El absentismo laboral cuesta 92.000 millones a España
Un informe de AECOC estima en 92.000 millones el impacto del absentismo laboral en España y alerta del aumento de las bajas médicas. IBTimes ES

El absentismo laboral se ha convertido en uno de los desafíos económicos y empresariales de España. El impacto macroeconómico de las ausencias laborales por incapacidad temporal se estima en 92.000 millones de euros anuales, según el primer informe del Observatorio de Absentismo Laboral de la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (AECOC).

El estudio, elaborado junto a Marlex y con la colaboración de Umivale Activa, advierte de que las ausencias por incapacidad temporal han aumentado con mayor rapidez en España que en la Unión Europea. Entre 2018 y 2024, los procesos de incapacidad temporal crecieron un 73 % en España, frente al 16 % registrado como media en la UE-27.

Los datos han reabierto el debate sobre la gestión de las bajas médicas, la prevención de riesgos laborales, la salud mental y la coordinación entre empresas, mutuas y servicios públicos de salud. AECOC reclama una respuesta conjunta que permita reducir las ausencias evitables sin perjudicar los derechos de los trabajadores que necesitan una baja por motivos de salud.

El impacto económico del absentismo alcanza los 92.000 millones

La estimación de 92.000 millones de euros refleja el impacto macroeconómico que AECOC atribuye al absentismo laboral. Según la asociación, la cifra supera en unos 20.000 millones de euros el gasto anual destinado a la educación pública en España.

Esta cantidad no debe interpretarse como dinero que el Estado pague directamente por las bajas laborales. Se trata de una estimación del impacto económico del fenómeno, que puede incluir consecuencias relacionadas con la producción, la actividad empresarial y los costes asociados a las ausencias.

El absentismo puede afectar al funcionamiento de las organizaciones cuando la ausencia de trabajadores obliga a reorganizar turnos, contratar sustituciones o distribuir las tareas entre el personal disponible. En actividades con una elevada dependencia de la presencia física, la falta de trabajadores puede repercutir en la capacidad de prestar servicios y cumplir los plazos de producción o entrega.

Sin embargo, las bajas médicas también cumplen una función esencial: permitir que una persona se recupere cuando no está en condiciones de trabajar. Por ello, las medidas destinadas a gestionar el absentismo deben diferenciar entre las ausencias justificadas por motivos de salud y las situaciones que pueden prevenirse mediante mejoras organizativas.

España registra un crecimiento superior al de la Unión Europea

Uno de los principales resultados del informe es la diferencia entre la evolución de las ausencias por incapacidad temporal en España y en el conjunto de la Unión Europea.

Entre 2018 y 2024, los procesos de incapacidad temporal aumentaron un 73 % en España, frente al 16 % de media en la UE-27. De acuerdo con estas cifras, el ritmo de crecimiento español fue aproximadamente 4,6 veces superior al europeo.

El estudio también señala que la tasa de absentismo por incapacidad temporal aumentó un 44 % en el conjunto de España durante el periodo analizado. Este indicador no debe confundirse con el incremento del 73 % en los procesos de incapacidad temporal: ambos datos describen aspectos diferentes de la evolución de las bajas.

Además, España registra 4,9 semanas perdidas por enfermedad por trabajador y año, según los datos recogidos en el informe. Esta cifra se sitúa entre las más elevadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con el análisis difundido por AECOC.

Las estadísticas describen una tendencia sostenida, aunque por sí solas no explican todas sus causas. Para comprender la evolución es necesario considerar factores como las condiciones laborales, la salud de la población trabajadora, el acceso a la atención médica y la duración de los procesos de recuperación.

Los trabajadores menores de 35 años registran un fuerte aumento de las bajas

El informe identifica un cambio significativo en la incidencia de los procesos de incapacidad temporal según la edad. Entre 2018 y 2024, los procesos iniciados por trabajadores menores de 35 años aumentaron un 152 %, al pasar de 16,3 a 41 procesos por cada 1.000 trabajadores protegidos, según las cifras publicadas por Europa Press.

Este grupo representa el 52 % de los procesos de incapacidad temporal iniciados, de acuerdo con el análisis. El dato refleja un incremento importante en la frecuencia de las bajas entre los trabajadores jóvenes, pero no significa necesariamente que todos los procesos tengan la misma causa o duración.

En contraste, entre los trabajadores mayores de 55 años, los procesos descendieron un 27 %, desde 33,8 hasta 24,6 por cada 1.000 trabajadores protegidos. No obstante, las bajas de este grupo presentan una duración media considerablemente mayor.

El informe sitúa la duración media de las bajas de los mayores de 55 años en torno a 80 días, frente a 20,9 días entre los menores de 35. Las diferencias muestran que la frecuencia de las ausencias y su duración son indicadores distintos que deben analizarse por separado.

Las bajas de larga duración también aumentan

Otro de los aspectos destacados es el crecimiento de las bajas que se prolongan durante más de un año. Entre 2018 y 2024, la prevalencia de procesos de incapacidad temporal superiores a 365 días aumentó un 95 %.

A finales de 2024, el 17,4 % de los procesos que permanecían activos superaba los doce meses, frente al 12,6 % registrado en 2018.

Aunque estos procesos representaban el 2,4 % de las bajas finalizadas, concentraban el 34,1 % de los días de trabajo perdidos por incapacidad temporal, según el informe.

La duración de las bajas puede estar relacionada con la gravedad de las enfermedades, la recuperación clínica, la necesidad de pruebas diagnósticas y el acceso a tratamientos o intervenciones. Por ello, las respuestas no pueden limitarse a acelerar las reincorporaciones, sino que deben tener en cuenta las necesidades médicas y las condiciones de cada trabajador.

Los problemas musculoesqueléticos y la salud mental, entre los factores señalados

El Observatorio identifica varios elementos asociados al aumento de las bajas. Entre ellos figuran la repetición de procesos en un grupo de trabajadores, la prolongación de determinadas incapacidades temporales y las patologías musculoesqueléticas y de salud mental.

El 16,2 % de las personas trabajadoras concentra el 69,3 % de las bajas y el 62,6 % de los días perdidos por incapacidad temporal. Esta concentración sugiere que una parte importante de las ausencias se acumula en un grupo relativamente reducido de personas.

El informe no implica que las bajas recurrentes sean injustificadas. Más bien, plantea la necesidad de comprender mejor por qué algunos trabajadores atraviesan varios procesos y qué medidas preventivas, asistenciales u organizativas podrían ayudarles.

En el caso de los problemas musculoesqueléticos, la prevención puede incluir la adaptación ergonómica de los puestos, la reducción de movimientos repetitivos y la organización adecuada de las cargas de trabajo. Para la salud mental, pueden ser relevantes el apoyo psicológico, la gestión de los factores de estrés y la mejora del entorno laboral.

Logística y alimentación presentan tasas elevadas de absentismo

El informe también analiza sectores representados por AECOC, especialmente actividades relacionadas con el gran consumo, la distribución y el transporte. En estos ámbitos, la disponibilidad de las plantillas resulta importante para mantener el funcionamiento diario de las operaciones.

Las tasas de absentismo por incapacidad temporal recogidas en el estudio son las siguientes:

  • Logística: 7,56 %.
  • Industria de la alimentación: 7,15 %.
  • Transporte terrestre: 6,48 %.
  • Comercio minorista: 6,15 %.
  • Media nacional: 5,94 %.

Los porcentajes de estos sectores se sitúan por encima de la media nacional utilizada en el informe. Sin embargo, el análisis no ofrece un desglose completo del coste económico total del absentismo para cada sector, por lo que no es posible atribuir a cada uno una cantidad concreta de pérdidas a partir de estos datos.

Las diferencias sectoriales pueden estar relacionadas con las características de los puestos de trabajo, los horarios, las exigencias físicas y la necesidad de mantener una presencia constante. Cada actividad requiere, por tanto, medidas de prevención y organización adaptadas a sus condiciones específicas.

AECOC reclama una mayor coordinación entre empresas y servicios sanitarios

La asociación empresarial considera que las demoras en la atención primaria, el acceso a pruebas diagnósticas y las esperas para determinadas intervenciones pueden prolongar algunos procesos de incapacidad temporal.

Por este motivo, reclama mejorar la coordinación entre los servicios públicos de salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), las mutuas y las empresas. El objetivo sería facilitar el seguimiento de los procesos y reducir las demoras que puedan afectar a la recuperación de los trabajadores.

AECOC también propone crear un espacio estable de colaboración entre las administraciones públicas, las organizaciones empresariales, los sindicatos y las mutuas. Según su planteamiento, este mecanismo permitiría compartir buenas prácticas, evaluar medidas y avanzar hacia soluciones coordinadas.

Entre las propuestas mencionadas figuran mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información, reforzar la atención sanitaria pública y revisar los procedimientos de gestión de la incapacidad temporal. La asociación también plantea estudiar una ampliación gradual del papel de las mutuas en la gestión de las bajas por contingencias comunes, una cuestión que requeriría valorar sus implicaciones normativas, sanitarias y laborales.

Qué pueden hacer las empresas para prevenir el absentismo

El informe reconoce que las organizaciones también tienen margen de actuación. Las condiciones de trabajo, la conciliación, el liderazgo y los programas de bienestar pueden influir en la salud y la capacidad de los empleados para desempeñar sus funciones.

Entre las medidas que pueden valorar las empresas se encuentran los programas de prevención de riesgos laborales, la adaptación de los puestos, el apoyo psicológico y la mejora de la comunicación entre responsables y trabajadores.

También puede resultar útil planificar adecuadamente las sustituciones, realizar un seguimiento respetuoso de los procesos prolongados y facilitar una reincorporación gradual cuando esté indicada y sea compatible con la situación médica de la persona.

Estas iniciativas deben aplicarse respetando la privacidad, la normativa laboral y los derechos de los trabajadores. La finalidad no debe ser presionar a una persona enferma para que regrese antes de tiempo, sino prevenir problemas evitables y favorecer una recuperación segura.

Conclusión

El primer Observatorio de Absentismo Laboral de AECOC estima en 92.000 millones de euros anuales el impacto macroeconómico del absentismo en España. El estudio también alerta de que las ausencias por incapacidad temporal crecieron entre 2018 y 2024 mucho más rápido que en la Unión Europea y destaca el aumento de los procesos entre los menores de 35 años y de las bajas de larga duración.

Las cifras plantean desafíos para las empresas, el sistema sanitario y las administraciones públicas. Sin embargo, reducir el absentismo requiere distinguir entre las ausencias evitables y las bajas médicas necesarias, mejorar la prevención y facilitar que los trabajadores reciban atención y tratamiento a tiempo.

La coordinación entre empresas, sindicatos, mutuas y servicios públicos de salud será relevante para evaluar las propuestas. Los resultados deberán medirse mediante indicadores transparentes que permitan valorar tanto la evolución de las ausencias como la protección de la salud y los derechos laborales.

¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España?

AECOC estima que su impacto macroeconómico asciende a 92.000 millones de euros anuales. Se trata de una estimación económica, no de un gasto público directo de esa cantidad.

¿Cuánto ha aumentado el absentismo en España?

Según el informe, entre 2018 y 2024 los procesos de incapacidad temporal aumentaron un 73 % en España, frente al 16 % de media en la Unión Europea.

¿Qué grupo de edad registra un mayor aumento de las bajas?

Los trabajadores menores de 35 años registraron un incremento del 152 % en la incidencia de procesos de incapacidad temporal entre 2018 y 2024.

¿Qué sectores presentan tasas elevadas?

El informe recoge tasas del 7,56 % en logística, el 7,15 % en la industria de la alimentación, el 6,48 % en transporte terrestre y el 6,15 % en comercio minorista, frente al 5,94 % de media nacional.

¿Qué propone AECOC para reducir el absentismo?

La asociación plantea mejorar la coordinación entre empresas, administraciones, mutuas y servicios sanitarios, reducir las demoras asistenciales, reforzar la prevención y evaluar medidas mediante datos.

¿Todas las bajas laborales son evitables?

No. Las bajas médicas son necesarias cuando una persona no puede trabajar por motivos de salud. Las medidas de prevención y gestión deben proteger a quienes están enfermos y centrarse en reducir las ausencias que puedan evitarse de forma legítima.