Sánchez frena las críticas a su regularización migratoria en la cumbre de la UE.
Italia y Dinamarca querían incluir una advertencia sobre las consecuencias de las decisiones nacionales, pero el acuerdo final se limita a reclamar cooperación migratoria.

Italia y Dinamarca querían incluir una referencia al efecto llamada de estas medidas, pero España se opuso y las conclusiones finales evitaron censurar la política del Gobierno
Pedro Sánchez ha logrado frenar las críticas a la regularización de inmigrantes impulsada por su Gobierno en las conclusiones sobre migración de la cumbre europea celebrada en Bruselas. España se opuso a incluir una referencia al posible efecto llamada de estas medidas, como reclamaban Italia y Dinamarca, con el respaldo de otros países, y el documento final terminó recogiendo únicamente una declaración general sobre la cooperación migratoria entre los Estados miembros.
La negociación enfrentó al presidente español con varios líderes partidarios de endurecer la política migratoria europea. Un grupo de 18 países había defendido introducir un mensaje más contundente sobre las consecuencias que pueden tener las decisiones nacionales en el resto de la Unión, especialmente cuando se trata de regularizar a personas que se encuentran en situación irregular.
Según fuentes diplomáticas, España bloqueó esa propuesta. Francia, Portugal y Luxemburgo también respaldaron la posición española, mientras que las críticas más duras se dirigieron contra Sánchez.
Las conclusiones se quedan en una declaración general
El texto aprobado finalmente no incluye ninguna censura a la regularización española ni menciona expresamente el efecto llamada. En su lugar, el Consejo Europeo se limita a respaldar la intención de la Comisión Europea de trabajar con los Estados miembros en un marco de emergencia y frente a las distintas formas de instrumentalización de la migración.
Los líderes también acordaron volver a abordar la cuestión en una de sus próximas reuniones. El resultado queda lejos del documento que defendían Italia y Dinamarca, que pretendían trasladar a las conclusiones la preocupación de varios gobiernos por las políticas nacionales que puedan repercutir en otros países.
La propuesta incluía además una mayor coordinación europea para vigilar las decisiones migratorias de cada Estado cuando pudieran afectar al conjunto del espacio Schengen. Esta posibilidad abrió otro frente de discusión, ya que la política migratoria sigue siendo una competencia nacional y existen diferencias sobre el alcance que debería tener la intervención de Bruselas.
Tras la reunión, Sánchez defendió el acuerdo alcanzado. "La inmigración es un elemento de discrepancia, pero es importante reivindicar que hemos llegado a un acuerdo en el que todos nos podemos sentir representados. Yo, desde luego, me siento representado", afirmó.
Sánchez responde a las críticas con cifras
El presidente llegó a Bruselas preparado para defender la política migratoria de su Gobierno ante los reproches de otros dirigentes europeos. Entre ellos figuraban la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro checo, Andrej Babiš, que cuestionaron las decisiones de algunos gobiernos en materia de inmigración.
Sánchez sostuvo que la evolución de las entradas irregulares demuestra que las medidas europeas están dando resultados. También defendió que España ha reforzado los controles fronterizos, utiliza sistemas biométricos de identificación y figura entre los países que realizan más retornos de inmigrantes.
"Una cosa es el discurso, el bla, bla, bla, y otra la realidad de los datos", afirmó el presidente, que también defendió la aplicación del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo.
Las cifras de Frontex muestran una caída de las entradas irregulares detectadas en las fronteras exteriores de la UE durante los primeros ocho meses de 2026. Sin embargo, la evolución no ha sido igual en todas las rutas, por lo que esos datos no resuelven por sí solos el debate sobre los efectos de las políticas de regularización.
Von der Leyen recuerda que las decisiones nacionales afectan a Schengen
Aunque las conclusiones no recogieron las críticas que reclamaban varios gobiernos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sí puso el foco en las consecuencias que las regularizaciones pueden tener más allá del país que las aprueba.
"Las decisiones de regularizar a inmigrantes en situación irregular son una competencia nacional, pero esas decisiones pueden tener repercusiones más amplias, más allá de las fronteras nacionales", señaló tras la cumbre. Por ese motivo, defendió la coordinación y la cooperación entre los países del espacio Schengen.
Sus declaraciones reflejan una de las cuestiones que divide a los gobiernos europeos: hasta qué punto las decisiones nacionales sobre inmigración deben tener en cuenta sus posibles efectos en el resto de los Estados miembros.
La discusión no ha terminado. Los países partidarios de endurecer la política migratoria han anunciado que volverán a plantear el asunto en próximas reuniones, mientras España mantiene su rechazo a que las conclusiones europeas incluyan una crítica expresa a su proceso de regularización.

