Andalucía forma a 380 profesionales para mejorar el uso de
Andalucía forma a 380 médicos y farmacéuticos para mejorar la seguridad y el uso adecuado de opioides en pacientes con dolor crónico. IBTimes ES

Un total de 380 profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía participan en una formación específica para mejorar el uso de opioides en personas con dolor crónico no oncológico. La iniciativa está impulsada por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en colaboración con la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP).

El programa busca proporcionar a médicos y farmacéuticos herramientas para valorar de manera individualizada los beneficios y riesgos de estos tratamientos, especialmente cuando los opioides se utilizan durante periodos prolongados. La actividad forma parte de la Estrategia Formativa URM 2026.

Una formación centrada en la seguridad del paciente

El curso, denominado "Uso adecuado de opioides en dolor crónico", se desarrolla en modalidad virtual y tiene una duración de 21 horas. Los contenidos combinan formación teórica con casos prácticos destinados al autoaprendizaje de los profesionales.

La iniciativa se integra en el Plan de Formación de Promoción del Uso Racional del Medicamento del SAS, desarrollado por la Escuela Andaluza de Salud Pública. El propósito es que los participantes dispongan de criterios que les permitan tomar decisiones más fundamentadas sobre la utilización de estos medicamentos.

La formación está dirigida a profesionales de medicina y farmacia del sistema sanitario público andaluz. Además de revisar los aspectos farmacológicos, aborda la valoración clínica de cada paciente y el seguimiento de los tratamientos.

El dolor crónico requiere una valoración individual

El tratamiento del dolor crónico no oncológico presenta características diferentes a las del dolor agudo o el dolor asociado a procesos oncológicos. Por ello, el uso de opioides requiere valorar cuidadosamente la situación de cada paciente.

El protocolo del Servicio Andaluz de Salud señala que, en el dolor crónico no oncológico, el balance entre beneficios y riesgos de los opioides puede resultar desfavorable cuando estos medicamentos se mantienen a largo plazo. También recoge la preocupación por problemas como la adicción, el abuso y el uso indebido, cuyo riesgo puede aumentar con la dosis.

Esto no significa que los opioides no puedan utilizarse en determinados pacientes. La cuestión principal es establecer cuándo están indicados, qué objetivos se persiguen con el tratamiento y cómo debe realizarse el seguimiento.

Beneficios y riesgos deben evaluarse conjuntamente

Durante la formación se trabajan los criterios que deben analizarse antes de iniciar un tratamiento con opioides. También se revisan las condiciones que pueden hacer necesario modificar la estrategia terapéutica a medida que evoluciona el paciente.

El objetivo es evitar decisiones automáticas y favorecer una atención basada en las características clínicas, necesidades y preferencias de cada persona.

La formación aborda también el seguimiento

La utilización de un opioide no termina con la decisión de iniciar el tratamiento. El seguimiento permite comprobar si se están alcanzando los objetivos establecidos y detectar posibles problemas relacionados con la eficacia o la seguridad.

Por este motivo, el curso incorpora contenidos relacionados con el control de los pacientes que reciben estos medicamentos y con la identificación de situaciones en las que puede ser necesario revisar la estrategia terapéutica.

La actividad también presta atención a las personas que continúan presentando dolor crónico intenso a pesar del tratamiento con opioides. En estos casos, los profesionales deben valorar las alternativas disponibles y determinar si mantener, modificar o reducir progresivamente el tratamiento puede resultar apropiado.

La deprescripción forma parte del programa

Uno de los contenidos destacados de la formación es la simplificación y deprescripción de los tratamientos cuando está indicada.

La deprescripción consiste en revisar de forma estructurada los medicamentos que utiliza un paciente para determinar si alguno puede reducirse, suspenderse o modificarse porque sus riesgos superan los beneficios esperados o porque las circunstancias clínicas han cambiado.

En el caso de los opioides, esta revisión debe realizarse de forma individualizada. Cuando un tratamiento se ha mantenido durante un periodo prolongado, una reducción o retirada puede requerir una planificación adecuada y seguimiento profesional.

El protocolo andaluz plantea precisamente la optimización de la prescripción y el uso seguro de opioides como áreas prioritarias de mejora dentro de la atención al dolor crónico no oncológico.

Un enfoque biopsicosocial del dolor

La iniciativa también promueve una visión biopsicosocial del dolor crónico. Este enfoque considera que la experiencia del dolor no depende únicamente de una alteración física, sino que puede estar influida por diferentes factores personales, psicológicos y sociales.

Desde esta perspectiva, el tratamiento no debe centrarse exclusivamente en la utilización de medicamentos. La valoración integral del paciente permite analizar sus circunstancias y establecer objetivos terapéuticos adaptados a sus necesidades.

La formación busca que los profesionales puedan integrar esta perspectiva en la toma de decisiones y acompañar al paciente durante las diferentes fases de su tratamiento.

El paciente participa en las decisiones terapéuticas

La revisión de un tratamiento con opioides debe tener en cuenta la situación y las necesidades de la persona. Cuando se considera una reducción o retirada, la decisión debe formar parte de un proceso clínico individualizado y, cuando sea necesario, multidisciplinar.

Este enfoque pretende favorecer una relación terapéutica en la que el paciente conozca los objetivos del tratamiento y pueda participar en las decisiones relacionadas con su evolución.

Andalucía aplica su protocolo sobre opioides

La formación toma como referencia tanto el Plan de optimización de la utilización de analgésicos opioides en dolor crónico no oncológico del Sistema Nacional de Salud, elaborado por el Ministerio de Sanidad, como el protocolo específico desarrollado por el Servicio Andaluz de Salud.

Estos documentos proporcionan criterios para mejorar la utilización de estos medicamentos y sirven como base para las recomendaciones incluidas en el programa formativo.

El protocolo andaluz fue desarrollado dentro de las actividades de la Comisión Autonómica para el Uso Racional del Medicamento. Entre sus objetivos se encuentran identificar áreas de mejora y establecer intervenciones que permitan favorecer la calidad, seguridad, eficiencia y resultados en salud relacionados con los medicamentos.

El programa se realiza de forma virtual

Los 380 profesionales seleccionados realizan el curso a través del campus virtual de la Escuela Andaluza de Salud Pública. El formato permite desarrollar la actividad sin necesidad de que los participantes tengan que desplazarse a un centro de formación.

Los contenidos incluyen tanto conocimientos teóricos como casos prácticos. De esta manera, la formación pretende trasladar las recomendaciones generales a situaciones clínicas que pueden aparecer en la práctica asistencial.

La actividad cuenta además con un equipo docente especializado en el ámbito del dolor y el uso racional de medicamentos.

El objetivo es mejorar la atención a las personas con dolor crónico

El dolor crónico puede tener un impacto importante sobre la calidad de vida y las actividades cotidianas de las personas que lo padecen. Su tratamiento requiere, por tanto, una estrategia que combine seguridad, seguimiento y objetivos realistas.

En este contexto, la formación de los profesionales constituye una herramienta para mejorar las decisiones relacionadas con los medicamentos. En el caso de los opioides, la valoración del riesgo adquiere especial importancia cuando los tratamientos se prolongan en el tiempo.

La iniciativa andaluza pretende que médicos y farmacéuticos puedan disponer de recursos para valorar cuándo iniciar estos tratamientos, cómo realizar su seguimiento y en qué circunstancias puede ser conveniente simplificarlos o plantear una retirada progresiva.

Una estrategia centrada en el uso racional de medicamentos

La formación de los 380 profesionales se enmarca en una estrategia más amplia de promoción del uso racional de los medicamentos dentro del sistema sanitario público andaluz.

El objetivo no es simplemente reducir el número de tratamientos, sino favorecer que cada medicamento se utilice cuando existe una indicación adecuada, con una pauta apropiada y durante el tiempo necesario.

En el caso del dolor crónico no oncológico, este principio adquiere especial relevancia debido a la complejidad de los pacientes y a los riesgos asociados al uso prolongado de determinados medicamentos.

¿Cuántos profesionales participan en la formación?

Participan 380 profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, principalmente médicos y farmacéuticos.

¿Qué objetivo tiene el curso?

Busca mejorar la seguridad y adecuación del tratamiento con opioides en personas con dolor crónico no oncológico y proporcionar herramientas para la toma de decisiones clínicas.

¿Cuánto dura la formación?

El curso tiene una duración de 21 horas y se desarrolla en modalidad virtual a través del campus de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

¿Los opioides están contraindicados para todo dolor crónico?

No. Su utilización puede estar indicada en situaciones concretas, pero debe realizarse una valoración individual de los beneficios y riesgos, especialmente cuando se plantea un tratamiento prolongado.

¿Qué es la deprescripción de opioides?

Es la revisión estructurada de un tratamiento para determinar si puede reducirse, simplificarse o retirarse cuando existe una indicación clínica para hacerlo. Debe realizarse de forma individualizada y bajo supervisión sanitaria.

¿Por qué es importante revisar los tratamientos prolongados?

Porque el uso continuado de opioides puede estar asociado a riesgos que deben valorarse junto con los beneficios. El seguimiento permite determinar si el tratamiento continúa siendo adecuado para cada paciente.

Andalucía refuerza la formación sobre opioides

La iniciativa del SAS y la Escuela Andaluza de Salud Pública pone el foco en uno de los retos de la atención al dolor crónico: conseguir que los tratamientos con opioides se utilicen de forma segura, individualizada y basada en criterios clínicos.

Los 380 profesionales participantes reciben formación sobre selección de pacientes, inicio y seguimiento de los tratamientos, abordaje integral del dolor y estrategias de simplificación y deprescripción cuando estén indicadas.

La estrategia busca que la formación contribuya a mejorar la calidad de la atención y a reducir los riesgos asociados a un uso inadecuado o prolongado de estos medicamentos, manteniendo siempre la valoración individual de cada paciente como elemento central de la decisión terapéutica.

Nota: Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Los opioides no deben iniciarse, modificarse ni retirarse por cuenta propia; cualquier cambio de tratamiento debe realizarse con supervisión médica.