Siete sociedades fijan cuándo estudiar la trombofilia reproductiva
Siete sociedades científicas establecen criterios para estudiar y tratar la trombofilia en mujeres con problemas reproductivos. IBTimes ES

Un nuevo consenso elaborado por siete sociedades científicas españolas establece criterios para determinar cuándo es necesario estudiar la trombofilia en mujeres durante su vida reproductiva. El documento pretende reducir pruebas y tratamientos innecesarios y, al mismo tiempo, identificar mejor a las pacientes que realmente presentan un riesgo de trombosis que requiere medidas preventivas o terapéuticas.

La iniciativa ha sido impulsada por la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y aborda diferentes situaciones relacionadas con la fertilidad, el embarazo, las pérdidas gestacionales, las complicaciones de la placenta, la trombosis durante el embarazo y el puerperio y el uso de anticonceptivos hormonales.

La trombofilia no explica automáticamente un problema reproductivo

La trombofilia es una predisposición a desarrollar trombosis, es decir, coágulos sanguíneos. Puede tener un origen hereditario o adquirido. Sin embargo, el nuevo consenso insiste en que encontrar una alteración relacionada con la coagulación no significa necesariamente que esta sea la causa de una dificultad para conseguir un embarazo, una pérdida gestacional o una complicación obstétrica.

Por este motivo, los especialistas recomiendan que las pruebas respondan a una indicación clínica concreta y no se soliciten de manera indiscriminada. El objetivo es pasar de una estrategia basada en realizar pruebas "por si acaso" a una valoración individual del riesgo.

No se aconsejan estudios rutinarios en todos los casos

El consenso desaconseja realizar de forma rutinaria estudios de trombofilia hereditaria ante fallos recurrentes de implantación. En las pérdidas gestacionales, la evaluación debe ser selectiva y considerar especialmente los antecedentes personales y familiares de trombosis.

También se desaconsejan los paneles genéticos amplios utilizados de forma rutinaria cuando no existe una indicación clínica clara. En cambio, el síndrome antifosfolipídico, una forma de trombofilia adquirida, requiere una valoración específica y diferenciada.

En situaciones como la preeclampsia o la restricción del crecimiento fetal tampoco se recomienda estudiar sistemáticamente la trombofilia hereditaria, aunque puede ser necesario valorar la posibilidad de un síndrome antifosfolipídico según las circunstancias de cada paciente.

Evitar pruebas que puedan conducir a tratamientos innecesarios

Una de las preocupaciones de los especialistas es que determinados resultados de laboratorio con escaso valor pronóstico puedan interpretarse como la explicación de un problema reproductivo. Esto puede generar nuevas pruebas, ansiedad y tratamientos que no necesariamente ofrecen un beneficio demostrado.

Las pérdidas gestacionales y las complicaciones placentarias pueden tener múltiples causas. Por ello, un resultado relacionado con la coagulación debe interpretarse dentro del contexto clínico de cada mujer y no de forma aislada.

Además, el momento en el que se realiza una prueba puede influir en sus resultados. El embarazo, el periodo posterior al parto, los estrógenos y determinados anticoagulantes pueden modificar algunos parámetros de laboratorio, por lo que los especialistas consideran importante elegir adecuadamente cuándo realizar las pruebas.

Heparina y aspirina no deben utilizarse automáticamente

El documento también diferencia entre la prevención de una trombosis y los tratamientos destinados específicamente a prevenir determinadas complicaciones obstétricas. Medicamentos como la heparina o el ácido acetilsalicílico pueden tener indicaciones concretas, pero no deben convertirse en una respuesta automática ante cualquier dificultad reproductiva.

Entre las situaciones en las que puede contemplarse un tratamiento específico se encuentran determinados perfiles de riesgo trombótico, el síndrome antifosfolipídico y algunos escenarios relacionados con la prevención de la preeclampsia en mujeres consideradas de alto riesgo.

Cuando una mujer necesita anticoagulación durante el embarazo, el consenso señala a la heparina de bajo peso molecular como tratamiento de referencia. La decisión, en cualquier caso, debe realizarse según los antecedentes y características clínicas de cada paciente.

El riesgo de trombosis debe reevaluarse durante el embarazo

La valoración del riesgo trombótico no tiene por qué ser estática durante toda la gestación. El consenso plantea reevaluarlo cuando aparecen cambios en la situación clínica, durante determinadas hospitalizaciones y después del parto.

Para esta valoración se tienen en cuenta los antecedentes de trombosis, la presencia de trombofilias y otros factores clínicos y obstétricos. De esta forma, la prevención puede adaptarse a las circunstancias que atraviesa la mujer en cada momento.

Este enfoque busca mejorar la seguridad durante el embarazo y el puerperio sin convertir la presencia de un factor de riesgo en una indicación automática de tratamiento.

También se recomienda valorar el riesgo antes de usar anticonceptivos hormonales

Las recomendaciones abarcan además la anticoncepción hormonal. Antes de prescribir determinados anticonceptivos, los profesionales deberían valorar antecedentes personales y familiares de trombosis y otros factores que pueden modificar el riesgo.

Entre ellos se encuentran la edad, el índice de masa corporal, el tabaquismo, la hipertensión y la migraña con aura. La información a la paciente también forma parte de la prevención, especialmente para que pueda reconocer signos y síntomas que podrían requerir una valoración médica.

Los especialistas recuerdan que el riesgo trombótico puede verse condicionado igualmente por tratamientos de reproducción asistida y por otras circunstancias individuales.

Un consenso para coordinar a ginecología y hematología

Uno de los objetivos principales del documento es reducir las diferencias que pueden existir entre centros y especialistas a la hora de abordar situaciones similares. Para ello, propone criterios compartidos entre las distintas disciplinas implicadas en la salud reproductiva.

El consenso ha sido desarrollado mediante una metodología Delphi, que permite recoger de forma estructurada la valoración de especialistas y establecer puntos de acuerdo, además de identificar aquellos ámbitos en los que todavía existe incertidumbre científica.

La evaluación puede comenzar desde ginecología, mientras que Hematología puede participar en la selección de las pruebas, la interpretación de resultados y la valoración del riesgo cuando existan hallazgos relevantes. En mujeres con pérdidas gestacionales recurrentes se plantea especialmente la conveniencia de una atención multidisciplinar y coordinada.

Siete sociedades participan en las recomendaciones

Además de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, participan la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la Sociedad Española de Medicina Interna, la Sociedad Española de Fertilidad, la Sociedad Española de Contracepción y la Asociación para el Estudio de la Medicina Vascular en España.

¿Tener una trombofilia significa que habrá problemas para quedar embarazada?

No necesariamente. Una trombofilia es un factor que puede aumentar el riesgo de trombosis, pero detectar una alteración no demuestra por sí mismo que sea la causa de un problema reproductivo.

¿Todas las mujeres con pérdidas gestacionales deben hacerse pruebas de trombofilia?

No. El consenso recomienda una evaluación selectiva, teniendo en cuenta especialmente los antecedentes personales y familiares de trombosis y las características clínicas de cada caso.

¿La trombofilia siempre requiere tratamiento?

No. La existencia de una alteración no implica automáticamente que sea necesario utilizar anticoagulantes u otros tratamientos. La decisión depende del riesgo individual y de la situación clínica.

¿La heparina puede utilizarse durante el embarazo?

Puede estar indicada en determinadas situaciones de riesgo. Cuando se necesita anticoagulación durante el embarazo, el consenso señala la heparina de bajo peso molecular como tratamiento de referencia, siempre bajo indicación médica.

¿Por qué es importante elegir el momento adecuado para hacer las pruebas?

El embarazo, el puerperio, los estrógenos y algunos medicamentos pueden modificar determinados parámetros de laboratorio. Por ello, el momento de realizar las pruebas debe decidirse según la situación clínica.

Una estrategia basada en evidencia y riesgo individual

El nuevo consenso propone una aproximación más selectiva a la trombofilia durante la vida reproductiva. La intención no es aumentar el número de pruebas, sino determinar cuándo realmente pueden aportar información útil y cuándo una intervención puede beneficiar a la paciente.

La recomendación central es individualizar las decisiones, coordinar a los diferentes especialistas y evitar que un resultado analítico aislado determine por sí mismo un diagnóstico o un tratamiento. De esta manera, las sociedades científicas buscan reducir intervenciones innecesarias y mejorar la prevención en las mujeres que sí presentan un riesgo trombótico relevante.

Nota: Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las decisiones sobre pruebas de trombofilia, anticoagulación, embarazo o anticoncepción deben individualizarse según la situación clínica de cada paciente.