La IA transforma la farmacia y la sanidad sin perder el trato humano
Expertos reunidos en Madrid destacan la formación digital, la supervisión ética y la participación de los pacientes como claves para la atención sanitaria de 2035.

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) a los servicios sanitarios está cambiando la manera en que los profesionales trabajan, se forman y atienden a los pacientes. En España, especialistas de distintas áreas coinciden en que el avance tecnológico debe ir acompañado de una atención humana, cercana y basada en criterios éticos.
Esta cuestión centró la jornada "Horizonte 2035. Competencias que marcarán el futuro de las nuevas generaciones de profesionales sanitarios", celebrada en Madrid durante la sexta edición de R-Conecta, una iniciativa organizada por San Juan de Dios. El encuentro reunió a representantes de farmacia, medicina, enfermería, fisioterapia, investigación y asociaciones de pacientes.
Los participantes abordaron los retos de un sistema sanitario que deberá responder al envejecimiento de la población, a unas necesidades asistenciales cada vez más complejas y a la rápida evolución de las herramientas digitales.
La inteligencia artificial no sustituye el papel del farmacéutico
El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, Manuel Martínez del Peral, defendió que el futuro de la profesión no depende de competir con la inteligencia artificial, sino de aprender a utilizarla de forma eficaz y responsable.
Según esta perspectiva, el valor del farmacéutico seguirá relacionado con su capacidad para interpretar información, orientar a los pacientes y generar confianza. Estas habilidades adquieren especial importancia en una sociedad con una población cada vez más envejecida y con mayores necesidades de acompañamiento sanitario.
La tecnología puede facilitar determinadas tareas y apoyar la toma de decisiones, pero la atención farmacéutica también requiere comprender las circunstancias individuales de cada paciente. La comunicación y el criterio profesional continúan siendo fundamentales para ofrecer un servicio seguro y personalizado.
Qué competencias necesitarán los farmacéuticos del futuro
La transformación digital exigirá que los profesionales farmacéuticos desarrollen conocimientos tecnológicos y, al mismo tiempo, refuercen sus capacidades humanas. Entre las competencias destacadas durante el encuentro figuran:
- Pensamiento crítico: evaluar la información generada por herramientas digitales antes de utilizarla en la práctica profesional.
- Comunicación con el paciente: explicar tratamientos, resolver dudas y facilitar una comprensión adecuada de la información sanitaria.
- Adaptación tecnológica: aprender a trabajar con sistemas digitales que evolucionan constantemente.
- Ética profesional: considerar las implicaciones de las decisiones asistidas por algoritmos.
- Trabajo interdisciplinar: colaborar con médicos, enfermeros, fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios.
Estas habilidades permitirán integrar la innovación en la práctica cotidiana sin perder de vista las necesidades reales de las personas.
La formación sanitaria debe adaptarse a la era digital
La expansión de la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para las universidades y los programas de formación continua. Los futuros profesionales tendrán que aprender a utilizar estas herramientas, comprender sus limitaciones y reconocer los riesgos que pueden surgir cuando se aplican sin una supervisión adecuada.
Durante la jornada, Daniel Baldó Vela, representante del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid, destacó la importancia de combinar las competencias digitales con una utilización ética y segura de la tecnología.
La formación no debería limitarse al manejo de programas informáticos. También debe ayudar a comprender cómo funcionan los sistemas de inteligencia artificial, qué información utilizan y por qué sus resultados necesitan una evaluación profesional.
El aprendizaje continuo será esencial
La velocidad de los avances tecnológicos hace necesario mantener una actualización profesional constante. Las herramientas que se utilizan hoy pueden cambiar significativamente durante los próximos años, por lo que los profesionales deberán adquirir nuevos conocimientos a lo largo de su trayectoria laboral.
Esta preparación permitirá aprovechar las oportunidades de la digitalización y responder a las nuevas necesidades de los pacientes con mayor seguridad y capacidad de adaptación.
La IA puede liberar tiempo para mejorar la atención al paciente
Uno de los posibles beneficios de la inteligencia artificial en sanidad es su capacidad para apoyar tareas administrativas y procesos que consumen tiempo sin aportar directamente un mayor contacto con el paciente.
Durante el encuentro, Pablo Herrera Jiménez, representante del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, planteó que la tecnología puede ayudar a reducir las tareas de menor valor para que los profesionales dediquen más tiempo al razonamiento clínico, la toma de decisiones, el acompañamiento y los cuidados.
Sin embargo, incorporar una herramienta digital no garantiza por sí mismo una mejora del servicio. Si un procedimiento presenta problemas de organización, automatizarlo sin corregir sus deficiencias puede reproducirlos o incluso multiplicarlos.
Medir los resultados y no solo la actividad sanitaria
Julio Mayol Martínez, director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, defendió la importancia de evaluar los servicios sanitarios según el valor que aportan a los pacientes.
Este enfoque propone complementar los indicadores de actividad con medidas que permitan conocer si la atención mejora realmente la calidad de vida de las personas y qué recursos se necesitan para conseguirlo.
La inteligencia artificial puede ayudar a analizar información, estudiar distintos escenarios y anticipar posibles consecuencias. Para que estas capacidades resulten útiles, es necesario disponer de datos fiables, procedimientos bien diseñados y supervisión humana.
La atención sanitaria debe seguir siendo humana y personalizada
La incorporación de tecnologías avanzadas también plantea preguntas sobre la relación entre los profesionales y los pacientes. Aunque las herramientas digitales pueden facilitar determinadas tareas, la escucha activa, la empatía y la confianza siguen siendo elementos esenciales de la asistencia sanitaria.
Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, subrayó durante la jornada la importancia de preservar la dimensión humana de la medicina y de mantener la comunicación y los principios éticos como parte del ejercicio profesional.
En la misma línea, Elena Fernández Cano, gerente de Cuidados de la Comunidad de Madrid, señaló que innovar no consiste únicamente en introducir nuevas tecnologías, sino en realizar cambios que aporten valor y mejoren la atención.
Desde esta perspectiva, la transformación sanitaria también puede implicar reorganizar el trabajo, mejorar la coordinación entre equipos y recuperar tiempo para escuchar y comprender mejor a los pacientes.
Los pacientes deben participar en la transformación digital
La experiencia de las personas atendidas por el sistema sanitario constituye otro elemento fundamental para diseñar nuevos modelos asistenciales. La tecnología debe responder a necesidades concretas y contribuir a mejorar la atención desde la perspectiva del paciente.
Carina Escobar Manero, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, defendió la participación de los usuarios en las decisiones que afectan a la organización y prestación de los servicios sanitarios.
La incorporación de esta perspectiva puede favorecer una atención más coordinada, adaptada a las circunstancias individuales y orientada a los resultados que realmente importan a las personas.
Durante el encuentro también participaron Mar y Miguel, dos personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), junto con representantes de la asociación AdELA. Sus testimonios recordaron la importancia de impulsar la investigación sin olvidar las necesidades de quienes conviven con enfermedades complejas.
El reto de la sanidad española de cara a 2035
La preparación de los profesionales para la próxima década requerirá combinar innovación tecnológica, formación permanente y una organización sanitaria centrada en las personas.
Josep Pifarré, director general de San Juan de Dios España, destacó la importancia de que las organizaciones pongan los avances tecnológicos al servicio de la calidad asistencial, la equidad y la humanización de los cuidados.
El desafío no consiste únicamente en disponer de herramientas más avanzadas, sino en incorporarlas de forma que contribuyan a mejorar la atención sin generar nuevas barreras para los pacientes.
La evolución de la inteligencia artificial también exigirá revisar los procedimientos, evaluar los resultados y garantizar que las decisiones clínicas continúen contando con la participación y la responsabilidad de los profesionales sanitarios.
¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial a las farmacias?
La inteligencia artificial puede apoyar tareas de gestión, análisis de información y organización del trabajo. Su utilidad dependerá de la aplicación concreta, de la calidad de los datos y de la supervisión profesional. No sustituye el criterio del farmacéutico ni la atención individualizada al paciente.
¿La inteligencia artificial sustituirá a los profesionales sanitarios?
La jornada Horizonte 2035 destacó que la tecnología debe complementar el trabajo de los profesionales. La comunicación, la empatía, el pensamiento crítico y la toma de decisiones éticas continúan siendo competencias fundamentales para la atención sanitaria.
¿Qué riesgos presenta el uso de la IA en sanidad?
Entre los aspectos que deben vigilarse figuran los errores en los resultados, la utilización de información poco fiable, los problemas de privacidad y la automatización de procesos deficientes. Por ello, es importante evaluar las herramientas y mantener una supervisión humana adecuada.
¿Por qué es importante la formación digital de médicos y farmacéuticos?
La formación permite utilizar las herramientas tecnológicas de manera responsable, comprender sus limitaciones y valorar críticamente sus resultados. También ayuda a los profesionales a adaptarse a los cambios científicos y a las nuevas necesidades asistenciales.
¿Qué papel tendrán los pacientes en la sanidad del futuro?
Los pacientes deben participar en las decisiones que afectan a su atención y aportar su experiencia para mejorar los servicios. La información y las herramientas digitales deben contribuir a una asistencia más personalizada, coordinada y accesible.
¿Cómo puede mejorar la IA la calidad de la atención sanitaria?
Cuando se aplica correctamente, puede facilitar el análisis de información, apoyar determinadas decisiones y reducir algunas tareas administrativas. Para comprobar su impacto, es necesario evaluar los resultados clínicos, la seguridad, la experiencia del paciente y los recursos utilizados.
Conclusión: innovación tecnológica con las personas en el centro
La integración de la inteligencia artificial en la farmacia y la sanidad abre nuevas posibilidades para organizar el trabajo, analizar información y mejorar determinados procesos asistenciales. Sin embargo, su incorporación debe acompañarse de formación, criterios éticos y mecanismos de supervisión.
Las conclusiones de Horizonte 2035 apuntan a un modelo sanitario en el que la tecnología complemente las capacidades humanas. El pensamiento crítico, la empatía, la comunicación y la participación de los pacientes serán esenciales para que la transformación digital aporte beneficios reales.
De cara a 2035, el desafío para el sistema sanitario español será aprovechar los avances tecnológicos sin perder la cercanía, la confianza y la atención personalizada que necesitan las personas.

