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Spain's far-right party Vox leader Santiago Abascal (L) arrives to attend an extraordinary parliamentary session to vote on a government housing decree on Octrober 2, 2026 JAVIER SORIANO / AFP via Getty Images

Los socialistas siguen el crecimiento de Abascal como una de las variables de las elecciones, mientras el PP intenta mantener la iniciativa frente a su socio potencial

El crecimiento de Vox se ha convertido en una de las principales incógnitas de las elecciones generales del 29 de noviembre. Las estimaciones que manejan los partidos sitúan a la formación de Santiago Abascal en una posición muy distinta a la que ocupó en los últimos comicios y abren un escenario en el que el reparto de fuerzas entre el PP y Vox puede ser tan relevante como la suma de ambos.

En el PSOE siguen con especial atención la posibilidad de que Vox se acerque o supere los 70 diputados, un umbral que dentro de las dos principales formaciones de la derecha consideran especialmente significativo para determinar el equilibrio interno del bloque.

Los últimos sondeos publicados también reflejan el avance de Vox, aunque con diferencias importantes entre ellos. Una encuesta de SocioMétrica sitúa al partido en 62 escaños, mientras que otras estimaciones recientes elevan su representación hasta cerca de 70.

El escenario que plantea el crecimiento de Vox

La cuestión no es únicamente cuántos diputados obtendría Vox, sino cómo se repartirían los escaños entre la formación de Abascal y el PP.

José María Aznar puso precisamente el foco en esa diferencia durante su intervención en las jornadas Letras en Sevilla. El expresidente planteó la diferencia entre un escenario con 140 diputados para el PP y 60 para Vox y otro con 165 para los populares y 35 para Vox, al considerar que el reparto tendría consecuencias distintas para la capacidad de actuación del futuro Gobierno.

La reflexión de Aznar ha adquirido especial relevancia dentro del debate sobre el 29-N porque el PP y Vox podrían necesitarse mutuamente para formar una mayoría, pero llegarían a ese escenario con pesos muy diferentes dependiendo del resultado de cada uno.

En el Partido Popular preocupa especialmente que un crecimiento muy fuerte de Vox reduzca el margen de maniobra de Alberto Núñez Feijóo y aumente el peso de Abascal dentro de la derecha.

Las encuestas de los partidos dibujan escenarios distintos

Las estimaciones internas que maneja el PSOE sitúan a los socialistas alrededor de los 130 escaños, mientras que el PP estaría en torno a 126. En ese mismo escenario, Vox se acercaría a los 80 diputados, según fuentes socialistas citadas en la información.

Se trata, en todo caso, de estimaciones internas de un partido y no de un resultado electoral. Otros estudios manejan cifras diferentes.

Una encuesta de Sociométrica difundida recientemente sitúa al PP en 144 diputados y a Vox en 62, mientras que el PSOE quedaría en 106. La horquilla atribuida a Vox en ese estudio llega hasta los 74 escaños.

La variedad de cifras muestra hasta qué punto existe incertidumbre sobre el reparto final. Los datos agregados de distintos sondeos publicados a comienzos de octubre sitúan al PP y Vox en posiciones que, conjuntamente, superan en varios escenarios la mayoría absoluta, aunque con diferencias importantes en el número de escaños asignado a cada formación.

PP y Vox afrontan una campaña con intereses diferentes

El Partido Popular afronta la campaña con el objetivo de consolidar su posición como primera fuerza de la derecha y evitar que el crecimiento de Vox altere ese equilibrio.

En Vox, en cambio, el objetivo declarado por dirigentes de la formación pasa por aumentar su representación y convertirse en una fuerza con mayor peso dentro del bloque conservador. En ese contexto, superar los 70 diputados supondría un salto considerable respecto a los 33 escaños obtenidos en las elecciones de 2023.

El PSOE observa este enfrentamiento con interés. Su estrategia pasa por intentar conservar la primera posición electoral y movilizar a su electorado ante un escenario en el que el resultado de Vox puede modificar la distribución de fuerzas en la derecha.

Para el PP, el reto consiste en trasladar a los votantes que buscan un cambio de Gobierno la idea de que su candidatura puede concentrar ese voto. Para Vox, la prioridad es ampliar su representación y aumentar su capacidad de influencia.

Un umbral que todavía está abierto

A menos de dos meses de las elecciones, los 70 escaños de Vox son todavía una referencia hipotética, no un resultado previsto. Las encuestas disponibles ofrecen cifras diferentes y las horquillas son amplias.

Lo que sí está definido es que el resultado de Vox tendrá un efecto directo sobre el equilibrio entre las dos principales fuerzas de la derecha. Un PP con una representación muy superior a la de Vox afrontaría un escenario distinto al de un Congreso en el que ambos partidos se aproximaran en tamaño.

Esa diferencia explica por qué el umbral de los 70 diputados ha adquirido protagonismo en la campaña: no determina por sí solo quién podrá formar Gobierno, pero sí puede modificar de manera significativa la relación de fuerzas dentro del bloque de la derecha.