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Spain's opposition Partido Popular (PP) party's leader Alberto Nunez Feijoo and the attendees listen to Spain's national anthem during a campaign rally in Madrid on October 10, 2026. Oscar DEL POZO / AFP via Getty Images

El pacto entre ambos partidos permitiría concentrar votos en varias provincias y acercarse a los 161 senadores necesarios para impulsar cuatro nuevos magistrados de perfil conservador.

El Partido Popular y Vox podrían sumar una mayoría suficiente en el Senado para dominar la Cámara Alta, pero necesitarían optimizar sus resultados electorales si quieren alcanzar los tres quintos que permitirían influir decisivamente en la renovación del Tribunal Constitucional. Según las proyecciones de Sigma Dos para El Mundo, ambas formaciones se quedarían a seis escaños de ese umbral si concurren por separado a las elecciones generales del 29 de noviembre.

La estrategia del PSOE y sus socios del Frente Amplio, agrupados bajo la candidatura Senado de Progreso, ha alterado las previsiones iniciales. La alianza de izquierdas reduce las opciones del PP de repetir la mayoría absoluta que ha mantenido durante la legislatura y obliga a la derecha a estudiar fórmulas para evitar que sus votos se dispersen.

La derecha tendría mayoría, pero no los tres quintos

Si PP y Vox presentan candidaturas separadas, el sondeo sitúa a los populares entre 125 y 130 senadores, incluidos los 23 designados por los parlamentos autonómicos. Vox obtendría entre 15 y 22, cinco de ellos por designación autonómica. A estas cifras se sumarían entre uno y tres representantes de Unión del Pueblo Navarro (UPN).

Con estas horquillas, el bloque de la derecha superaría la mayoría absoluta del Senado, fijada en 134 escaños, pero no alcanzaría los 161 necesarios para reunir tres quintos de la Cámara.

Ese umbral resulta determinante para la renovación de cuatro puestos del Tribunal Constitucional cuyos mandatos están caducados. Actualmente, el tribunal cuenta con una mayoría progresista de siete magistrados frente a cinco conservadores, por lo que un cambio en las designaciones podría modificar su equilibrio interno.

El pacto de las izquierdas reduce las opciones del PP

Las previsiones de Sigma Dos reflejan el efecto de la candidatura conjunta Senado de Progreso, formada por el PSOE y distintas fuerzas del espacio progresista. Antes de que se cerrara el acuerdo, el PP aparecía con una estimación de entre 137 y 142 senadores, suficiente para obtener por sí solo la mayoría absoluta.

En ese escenario previo, Vox habría conseguido entre 15 y 22 escaños y UPN, entre uno y seis. La suma de las tres formaciones podía acercarse o superar los tres quintos, dependiendo del resultado final.

Tras el acuerdo de las izquierdas, la proyección del PP cae hasta la horquilla de 125 a 130 senadores. El cambio supone una pérdida potencial de alrededor de 15 puestos respecto a las estimaciones anteriores y complica las aspiraciones de la derecha de alcanzar los 161 escaños.

Por su parte, Senado de Progreso podría obtener entre 89 y 96 representantes. Aunque la alianza mejoraría las perspectivas del PSOE frente a una candidatura en solitario —para la que el sondeo calcula entre 73 y 79 escaños—, seguiría lejos de la mayoría absoluta.

PP y Vox estudian concentrar sus candidaturas

La derecha todavía tendría margen para negociar una estrategia conjunta antes del cierre del plazo para modificar las listas, previsto entre el 21 y el 26 de octubre. Entre las opciones planteadas figuran retirar candidaturas de Vox en una veintena de provincias o combinar candidatos de ambos partidos para concentrar el voto.

El objetivo sería aprovechar mejor los apoyos electorales y evitar que se repita lo ocurrido en 2023, cuando las listas de Vox al Senado recibieron más de 2,7 millones de votos sin lograr escaños por elección directa. La formación de Santiago Abascal ha terminado la legislatura con cinco senadores, todos ellos designados por parlamentos autonómicos.

Según las proyecciones citadas, una coordinación entre PP y Vox podría resultar especialmente útil en las tres provincias de la Comunidad Valenciana; Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla; las dos provincias extremeñas; Huesca y Teruel; Asturias; Guadalajara; Baleares y las dos provincias canarias.

En esos territorios, las posibilidades de que Vox consiga un escaño serían reducidas, por lo que una candidatura conjunta podría evitar la dispersión de votos y mejorar las opciones del bloque conservador.

La renovación del Constitucional, en el centro de la disputa

Los cuatro puestos pendientes de renovación corresponden al presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, y a María Luisa Balaguer, ambos del sector progresista, además de Ricardo Enríquez y José María Macías, vinculados al bloque conservador.

Si PP, Vox y UPN alcanzaran conjuntamente los 161 senadores, podrían reunir la mayoría de tres quintos necesaria para impulsar la renovación de esos puestos con candidatos de perfil conservador. Sin embargo, las estimaciones actuales no garantizan que puedan alcanzar esa cifra sin un acuerdo electoral que mejore el rendimiento de sus votos.

El Senado utiliza un sistema mayoritario de elección directa: en cada provincia se eligen cuatro senadores y, habitualmente, la candidatura más votada obtiene tres puestos, mientras que la segunda consigue uno. Esa distribución hace que la coordinación entre partidos pueda ser decisiva en provincias donde la diferencia de apoyos es estrecha.

La batalla por la Cámara Alta no se limita, por tanto, a lograr una mayoría absoluta. Para la derecha, el objetivo estratégico es reunir los tres quintos que le permitirían intervenir en una renovación clave para el equilibrio del Tribunal Constitucional.