Médicos impulsan una guía para usar la IA de forma segura
La guía, coordinada por José Antonio Trujillo, establece criterios sobre supervisión clínica, formación, trazabilidad, privacidad y derechos de los pacientes.

La inteligencia artificial está entrando progresivamente en la práctica médica y plantea nuevas oportunidades para el diagnóstico, la gestión de información y la toma de decisiones clínicas. Sin embargo, su incorporación también obliga a establecer criterios claros sobre seguridad, responsabilidad y protección de los derechos de los pacientes.
En este contexto, el doctor José Antonio Trujillo, miembro del Servicio de Cirugía General del Hospital Quirónsalud Málaga y vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga, ha participado como coordinador, promotor y autor del Manual de Buenas Prácticas en el uso de la Inteligencia Artificial en Medicina de la Organización Médica Colegial (OMC).
El trabajo ha sido reconocido por Diario Médico dentro de sus premios de innovación. El manual pretende ofrecer a los profesionales sanitarios un marco práctico para incorporar herramientas de inteligencia artificial de forma segura, ética y responsable, manteniendo el criterio profesional como elemento central.
La inteligencia artificial llega a la práctica clínica
La utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ámbito sanitario está creciendo y puede abarcar numerosas actividades. Desde el análisis de información médica hasta herramientas de apoyo a los profesionales, estas tecnologías pueden modificar la forma en que se organiza el trabajo sanitario.
Pero su incorporación plantea una cuestión fundamental: determinar hasta dónde debe llegar la tecnología y cuál debe seguir siendo el papel del profesional médico.
El planteamiento defendido por Trujillo parte de que la inteligencia artificial debe utilizarse como una herramienta de apoyo y no como sustituta de la capacidad de decisión del médico. De esta manera, la tecnología puede contribuir al proceso asistencial sin desplazar la responsabilidad profesional.
El médico mantiene el criterio clínico
Uno de los principios centrales de esta propuesta es preservar el criterio clínico. Los sistemas de inteligencia artificial pueden procesar grandes cantidades de información y generar resultados que ayuden a los profesionales, pero su utilización requiere interpretación y supervisión.
En la práctica, esto significa que una recomendación generada por un sistema tecnológico no debería convertirse automáticamente en una decisión médica. El profesional debe valorar el contexto del paciente, sus antecedentes, los resultados de otras pruebas y la información disponible antes de adoptar una decisión.
Este enfoque sitúa la relación entre médico y paciente en el centro del proceso de transformación digital.
Seguridad y responsabilidad como elementos esenciales
El manual de la OMC busca establecer principios que permitan aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial sin reducir las garantías que existen en la atención sanitaria.
Entre los aspectos destacados se encuentran la seguridad, la formación, la trazabilidad y la responsabilidad. Estos elementos permiten plantear una utilización más controlada de las herramientas digitales y establecer mecanismos para conocer cómo se utilizan y qué papel desempeñan dentro del proceso asistencial.
La trazabilidad adquiere especial relevancia cuando un sistema de IA participa en una actividad clínica. Conocer qué herramienta se ha utilizado, con qué información y bajo qué condiciones puede resultar importante para evaluar posteriormente los resultados y detectar posibles problemas.
La formación de los profesionales será clave
La incorporación de nuevas tecnologías también modifica las necesidades formativas de médicos y otros profesionales sanitarios. No basta con disponer de herramientas de inteligencia artificial si quienes las utilizan desconocen sus posibilidades, limitaciones y riesgos.
Por este motivo, Trujillo ha destacado la importancia de la capacitación y la formación en IA de los profesionales sanitarios. El conocimiento de estas tecnologías puede ayudar a utilizarlas de manera más crítica y evitar tanto un rechazo injustificado como una confianza excesiva en sus resultados.
Aprender a interpretar los resultados de la IA
Una parte importante de la formación debe centrarse en comprender que una herramienta de inteligencia artificial puede cometer errores. Los resultados dependen de los datos utilizados para desarrollar y evaluar los sistemas y del contexto en el que posteriormente se aplican.
Por ello, los profesionales necesitan conocer qué puede hacer una determinada herramienta, qué información utiliza, cuáles son sus limitaciones y en qué situaciones sus resultados requieren una revisión especialmente cuidadosa.
Los derechos de los pacientes también están en juego
La transformación tecnológica de la medicina no afecta únicamente a los profesionales. También plantea cuestiones relacionadas con los pacientes y con el uso de su información sanitaria.
Los datos médicos contienen información especialmente sensible. La incorporación de sistemas de inteligencia artificial exige, por tanto, prestar atención a la privacidad, la protección de datos, la transparencia y los derechos de las personas.
El propio trabajo desarrollado por Trujillo se sitúa dentro de esta perspectiva. El facultativo también es autor de obras relacionadas con la inteligencia artificial y los derechos de los pacientes y participa en iniciativas orientadas a analizar las implicaciones jurídicas y profesionales de estas tecnologías.
Una gobernanza clínica para la inteligencia artificial
Uno de los conceptos destacados en el planteamiento es la gobernanza clínica de la inteligencia artificial. Esta idea busca que las decisiones sobre la utilización de estas herramientas no queden exclusivamente en manos de desarrolladores tecnológicos o de criterios económicos.
La perspectiva médica debe formar parte del proceso desde el diseño y evaluación de las soluciones hasta su incorporación en la actividad asistencial.
Esto implica analizar si una herramienta resulta realmente útil para los profesionales y los pacientes, si funciona adecuadamente en el entorno donde será utilizada y si cumple los requisitos de seguridad y responsabilidad necesarios.
La tecnología no debe sustituir la relación médico-paciente
La digitalización puede facilitar determinadas tareas, pero la atención sanitaria también incluye elementos que no pueden reducirse a datos. La comunicación con el paciente, la comprensión de sus circunstancias y la valoración conjunta de las opciones terapéuticas forman parte de la actividad médica.
Por ello, el modelo defendido en el manual busca que la inteligencia artificial complemente el trabajo profesional sin convertir la atención sanitaria en un proceso exclusivamente automatizado.
De la discusión sobre si usar IA a cómo utilizarla
El debate sobre la inteligencia artificial en Medicina está cambiando. La cuestión ya no se limita a determinar si estas tecnologías terminarán utilizándose en los hospitales y consultas, sino a establecer las condiciones necesarias para hacerlo de manera adecuada.
La propuesta plantea que deben existir reglas claras, profesionales capacitados y mecanismos que permitan supervisar el funcionamiento de las herramientas.
Esta transición resulta especialmente importante porque la velocidad con la que evolucionan las tecnologías puede superar la capacidad de las organizaciones sanitarias para establecer procedimientos comunes. Contar con criterios profesionales puede ayudar a ordenar su incorporación.
Un trabajo que busca orientar a los médicos
El Manual de Buenas Prácticas en el uso de la Inteligencia Artificial en Medicina pretende funcionar como una referencia para los profesionales ante un escenario tecnológico que continuará evolucionando.
Su finalidad no es rechazar la innovación, sino establecer condiciones para que pueda integrarse en la práctica médica con garantías. En este planteamiento, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil siempre que su aplicación esté acompañada de criterios clínicos, formación y responsabilidad.
El reconocimiento otorgado por Diario Médico pone el foco precisamente en esta necesidad de desarrollar una integración responsable de la tecnología sanitaria.
José Antonio Trujillo y su trabajo en inteligencia artificial sanitaria
José Antonio Trujillo es vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga, además de especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y máster en Inteligencia Artificial en Sanidad.
Su actividad en este campo incluye la coordinación del manual de la OMC y la dirección, junto a la catedrática de Derecho Civil Cristina Gil Membrado, del Libro Blanco de la IA en Medicina, presentado en 2026 por el Colegio de Médicos de Málaga.
Esta última publicación aborda diferentes dimensiones de la inteligencia artificial sanitaria, entre ellas los aspectos técnicos, científicos, éticos, jurídicos, docentes y profesionales. Su enfoque busca analizar la tecnología desde diferentes disciplinas y situar la profesión médica dentro del debate sobre su desarrollo e implantación.
La IA también puede transformar la organización médica
Además de las aplicaciones directamente relacionadas con los pacientes, la inteligencia artificial puede modificar la organización del trabajo sanitario. Herramientas capaces de asistir en determinadas tareas administrativas o de documentación pueden liberar parte del tiempo que actualmente dedican los profesionales a actividades no clínicas.
Sin embargo, el beneficio real dependerá de cómo se utilice ese tiempo. La incorporación de una tecnología no garantiza por sí misma una reducción de la carga laboral. Será necesario evaluar si las herramientas realmente simplifican los procesos y si el tiempo recuperado se emplea para mejorar la atención, la formación, la investigación u otras actividades profesionales.
¿Qué es el Manual de Buenas Prácticas en IA en Medicina?
Es una guía de la Organización Médica Colegial destinada a ofrecer criterios para utilizar herramientas de inteligencia artificial en la práctica médica de forma segura, ética y responsable.
¿Quién coordina el manual?
El doctor José Antonio Trujillo ha participado como coordinador, promotor y autor del manual. Es especialista en Cirugía General, vicepresidente del Colegio de Médicos de Málaga y experto en inteligencia artificial aplicada a la salud.
¿La inteligencia artificial sustituirá a los médicos?
El planteamiento del manual defiende que la IA debe funcionar como una herramienta de apoyo al profesional y no sustituir su capacidad de decisión clínica.
¿Por qué es importante la formación en inteligencia artificial?
Porque los profesionales necesitan conocer las capacidades, limitaciones y posibles riesgos de las herramientas que utilizan para poder interpretar correctamente sus resultados.
¿Qué papel tienen los derechos de los pacientes?
La utilización de IA sanitaria debe considerar aspectos como la privacidad, la protección de datos, la transparencia y la responsabilidad profesional, especialmente cuando se utilizan datos médicos.
¿Qué significa gobernanza clínica de la IA?
Hace referencia a establecer criterios y mecanismos para que la utilización de inteligencia artificial en Medicina esté supervisada y orientada por principios clínicos, éticos y profesionales.
La medicina afronta una nueva etapa tecnológica
La inteligencia artificial está dejando de ser únicamente una tecnología experimental para convertirse progresivamente en una herramienta con aplicaciones dentro del ámbito sanitario. Este proceso plantea oportunidades, pero también obliga a establecer criterios que protejan a pacientes y profesionales.
El manual coordinado por José Antonio Trujillo apuesta por una incorporación de la IA basada en formación, trazabilidad, responsabilidad y supervisión médica. La idea central es que la tecnología puede contribuir a mejorar la práctica clínica, pero debe permanecer integrada dentro de un modelo en el que el criterio profesional y la relación con el paciente continúen ocupando un lugar fundamental.
El reto para los próximos años será trasladar estos principios a las consultas, hospitales y sistemas sanitarios, evaluando cada herramienta antes de convertirla en parte habitual de la atención médica.

