Un Problema Que Va Más Allá Del Empleo
El análisis del Instituto de Competitividad y Estrategia Regional destaca la inversión tecnológica, la formación y la adaptación empresarial como claves para el periodo 2026-2036.

El diagnóstico del Instituto de Competitividad y Estrategia Regional (ICER), recogido en su análisis sobre productividad laboral en España y los escenarios para 2026-2036, sitúa esta cuestión entre los desafíos que condicionan el desarrollo económico del país durante la próxima década.
Uno de los elementos centrales es la capacidad del tejido empresarial para invertir, incorporar innovación y mejorar la organización del trabajo. Las diferencias entre empresas también importan: las compañías con más recursos pueden afrontar con mayor facilidad inversiones tecnológicas, mientras que las pequeñas y medianas empresas pueden encontrar más dificultades para financiar cambios y desarrollar nuevas capacidades.
La productividad tiene consecuencias que trascienden los resultados empresariales. Su evolución influye en la competitividad, el crecimiento de la economía y las posibilidades de sostener mejoras salariales. Por eso, incrementar la ocupación no garantiza, por sí solo, que aumente al mismo ritmo la riqueza generada por cada trabajador.
La Inteligencia Artificial Como Oportunidad
La incorporación de inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para automatizar tareas, procesar información y reorganizar procesos productivos. Sin embargo, disponer de estas herramientas no asegura automáticamente un aumento de la productividad: sus resultados dependen de cómo se integren en las empresas y de las capacidades de los trabajadores para utilizarlas.
La formación profesional continua, la inversión tecnológica y la adaptación de los procesos empresariales forman parte de los factores relevantes para aprovechar estas oportunidades. La difusión de la innovación entre compañías de distintos tamaños también resulta importante para que sus beneficios no se concentren únicamente en las organizaciones con mayores recursos.
El horizonte 2026-2036 planteado por ICER sitúa el análisis de la productividad en una perspectiva de largo plazo. El desafío para España será consolidar mejoras que permitan generar más valor con los recursos disponibles y reforzar la competitividad de su economía.
La evolución de este indicador durante los próximos años ayudará a determinar hasta qué punto el crecimiento del empleo puede acompañarse de avances duraderos en eficiencia, innovación y capacidad productiva.

