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Street vendors sell football shirts and bags near the tents of a camp set to protest against evictions and the housing crisis in Puerta del Sol square in Madrid on October 20, 2026. Thomas COEX / AFP via Getty Images

Los negocios de la zona denuncian caídas de ventas de entre el 30 % y el 70 %, menos visitantes y recortes de horarios y personal. Los comerciantes temen que la protesta afecte también a una de las épocas más importantes del año para sus ingresos.

La acampada por el acceso a una vivienda digna en la Puerta del Sol de Madrid ha generado preocupación entre los comerciantes de la zona, que aseguran estar sufriendo una caída de las ventas y una reducción del tránsito de clientes. Con la protesta entrando en su cuarta semana, varios establecimientos advierten de que las pérdidas podrían agravarse durante los meses previos a la Navidad, un periodo clave para la facturación del comercio.

La Confederación de Comercio Especializado de la Comunidad de Madrid (Cocem) cifra en cerca de 25 millones de euros las pérdidas que, según sus estimaciones, ha sufrido el comercio de proximidad de la plaza.

Javier Romano, que acaba de hacerse cargo de una administración de lotería en el número 1 de Sol, reconoce que la protesta está condicionando la actividad cotidiana. Aunque defiende el respeto a quienes se manifiestan, considera que la situación puede afectar a una inversión comercial que requiere planificación y expectativas de ingresos.

Caídas de ventas de hasta el 70 %

Los comerciantes consultados describen descensos significativos en sus negocios. Nara, que lleva alrededor de 14 años trabajando en una tienda de recuerdos al comienzo de la calle Mayor, calcula que su facturación ha caído entre un 30 % y un 40 % respecto al mismo periodo del año pasado.

A su juicio, las dificultades para atravesar la plaza y el acceso menos directo desde el metro han reducido el número de visitantes, especialmente turistas.

Jean Rodríguez, empleado de otra tienda de souvenirs próxima a la calle Arenal, asegura que las ventas han disminuido un 70 %. Según explica, la caída de ingresos ha obligado a su establecimiento a prescindir de un trabajador. Otro local de la misma cadena también ha reducido su plantilla.

El negocio, además, ha acortado su horario de apertura: antes abría a las nueve de la mañana y cerraba a medianoche; ahora baja la persiana a las once de la noche. Rodríguez teme que, si la situación se prolonga, el establecimiento tenga que cerrar.

Pedro Mora, propietario de una tienda de bolsos de piel y maletas en la calle Mayor, asegura que las ventas han caído aproximadamente un tercio desde el inicio de la acampada. Aunque comprende las reivindicaciones sociales de los manifestantes, afirma que la protesta está teniendo consecuencias económicas para su negocio, en un mes de octubre que tradicionalmente había sido favorable para las ventas.

Preocupación por la campaña de Navidad

El temor aumenta ante la llegada de noviembre y diciembre, dos meses especialmente importantes para muchos comercios de la zona.

Un responsable de una tienda de artículos religiosos situada en una calle cercana calcula que su facturación ha disminuido un 50 %. Según relata, algunos clientes han llegado a preguntarle si pueden recibir los productos a domicilio porque no se atreven a acercarse a la Puerta del Sol.

El comerciante considera que la percepción de que la zona es difícil de transitar puede perjudicar a los establecimientos, incluso cuando se encuentran alejados del punto central de la acampada.

También las empleadas de una heladería próxima a la concentración aseguran haber notado una reducción de clientes durante los últimos días de la temporada. Una de ellas señala que el negocio ha recibido menos visitantes pese a que las condiciones meteorológicas habían permitido mantener la actividad.

Los testimonios reflejan la preocupación de los comerciantes ante la posibilidad de que las pérdidas se prolonguen durante la campaña navideña, cuando muchos establecimientos concentran una parte importante de sus ingresos anuales.

Turistas y visitantes modifican sus recorridos

La acampada también aparece en los testimonios de algunos visitantes. Olga Manzano, que recorría Madrid con su familia antes de regresar a casa, explica que concentraron sus compras en Gran Vía y en la zona de Preciados, evitando caminar por los alrededores de la protesta debido, entre otros factores, a la lluvia.

Luz Domínguez, turista procedente de Zaragoza, afirma que su intención era atravesar rápidamente la plaza. Criticó la suciedad que percibía en el entorno y expresó su desacuerdo con las reivindicaciones de los acampados.

Estas experiencias ilustran cómo las percepciones de los visitantes y los cambios en sus recorridos pueden influir en el tránsito comercial, aunque los testimonios individuales no permiten medir por sí solos el impacto general de la protesta sobre el turismo.

Los acampados defienden sus reivindicaciones

Por su parte, los participantes en la acampada defienden el objetivo de la movilización. Jordi, uno de los manifestantes, sostiene que la protesta busca garantizar "una vida digna".

Otro de los acampados considera que el estanco situado en el centro de la plaza es uno de los negocios más afectados. Según explica, los manifestantes colocaron indicaciones para orientar a los clientes, aunque el cartel ya ha sido retirado, y asegura que algunos siguen comprando en el establecimiento.

Mientras los acampados mantienen sus reivindicaciones por el acceso a una vivienda digna, los comerciantes expresan su preocupación por el efecto de la concentración sobre la actividad económica. La evolución de la protesta y la llegada de la campaña navideña serán determinantes para conocer cómo evoluciona la situación en el centro de Madrid.