Mohamed VI rechaza las presiones de España antes de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla
El monarca marroquí defiende la cooperación bilateral, critica las declaraciones sobre la crisis migratoria y reaparece acompañado de su heredero y con una muleta.

El monarca marroquí critica las declaraciones de políticos y medios españoles sobre la crisis migratoria mientras crecen las dudas sobre su estado de salud y el papel de su heredero
Mohamed VI ha aprovechado la apertura de la nueva legislatura de Marruecos para lanzar un mensaje a España a pocos días de la visita de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla. El monarca ha defendido la relación entre ambos países, pero ha advertido de que no aceptará "presiones, amenazas ni chantajes" y ha criticado a determinados sectores políticos y mediáticos españoles por sus declaraciones sobre la crisis migratoria en la frontera ceutí.
El rey marroquí presidió este viernes la ceremonia de apertura parlamentaria, a la que llegó con chilaba amarilla y apoyándose en una muleta. Acompañado por su hijo, el príncipe heredero Moulay Hasán, y su hermano, Moulay Rachid, pronunció un discurso en el que dedicó una parte importante a las relaciones con España.
"Nuestra asociación ha experimentado avances significativos en diversos campos, incluida la lucha contra la inmigración irregular", afirmó. Sin embargo, sostuvo que la cooperación se enfrenta a dificultades por determinadas disposiciones legales y decisiones judiciales españolas que, según su interpretación, complican la repatriación de menores y de personas que solicitan protección internacional.
Mohamed VI también cargó contra lo que calificó de declaraciones irresponsables y de instrumentalización de la situación por parte de algunos sectores españoles. "La asociación es una elección soberana y un compromiso voluntario, que no puede estar sujeto a presiones, amenazas ni chantajes", advirtió.
Un mensaje a España antes de la visita de los Reyes
Las declaraciones llegan justo antes del viaje de Felipe VI y Letizia a Ceuta, previsto para el 13 de octubre, y a Melilla, el día 14. Será la primera visita del actual monarca español a ambas ciudades desde su proclamación.
El discurso de Mohamed VI supone, además, una de sus primeras intervenciones públicas sobre la crisis migratoria que afectó a Ceuta a finales de julio. Aquella llegada masiva de personas a nado provocó una fuerte tensión en la frontera y reabrió el debate sobre la cooperación entre Madrid y Rabat.
Algunos especialistas han vinculado la magnitud de aquel episodio con las tensiones políticas entre ambos países. También se ha planteado la posibilidad de que Marruecos utilizara la presión migratoria como instrumento de negociación, aunque esa interpretación no demuestra por sí sola que la operación estuviera organizada o dirigida por las autoridades marroquíes.
La próxima visita de los Reyes añade un nuevo elemento a una relación bilateral en la que la migración, la seguridad fronteriza y las reivindicaciones históricas sobre Ceuta y Melilla siguen siendo asuntos sensibles.
La salud del monarca vuelve a centrar la atención
Más allá del contenido político de su discurso, la aparición de Mohamed VI ha vuelto a alimentar las dudas sobre su estado de salud. El rey llegó al Parlamento con dificultades para caminar y necesitó apoyarse en una muleta. Su voz también se escuchó débil durante la intervención.
Su aspecto en público ha generado comentarios en Marruecos, donde la información sobre la salud de la familia real está sometida a una fuerte reserva. En los últimos años, el monarca ha aparecido en actos oficiales con problemas de movilidad y un aspecto visiblemente cansado.
Hace casi una década, medios internacionales publicaron informaciones que apuntaban a que padecía sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria que puede afectar a distintos órganos. Sin embargo, esa información no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades marroquíes y no permite establecer cuál es su situación médica actual.
La atención también se dirige cada vez más hacia Moulay Hasán, de 23 años, que acompaña a su padre en actos institucionales. Algunas informaciones apuntan a una creciente participación del heredero en la vida pública, aunque no se ha anunciado una transferencia formal de poderes.
En Marruecos, el rey mantiene un papel central en las grandes decisiones políticas y diplomáticas. A su alrededor opera el Majzen, la red de figuras políticas, altos funcionarios y élites económicas que influye en el funcionamiento del Estado.
Nacionalismo y tensiones sociales en Marruecos
El discurso de apertura también incluyó una defensa de la identidad nacional marroquí. Mohamed VI expresó su orgullo por la tradición religiosa, la cultura y los avances económicos y diplomáticos del país, al tiempo que pidió a las administraciones y al sector privado una mayor iniciativa para crear empleo.
El mensaje llega en un momento de dificultades sociales y políticas. Las protestas protagonizadas por jóvenes en distintas ciudades durante el pasado otoño pusieron sobre la mesa el malestar por el desempleo, la precariedad de los servicios públicos y la falta de oportunidades.
En ese contexto, las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla y la cuestión del Sáhara Occidental siguen formando parte del debate nacional. El nacionalismo puede reforzar la cohesión en torno a la Corona, pero no elimina los problemas económicos y sociales que alimentan el descontento.
Un nuevo Gobierno con una mayoría por construir
La apertura parlamentaria marca también el inicio de una nueva etapa política en Marruecos. Según el escenario descrito tras las elecciones legislativas del 23 de septiembre, el Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), próximo a la Corona, obtuvo 97 escaños en una Cámara de Representantes de 395 miembros.
La nueva jefa del Gobierno, Fatima Zahra El Mansouri, tiene por delante la tarea de reunir apoyos suficientes para garantizar una mayoría estable. Entre las opciones figura negociar con el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de orientación islamista, que consiguió 54 escaños.
La participación electoral, situada en torno al 38%, también ha reflejado el distanciamiento de una parte de la población respecto al sistema político.
Marruecos afronta así una legislatura marcada por la necesidad de responder a las demandas sociales y consolidar una mayoría parlamentaria. Mientras tanto, la visita de los Reyes españoles a Ceuta y Melilla y las declaraciones de Mohamed VI vuelven a situar las relaciones entre ambos países bajo los focos.

