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People hold welcome placards and Spanish flags as they await the arrival of Spain's King Felipe VI and Queen Letizia in Spain's North African enclave of Ceuta, on October 13, 2026 Thomas COEX / AFP via Getty Images

Miles de ciudadanos reciben a Felipe VI y Letizia con banderas, aplausos y consignas de apoyo a España, 75 días después de la entrada masiva de personas por la frontera. La visita también estuvo marcada por los reproches al delegado del Gobierno y por los testimonios de vecinos que aseguran que la situación todavía no se ha normalizado.

Miles de personas abarrotaron este martes las calles de Ceuta para recibir a los Reyes, en una visita que la ciudad llevaba esperando desde noviembre de 2007, cuando Juan Carlos I y la reina Sofía acudieron por última vez. Entre aplausos, muestras de emoción y consignas como "Los Reyes, en Ceuta, son bienvenidos", "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" y "Somos caballas y somos españoles", los ciudadanos trasladaron a Felipe VI y Letizia su agradecimiento por el respaldo de la Corona tras la crisis fronteriza del pasado 30 de julio.

La jornada estuvo marcada por el recuerdo de aquellos acontecimientos y por la preocupación de una parte de la población, que asegura que sus consecuencias siguen presentes. "No se han ido, los tenemos durmiendo en portales, caminando por las calles... pero esto es un aliento", afirmó Patricia, una vecina que esperó durante horas para saludar a la Reina.

Carmen, ceutí de 70 años, también se emocionó al recordar lo ocurrido. "Fue horroroso", resumió sobre la entrada masiva de personas por la frontera. Según contó, su marido sufre depresión desde entonces. A su lado, Malika, una vecina musulmana que acudió con su hiyab, esperaba poder saludar a los Reyes. Patricia González, llegada expresamente desde Sevilla, resumió el motivo de su desplazamiento: "He venido a acompañar a Ceuta, que es España".

Aplausos a los Reyes y abucheos al delegado del Gobierno

Las campanas del santuario de Santa María de África repicaron al mediodía mientras la plaza de la Virgen se llenaba de ciudadanos. Los Reyes llegaron a la ciudad después de trasladarse en avión hasta Málaga y continuar el viaje en helicóptero, que aterrizó a las 12.17 horas, justo cuando el sol comenzaba a abrirse paso entre las nubes.

La expectación fue tal que más de 200 periodistas se acreditaron para cubrir una visita considerada histórica. Sin embargo, el recibimiento no estuvo exento de tensión política.

Cuando llegó el delegado del Gobierno, David de la Encina, parte de los asistentes lo recibió con gritos de "Fuera, fuera". Después, los concentrados corearon "Ceuta será la tumba del sanchismo", en alusión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que finalmente no acompañó a los Reyes pese a haber sido invitado por Felipe VI.

El viaje se había organizado antes del adelanto electoral. La ausencia del presidente contrastó con su presencia junto a los Reyes en Paiporta tras la dana. Fuentes de Moncloa señalaron que Sánchez no asistiría porque se trataba de una visita dentro del territorio nacional.

El descontento con la representación del Gobierno también estuvo relacionado con la salida de Miguel Ángel Pérez Triano, anterior delegado del Ejecutivo en Ceuta, que dimitió semanas antes después de que su jefe de Gabinete reconociera que se habían producido avisos previos a la crisis fronteriza.

Felipe VI estuvo acompañado por la reina Letizia y por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. En la visita prevista para el día siguiente a Melilla, los Reyes estarían acompañados por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.

Más de media hora estrechando manos

Felipe VI y Letizia dedicaron buena parte de la mañana a saludar personalmente a los ciudadanos que se agolpaban en la antigua calle de la Misericordia. Durante más de media hora, avanzaron despacio entre la multitud, estrechando manos y escuchando a quienes habían acudido para expresarles su apoyo.

La Reina llegó a cruzar la calle y retrocedió para saludar a quienes esperaban al otro lado. El Rey firmó objetos que le entregaron algunos asistentes y se acercó a los niños situados en primera fila. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, también recibió numerosas muestras de afecto.

"Esto nos va a dar un subidón de energía. Estamos aguantando, pero realmente estamos plof", explicó una de las mujeres que pudo saludar a los monarcas.

Después del recibimiento, los Reyes se trasladaron al Ayuntamiento, donde mantuvieron un encuentro con doce representantes de distintos ámbitos de la sociedad ceutí para conocer de primera mano la situación de la ciudad, 75 días después de la crisis fronteriza.

En el Libro de Honor municipal, Felipe VI y Letizia dejaron constancia de su agradecimiento por el cariño recibido y por una visita que consideraban pendiente.

"Había una deuda que hoy saldamos al tiempo que transmitimos la cercanía y el afecto de toda España", escribieron. También señalaron que habían seguido de cerca las circunstancias difíciles atravesadas por los ceutíes y quisieron dejar constancia del "compromiso de todo el país con el futuro de los ceutíes, que es el futuro de España".

Una visita para mostrar el respaldo de la Corona

Pasadas las 14.00 horas, los Reyes abandonaron el Ayuntamiento y se dirigieron al santuario de Santa María de África, patrona de la ciudad, en una visita que no figuraba inicialmente en el programa. Después se trasladaron al Parador para almorzar, recorriendo a pie el breve trayecto mientras continuaban saludando a los vecinos.

Patricia, que ya había acudido a Ceuta durante la visita de Juan Carlos I y la reina Sofía hace 19 años, consiguió finalmente saludar a Letizia tras esperar durante cuatro horas.

"La visita es una muestra de apoyo. Es muy importante para nosotros, no hay palabras", afirmó. También insistió en que, a su juicio, la situación sigue lejos de la normalidad: "Los caballas somos muy españoles y esta visita nos ha reforzado muchísimo".

El recibimiento dejó una imagen de respaldo popular a los Reyes, pero también reflejó el malestar que permanece en una parte de la sociedad ceutí tras los acontecimientos de julio. Para muchos de los asistentes, la visita fue una muestra de cercanía institucional y un gesto de apoyo ante una situación cuyas consecuencias, aseguran, todavía condicionan la vida cotidiana de la ciudad.