Kristalina Georgieva
El FMI advierte que la inversión concentrada en inteligencia artificial, la deuda tecnológica y la automatización pueden aumentar los riesgos financieros y la desigualdad mundial ANTHONY WALLACE / AFP via Getty Images

El auge de la inteligencia artificial (IA) está impulsando inversiones y expectativas de crecimiento, pero también plantea riesgos para la estabilidad financiera mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la concentración del capital en un grupo reducido de empresas tecnológicas y su creciente recurso a la deuda podrían amplificar las pérdidas si las expectativas sobre esta tecnología no se cumplen.

Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, señaló que la inversión vinculada a la IA podría alcanzar dimensiones comparables o superiores a las destinadas históricamente a grandes infraestructuras, como los ferrocarriles, la electricidad e internet. Sin embargo, el problema no reside únicamente en el volumen invertido, sino también en cómo se financian los proyectos y en la interdependencia entre las compañías del sector.

El riesgo de una corrección del mercado

Uno de los principales motivos de preocupación es que las grandes empresas tecnológicas están recurriendo cada vez más a los mercados de deuda para financiar sus inversiones. Según los datos presentados por Georgieva, la participación de estas compañías en la emisión de bonos pasó de menos del 1 % al 10 % en los últimos dos años.

Además, parte de las operaciones se desarrolla dentro de un mismo ecosistema empresarial: las compañías que proporcionan infraestructura de computación invierten en desarrolladores de modelos de IA, que después compran capacidad tecnológica a esas mismas empresas.

Esta interdependencia podría aumentar la vulnerabilidad del sector. Si los ingresos fueran inferiores a lo esperado o un ciberataque redujera la confianza en estas tecnologías, una caída de las valoraciones bursátiles podría extenderse a otros mercados, debido a la presencia de inversores internacionales y al peso financiero de estas operaciones.

Empleo y desigualdad económica

La transformación del mercado laboral constituye otro de los desafíos. De acuerdo con las cifras expuestas por el organismo, aproximadamente cuatro de cada diez empleos del mundo están expuestos a la IA. En las economías avanzadas, la proporción alcanza seis de cada diez.

Al mismo tiempo, los beneficios de esta tecnología podrían distribuirse de manera desigual. Las economías con mayor capacidad de inversión, infraestructura y preparación tecnológica tienen más posibilidades de aprovecharla, mientras que los países con menos recursos corren el riesgo de quedarse atrás.

Para España y el conjunto de Europa, estas advertencias subrayan la importancia de que las empresas incorporen la IA de forma sostenible, desarrollen las competencias digitales de sus trabajadores y evalúen los riesgos financieros asociados a sus inversiones. Se trata de implicaciones de las advertencias generales del FMI, no de una evaluación específica del organismo sobre España.

Regulación y supervisión financiera

Georgieva recomendó utilizar herramientas regulatorias existentes, incluidos los requisitos de capital y los mecanismos para limitar la concentración de riesgos. También destacó la necesidad de realizar pruebas de resistencia en los bancos frente a amenazas de ciberseguridad.

El organismo advirtió, además, que la automatización podría reducir los ingresos laborales y ampliar la desigualdad, con consecuencias para la recaudación tributaria.

Aunque la IA puede contribuir al crecimiento económico durante la próxima década, el desafío será aprovechar su potencial sin aumentar la vulnerabilidad financiera ni profundizar las diferencias entre países y trabajadores.