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TOPSHOT - Spain's Prime Minister Pedro Sanchez attends an extraordinary parliamentary session to vote on a government housing decree on October 2, 2026 JAVIER SORIANO / AFP via Getty Images

Los socialistas confían en recuperar abstencionistas y convertir la vivienda en uno de los ejes de la campaña para recortar distancias

El PSOE afronta las próximas semanas con un objetivo concreto: superar el 30% de los votos y reducir la distancia que reflejan actualmente las encuestas. La estrategia pasa por movilizar a su electorado, recuperar apoyos entre quienes podrían quedarse en la abstención y disputar espacio a otras formaciones de la izquierda.

En el entorno de Pedro Sánchez consideran que las campañas pueden modificar las previsiones demoscópicas y defienden que el partido tiene margen para crecer. "Somos más y lo veremos en las urnas" o "solo necesitamos movilizar a los nuestros" son algunos de los mensajes que han comenzado a circular entre dirigentes socialistas.

La dirección del PSOE pretende aprovechar ese margen para iniciar una remontada durante la campaña. El objetivo que manejan sus estrategas es crecer al menos tres puntos y situarse por encima del 30% del voto.

La movilización, en el centro de la estrategia

El PSOE parte de una preocupación que va más allá de la distancia con sus principales adversarios: la participación de su propio electorado.

La dirección socialista considera que una parte de sus potenciales votantes puede permanecer en la abstención y que activar a ese sector será determinante para sus posibilidades electorales. Por eso, el mensaje interno se centra en la idea de que existe un electorado progresista suficiente para sostener al partido si acude a las urnas.

La estrategia también contempla disputar votos a quienes se encuentran fuera del PSOE dentro del espacio de la izquierda. Sumar, el Frente Amplio y Podemos comparten parte de ese electorado, y los socialistas buscan evitar que una división de ese espacio reduzca sus posibilidades de obtener más apoyo.

Al mismo tiempo, el PSOE pretende dirigirse a votantes de centroizquierda y a sectores que puedan estar descontentos con el rechazo de algunas medidas de vivienda por parte de otras fuerzas políticas.

La vivienda será una de las principales armas electorales

La vivienda aparece como uno de los asuntos sobre los que el PSOE pretende construir su campaña. El Gobierno quiere utilizar las medidas aprobadas en esta materia y el rechazo parlamentario de los decretos como parte de su argumentario electoral.

Los socialistas confían en que el debate sobre el acceso a la vivienda permita movilizar a determinados sectores del electorado y establecer una diferencia clara con el resto de partidos.

El Ejecutivo también ha decidido recuperar los decretos de vivienda a través de la Diputación Permanente. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobarlos de nuevo y esperar el plazo disponible antes de llevarlos a votación, de manera que la decisión pueda coincidir con las primeras semanas del proceso electoral.

La vivienda se convierte así en una pieza central de la estrategia socialista, tanto por su peso entre las preocupaciones ciudadanas como por la posibilidad de utilizar el debate parlamentario de los últimos días para marcar posiciones.

Sánchez endurece el discurso

El propio Pedro Sánchez comenzó a fijar este lunes el marco con el que el PSOE pretende afrontar la campaña. En su declaración institucional, el presidente habló de la necesidad de elegir entre distintos modelos políticos y recuperó algunos de los mensajes habituales de la izquierda.

Sánchez acusó a las "élites económicas y sociales" de intentar mantener su influencia y habló de la lucha contra "los tiranos, los tecno-oligarcas y también los especuladores".

El planteamiento busca presentar las próximas elecciones como una disputa entre dos proyectos políticos y movilizar a quienes puedan interpretar el resultado como una decisión sobre el rumbo del país.

En el PSOE asumen que la situación presenta riesgos, pero consideran que la campaña ofrece una oportunidad para modificar el escenario que reflejan actualmente los sondeos. La apuesta pasa por aumentar la participación de su electorado, conservar el espacio de la izquierda y situarse en torno al 30% de los votos.

Más que confiar el resultado a una única baza, la dirección socialista prepara una campaña centrada en tres frentes: movilización, vivienda y confrontación política con la derecha.