Aparcar en la calle costará más para los coches grandes
El Real Decreto 518/2026 permite vincular las tarifas municipales de estacionamiento al tamaño y a la etiqueta medioambiental, aunque cada ciudad decidirá si aplica la medida.

Desde el próximo 1 de octubre de 2026, los ayuntamientos españoles tendrán una nueva herramienta legal para gestionar el espacio público: podrán cobrar tarifas de aparcamiento más altas a los vehículos de mayor tamaño. El cambio llega a través del Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, publicado en el BOE el 26 de junio, que reforma el Reglamento General de Circulación —en concreto su artículo 156— para permitir que las ordenanzas municipales fijen tarifas de estacionamiento en función tanto de las dimensiones del vehículo como de su clasificación medioambiental.
¿Quiénes son los más afectados?
Aunque la norma no menciona modelos concretos, los principales señalados son los SUV grandes y los vehículos de siete plazas, un segmento que no ha dejado de crecer en los últimos años. Según datos de ANFAC recogidos por coches.net, los SUV grandes representan ya el 25,9% de las ventas acumuladas de coches entre enero y agosto de este año.
El motivo detrás de la medida tiene que ver con la evolución del tamaño medio de los vehículos: de acuerdo con la organización Transport & Environment, cada año un coche nuevo crece en promedio 1,2 cm de largo y 0,5 cm de ancho y de alto. Ese incremento no es solo una cuestión de espacio disponible en la calle, sino también de seguridad: por cada 10 centímetros adicionales de altura del capó, el riesgo de que un atropello sea mortal aumenta un 27%, según cifras de RTVE citadas en el reportaje. Por ello, T&E ha pedido a la Comisión Europea que se limiten las dimensiones máximas de los vehículos, algo que los fabricantes rechazan alegando que sus modelos cumplen con todas las normas de seguridad vigentes.
Una medida voluntaria, no obligatoria
Un punto clave es que la normativa habilita, pero no obliga, a los ayuntamientos. Cada consistorio deberá decidir si modifica su ordenanza municipal de tráfico y su ordenanza fiscal para aplicar el nuevo criterio; sin ese paso previo, no podrán subir las tarifas. Esto significa que la medida podrá aplicarse de forma desigual según la ciudad, y algunas podrían optar por no implementarla en absoluto.
Ciudades que ya diferencian tarifas por etiqueta ambiental
Varias ciudades españolas ya aplican tarifas distintas según el distintivo medioambiental, un antecedente sobre el que se apoyará el nuevo criterio de tamaño:
Madrid: aparcamiento gratuito sin límite de tiempo en zonas de rotación para vehículos con etiqueta Cero; descuentos del 50-75% para los Eco; recargo del 20% para los B.
Barcelona: en las zonas Blava y Verda, los vehículos Cero pagan tarifas reducidas o nulas, mientras que el resto sigue una escala progresiva (B, C y Eco), y los que no tienen distintivo pagan la tarifa máxima.
San Sebastián y Bilbao: aplican sistemas progresivos o coeficientes multiplicadores según la etiqueta ambiental.
Valencia: bonificaciones para Cero y Eco; tarifa completa o superior para C, B y vehículos sin pegatina.
Otras capitales como Sevilla, Zaragoza, Málaga, Alicante o Palma de Mallorca ya incorporan bonificaciones para vehículos electrificados.
¿Cambiará esto la decisión de compra de los conductores?
Consultada por El Español, Sara Soria, especialista en motor y seguridad vial de coches.net, considera que el impacto en las decisiones de compra será limitado: "No creo que suponga ningún cambio destacado", señala, sobre todo porque las nuevas tarifas no llegarán a igualar el coste de un parking subterráneo. Para Soria, el tamaño del vehículo pasa ahora a sumarse como criterio disuasorio, de forma similar a como ya funcionan las etiquetas medioambientales.
La medida no es del todo nueva: la DGT ya la había planteado anteriormente, pero esta vez sí entrará en vigor, con el objetivo declarado de gestionar de forma más eficiente el espacio público y redistribuir las plazas de estacionamiento de manera más equitativa





















