las ausencias institucionales y las diferencias sobre la representación de los territorios, la Fiesta Nacional volvió a reflejar la polarización política que atraviesa España. Al mismo tiempo, el desfile militar y las exhibiciones aéreas concentraron buena parte de la atención y los aplausos del público reunido en Madrid.

