Sanidad retrasará el uso de antibióticos para evitar tratamientos innecesarios
La AEMPS coordina con las comunidades autónomas la extensión de esta estrategia y prepara envases más ajustados a las pautas de tratamiento.

España trabaja en una nueva estrategia para reducir el consumo innecesario de antibióticos y combatir las resistencias bacterianas. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en coordinación con las comunidades autónomas, busca extender la prescripción diferida, un sistema que permite esperar un periodo determinado antes de iniciar el tratamiento cuando la situación clínica lo permite.
La iniciativa forma parte del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) y pretende evitar que los pacientes utilicen estos medicamentos cuando no son necesarios. Además, las autoridades sanitarias preparan cambios en los formatos de algunos envases para ajustarlos mejor a las pautas de tratamiento.
¿Qué es la prescripción diferida de antibióticos?
La prescripción diferida consiste en que un profesional sanitario prescribe un antibiótico, pero indica al paciente que espere antes de comenzar a utilizarlo. El tratamiento solo debe iniciarse siguiendo las instrucciones médicas, por ejemplo, si los síntomas no mejoran o empeoran durante el periodo establecido.
Esta estrategia puede emplearse en determinadas infecciones leves cuando existen dudas sobre su origen viral o bacteriano. En muchos casos, las infecciones respiratorias están causadas por virus y no necesitan antibióticos, ya que estos medicamentos actúan contra las bacterias.
El objetivo es evitar tratamientos innecesarios sin comprometer la seguridad del paciente. La decisión de retrasar un antibiótico debe corresponder al profesional sanitario, que valorará los síntomas, los posibles riesgos y la evolución prevista de la enfermedad.
Cómo funciona este sistema en la práctica
Cuando el médico considera apropiada esta estrategia, explica al paciente durante cuánto tiempo debe esperar y qué señales debe vigilar. También indica en qué circunstancias debe iniciar el tratamiento prescrito o volver a consultar.
La prescripción diferida no significa que todas las infecciones deban tratarse de esta manera ni que el paciente pueda decidir por su cuenta cuándo necesita un antibiótico. Es una alternativa clínica para situaciones seleccionadas y requiere instrucciones claras.
España busca extender la medida a todas las comunidades autónomas
La AEMPS está trabajando con las comunidades autónomas y los profesionales sanitarios para conocer cómo se aplica actualmente la prescripción diferida y facilitar su incorporación en los servicios de salud donde todavía no está integrada.
La Comunidad Valenciana destaca por haber incorporado esta modalidad a la receta electrónica para determinadas infecciones respiratorias agudas leves. En estos casos, la dispensación puede activarse después de un periodo de 24 a 48 horas, según el protocolo establecido.
Otras comunidades disponen de procedimientos similares, aunque no siempre cuentan con una integración centralizada en sus sistemas electrónicos de prescripción.
Para extender esta práctica será necesario formar a los profesionales, informar adecuadamente a los pacientes y adaptar los sistemas informáticos. Las instrucciones sobre cuándo utilizar el medicamento deben ser comprensibles y específicas para cada situación clínica.
El uso innecesario de antibióticos preocupa a las autoridades sanitarias
El consumo inadecuado de antibióticos constituye un problema de salud pública porque favorece la aparición y propagación de bacterias resistentes a los tratamientos disponibles.
Según los datos difundidos por EFE, entre el 30 % y el 50 % de las prescripciones de antibióticos en países desarrollados pueden ser inadecuadas. Además, alrededor del 90 % del consumo de estos medicamentos se produce fuera del ámbito hospitalario, con un peso importante de las infecciones respiratorias.
Cuando se utilizan antibióticos sin una indicación apropiada, aumenta la presión que favorece la selección de bacterias resistentes. Esto puede dificultar el tratamiento de infecciones futuras y reducir la eficacia de medicamentos que resultan esenciales para la medicina moderna.
Las resistencias bacterianas como desafío sanitario
Las bacterias resistentes pueden provocar infecciones más difíciles de tratar, prolongar las estancias hospitalarias y aumentar el riesgo de complicaciones. Por este motivo, las estrategias de uso responsable de antimicrobianos ocupan un lugar importante en las políticas sanitarias.
El PRAN promueve medidas destinadas a mejorar la prescripción, optimizar el consumo de antibióticos y aumentar la concienciación de los ciudadanos y los profesionales de la salud.
La prescripción diferida puede ayudar a reducir el número de tratamientos innecesarios. Sin embargo, demostrar que también disminuye directamente las resistencias bacterianas requiere evidencia específica a largo plazo.
Un estudio analiza la eficacia y la seguridad de la prescripción diferida
La Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (RedETS) evaluó esta estrategia mediante una revisión sistemática encargada en 2024 por el PRAN.
El análisis incluyó 12 ensayos clínicos aleatorizados y datos de 3.750 pacientes. Según los resultados recogidos por EFE, la prescripción diferida redujo significativamente el uso de antibióticos en comparación con la prescripción inmediata.
La evaluación también observó que la duración total de los síntomas era similar entre ambos grupos. Aunque el dolor y el malestar podían ser algo mayores a corto plazo entre quienes retrasaban el tratamiento, no se identificaron diferencias relevantes en la satisfacción de los pacientes ni en las consultas posteriores.
Qué dicen los resultados sobre la seguridad
El análisis no encontró un aumento relevante de las complicaciones ni diferencias importantes en los efectos adversos entre las estrategias comparadas.
No obstante, el informe no evaluó directamente el impacto de la prescripción diferida sobre las resistencias a los antibióticos. Por tanto, sus resultados respaldan la reducción del consumo, pero no permiten concluir por sí solos que la medida disminuya las resistencias bacterianas.
Sanidad prepara nuevos formatos de envases de antibióticos
Otra de las medidas anunciadas por la AEMPS consiste en retirar progresivamente determinadas presentaciones de antibióticos que contienen 30 comprimidos y sustituirlas por formatos más pequeños, de acuerdo con la información publicada por EFE.
El proceso afecta a 15 presentaciones de uso habitual, entre ellas algunas formulaciones de amoxicilina y fosfomicina. Los fabricantes ya habían dejado de producir los formatos señalados, aunque las cajas disponibles podrían continuar en las farmacias hasta agotar las existencias.
La previsión comunicada en octubre de 2026 sitúa la desaparición de estos envases entre el primer trimestre y mediados de 2027, según el ritmo de agotamiento de las existencias.
Envases más ajustados a la duración del tratamiento
La iniciativa contempla la incorporación de presentaciones más pequeñas, incluidas algunas de 20 unidades, para determinadas formulaciones de amoxicilina y amoxicilina con ácido clavulánico, además de otros formatos específicos.
El propósito es mejorar la correspondencia entre el número de comprimidos dispensados y la pauta prescrita. Por ejemplo, un tratamiento de tres tomas diarias durante siete días requiere 21 comprimidos. Un envase de 30 unidades podría dejar comprimidos sobrantes si no se ajusta a las necesidades de ese paciente.
Los cambios también requieren adaptar los programas de prescripción electrónica de las comunidades autónomas, de manera que las presentaciones disponibles coincidan con las pautas autorizadas y prescritas por los profesionales.
El ajuste de los envases no sustituye la valoración médica: la duración y la cantidad del medicamento deben responder a la infección que se trata y a las indicaciones clínicas correspondientes.
Qué deben saber los pacientes sobre el uso de antibióticos
Los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando existe una indicación sanitaria. No sirven para tratar infecciones virales como el resfriado común y no deben tomarse por iniciativa propia ante síntomas como tos, dolor de garganta o fiebre.
Si un médico prescribe un tratamiento diferido, el paciente debe respetar el periodo de espera y las instrucciones que haya recibido. Si los síntomas empeoran, aparecen señales de alarma o surgen dudas sobre la pauta, debe consultar con un profesional sanitario.
También es importante no compartir antibióticos, no reutilizar medicamentos sobrantes y no modificar por cuenta propia la dosis o la duración de un tratamiento.
¿Qué significa la prescripción diferida de antibióticos?
Es una estrategia médica en la que se prescribe un antibiótico, pero se retrasa su inicio hasta que se cumplan las condiciones indicadas por el profesional sanitario. Se utiliza en determinados casos en los que es posible observar la evolución de una infección.
¿Cuánto tiempo se retrasa el tratamiento?
La estrategia anunciada contempla periodos de aproximadamente dos o tres días en determinadas situaciones. El tiempo concreto depende de la valoración clínica y de las instrucciones proporcionadas al paciente.
¿Por qué quiere España implantar esta medida?
El objetivo principal es reducir las prescripciones y el consumo innecesario de antibióticos, mejorar su utilización y contribuir a frenar el problema de las resistencias bacterianas.
¿La prescripción diferida es segura?
La revisión de 12 ensayos clínicos con datos de 3.750 pacientes no encontró diferencias relevantes en complicaciones o efectos adversos frente a la prescripción inmediata. Su utilización, sin embargo, debe limitarse a los casos que el profesional considere adecuados.
¿Los antibióticos sirven para tratar la gripe o el resfriado?
No. Los antibióticos actúan contra las bacterias, no contra los virus que causan la gripe o el resfriado. Solo deben utilizarse cuando exista una indicación médica que justifique su uso.
¿Por qué se quieren sustituir las cajas de 30 comprimidos?
La medida busca disponer de presentaciones que se ajusten mejor a determinadas pautas de tratamiento y evitar que se dispensen más comprimidos de los necesarios cuando existen formatos adecuados de menor tamaño.
¿Cuándo desaparecerán los envases de 30 comprimidos?
Según la información difundida el 8 de octubre de 2026, su retirada será progresiva y dependerá del agotamiento de las existencias. La previsión anunciada se sitúa entre el primer trimestre y mediados de 2027.
Conclusión: un cambio hacia el uso responsable de los antibióticos
La ampliación de la prescripción diferida y la adaptación de los formatos de antibióticos forman parte de las medidas con las que España pretende mejorar el uso de estos medicamentos.
La evidencia disponible indica que retrasar el tratamiento en pacientes seleccionados puede reducir el consumo de antibióticos sin diferencias importantes en la duración de los síntomas o en varios indicadores de seguridad. Aun así, la decisión debe basarse en el criterio clínico y en instrucciones claras para cada paciente.
La coordinación entre la AEMPS, las comunidades autónomas, los médicos y los farmacéuticos será esencial para aplicar las medidas correctamente y avanzar en la lucha contra las resistencias bacterianas.

