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Spain's Queen Letizia greets people upon her arrival in the Spanish North African enclave of Ceuta, on October 13, 2026. Antonio Sempere / AFP via Getty Images

Felipe VI y Letizia congregan a una multitud en la Plaza de España, donde los ciudadanos expresan su agradecimiento por la visita y reclaman mayor atención institucional. La jornada queda marcada por las consignas de españolidad, los reproches a la delegada del Gobierno y las advertencias del presidente autonómico sobre la soberanía.

Melilla recibió este miércoles a los Reyes con una multitudinaria concentración en la Plaza de España, donde cientos de ciudadanos aguardaron bajo el sol para dar la bienvenida a Felipe VI y Letizia, 19 años después de la última visita de un jefe del Estado a la ciudad autónoma. Entre aplausos, banderas y consignas de apoyo a España, los asistentes interpretaron la presencia de los monarcas como un gesto de cercanía después de años en los que, según algunos vecinos, se han sentido olvidados por las instituciones.

"Estamos aquí como gesto de agradecimiento", explicó una melillense, que recordó la posición estratégica de la ciudad. "No somos solo frontera de España, también lo somos de Europa y parece que se olvidan de que somos una contención", afirmó.

La reivindicación de la españolidad estuvo presente durante toda la jornada. Antes de la llegada de los Reyes, varios grupos corearon desde la plaza consignas dirigidas al monarca marroquí, Mohamed VI: "¡Escucha, Mohamed, que viva España, eh!".

Imbroda reclama una respuesta firme ante las crisis fronterizas

El sentimiento de pertenencia a España también protagonizó el acto institucional celebrado posteriormente en el Salón Dorado del Ayuntamiento. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, defendió los vínculos históricos de la ciudad con el país y recordó que su condición española quedó reflejada en la Constitución.

"Melilla es España desde los albores de nuestra nación", afirmó. Imbroda vinculó además sus declaraciones con los acontecimientos del 30 y 31 de julio, que describió como una vulneración de la soberanía española.

"Hay que demandar una respuesta firme en todos los órdenes; nadie puede violentar la soberanía nacional sin recibir ninguna consecuencia", sostuvo, en referencia a la crisis fronteriza y a la situación compartida con Ceuta.

Durante la jornada, varios vecinos expresaron su preocupación por la relación con Marruecos y por el uso de los flujos migratorios en momentos de tensión diplomática. Algunos atribuyeron al Gobierno marroquí una estrategia de presión vinculada a sus demandas territoriales, aunque esas valoraciones forman parte de los testimonios recogidos entre los asistentes.

Una de las mujeres consultadas también criticó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que calificó de "traidor". Sus declaraciones reflejaron el malestar político de parte de los ciudadanos congregados.

Silbidos a la delegada del Gobierno y una bienvenida multitudinaria

Pocos minutos antes de las doce del mediodía llegó a la plaza la delegada del Gobierno, Sabrina Moh. Su presencia provocó silbidos y gritos de "¡Fuera!" entre algunos de los asistentes.

La escena cambió cuando Felipe VI y Letizia descendieron del vehículo oficial. La multitud se acercó a las vallas, levantó los brazos y buscó la oportunidad de saludar a los monarcas. Los niños ocuparon los hombros de sus padres para poder verlos, mientras algunos ciudadanos intentaban estrecharles la mano o conseguir un gesto de reconocimiento.

Entre los objetos que llevaron los asistentes había ejemplares de la revista ¡Hola! con informaciones sobre la Familia Real. Durante cerca de treinta minutos, los Reyes saludaron a los ciudadanos en medio de los aplausos y las muestras de afecto.

La visita estuvo acompañada por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y por el presidente autonómico, Juan José Imbroda.

"Yo soy español", el grito que acompañó a los Reyes

Tras el recorrido entre los ciudadanos, Felipe VI y Letizia salieron al balcón del Ayuntamiento junto a las autoridades. Desde la plaza se escuchó de forma continuada el cántico "Yo soy español", con el que los asistentes expresaron su apoyo a la Corona y su identificación con España.

El Rey respondió llevándose la mano al pecho como gesto de agradecimiento ante la acogida.

La visita dejó una imagen de respaldo popular a los monarcas y puso de nuevo sobre la mesa las preocupaciones de parte de la población melillense por la relación con Marruecos, la seguridad fronteriza y la atención que recibe la ciudad desde la Península. Para muchos de los presentes, la llegada de los Reyes fue, ante todo, una señal de reconocimiento institucional después de casi dos décadas sin una visita de estas características.