España reclama una estrategia nacional para las enfermedades respiratorias
La propuesta de SEPAR pretende reforzar la prevención, el diagnóstico precoz y la coordinación entre Atención Primaria, hospitales y atención domiciliaria.

Las enfermedades respiratorias representan uno de los principales retos para el sistema sanitario español. A pesar de su impacto sobre la mortalidad, las hospitalizaciones y la calidad de vida de millones de personas, especialistas en neumología y cirugía torácica consideran que España necesita una estrategia estatal que coordine de manera específica la prevención, el diagnóstico precoz, el tratamiento y el seguimiento de estas patologías.
La petición parte de sociedades científicas y profesionales sanitarios que defienden la creación de una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias (ENER). Según Redacción Médica, los especialistas consideran necesario avanzar desde un modelo centrado principalmente en responder a las complicaciones hacia otro que dé mayor peso a la prevención y a la detección temprana.
Las enfermedades respiratorias tienen un elevado impacto sanitario
Los datos disponibles muestran la dimensión del problema. Según la información publicada por Redacción Médica, las patologías respiratorias representaron el 12,9 % de los fallecimientos registrados en España durante el primer semestre de 2024. La publicación sitúa además a las enfermedades respiratorias entre las principales causas de muerte del país.
El impacto no se limita a la mortalidad. Enfermedades como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, las bronquiectasias, la apnea del sueño, las enfermedades pulmonares intersticiales o el cáncer de pulmón generan consultas, tratamientos prolongados, discapacidad y hospitalizaciones.
Desde la perspectiva de los especialistas, una parte importante de la carga asistencial podría reducirse mediante una detección más temprana y un seguimiento adecuado de los pacientes con enfermedades crónicas.
La EPOC refleja el problema del infradiagnóstico
Uno de los ejemplos destacados por los especialistas es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC. El estudio poblacional EPISCAN II estimó una prevalencia del 11,8 % entre las personas mayores de 40 años.
El mismo trabajo ha señalado un elevado nivel de infradiagnóstico. Según los datos citados por Redacción Médica, alrededor de tres de cada cuatro personas afectadas desconocían que tenían la enfermedad.
El diagnóstico tardío puede retrasar la adopción de medidas destinadas a controlar los síntomas y reducir el deterioro de la función pulmonar. Por este motivo, los profesionales consideran que la Atención Primaria debe desempeñar un papel importante en la identificación de personas con factores de riesgo y síntomas compatibles.
Detectar antes las enfermedades respiratorias
La detección precoz permite valorar al paciente antes de que aparezcan complicaciones graves. En patologías respiratorias crónicas, esto puede incluir la evaluación de síntomas, pruebas funcionales respiratorias, estudios de imagen cuando están indicados y seguimiento periódico.
El objetivo no consiste en realizar pruebas indiscriminadas a toda la población, sino en mejorar la identificación de personas que presentan síntomas o factores de riesgo y facilitar su acceso a una evaluación médica adecuada.
La presión hospitalaria aumenta durante el invierno
Los meses de invierno suponen cada año un desafío adicional para los servicios sanitarios. La circulación de virus respiratorios, junto con las descompensaciones de enfermedades crónicas, puede incrementar las consultas en Atención Primaria y los ingresos hospitalarios.
Durante la temporada 2024-2025, los datos citados por Redacción Médica registraron picos de hasta 803 casos de infección respiratoria aguda por cada 100.000 habitantes. En ese periodo, el Instituto de Salud Carlos III atribuyó más de 33.000 ingresos a la gripe, cerca de 23.000 al virus respiratorio sincitial y unas 8.000 hospitalizaciones a la COVID-19.
Estos datos corresponden a una temporada epidemiológica concreta y no deben interpretarse como una cifra fija para todos los años. Sin embargo, muestran la presión que las infecciones respiratorias pueden ejercer sobre los servicios sanitarios.
Los especialistas proponen reforzar la prevención
La propuesta de una estrategia nacional busca establecer objetivos comunes para todo el territorio y mejorar la coordinación entre los distintos niveles asistenciales.
SEPAR ha defendido recientemente que una estrategia nacional debería situar la salud respiratoria entre las prioridades sanitarias y establecer objetivos, indicadores de calidad y líneas de actuación compartidas entre las comunidades autónomas.
Entre los pilares planteados se encuentran la prevención, el diagnóstico precoz, el acceso equitativo a tratamientos e innovación, la investigación y la educación sanitaria.
La coordinación entre Atención Primaria y hospitales, un elemento clave
Una de las cuestiones señaladas por los profesionales es la necesidad de mejorar la continuidad asistencial. Un paciente con una enfermedad respiratoria crónica puede pasar por Atención Primaria, consultas hospitalarias, servicios de urgencias, rehabilitación respiratoria y atención domiciliaria.
Cuando estos niveles funcionan de manera coordinada, el seguimiento puede ser más continuo y se facilita la identificación de cambios en la evolución de la enfermedad.
La propuesta de SEPAR plantea precisamente una mayor conexión entre Atención Primaria, hospitales y domicilio. El objetivo sería evitar fragmentaciones y facilitar que cada paciente reciba la atención que necesita en el nivel asistencial correspondiente.
También existen medidas estatales para las infecciones respiratorias
La reclamación de una estrategia nacional específica no significa que España carezca de mecanismos estatales relacionados con las enfermedades respiratorias.
El Ministerio de Sanidad cuenta con sistemas de vigilancia y recomendaciones para las infecciones respiratorias agudas. En diciembre de 2025, la Comisión de Salud Pública aprobó un documento marco que establece escenarios de riesgo y medidas progresivas para responder a las epidemias estacionales.
El sistema integra información epidemiológica, mortalidad, vacunación, ocupación hospitalaria y otros indicadores para evaluar la situación y adaptar la respuesta sanitaria.
Además, Sanidad mantiene recomendaciones de vacunación frente a gripe y COVID-19 para la temporada 2026-2027, con grupos de población definidos en función del riesgo.
Prevención de infecciones y enfermedades crónicas
La prevención respiratoria abarca tanto las infecciones agudas como las enfermedades crónicas. La vacunación constituye una herramienta fundamental frente a determinados virus respiratorios, especialmente en las personas para las que está recomendada.
También son importantes medidas como evitar el consumo de tabaco, reducir la exposición a contaminantes, mantener una actividad física adecuada cuando las condiciones clínicas lo permiten y consultar ante síntomas respiratorios persistentes.
En las enfermedades crónicas, el seguimiento médico permite ajustar los tratamientos y detectar posibles empeoramientos antes de que requieran atención urgente.
SEPAR impulsa el diagnóstico de enfermedades de la vía aérea
En agosto de 2026, SEPAR puso en marcha el Año SEPAR de la Vía Aérea 2026-2027, dedicado al asma, la EPOC y las bronquiectasias. La iniciativa busca impulsar el diagnóstico precoz y favorecer un abordaje conjunto de estas enfermedades, que pueden compartir mecanismos y coexistir en un mismo paciente.
La sociedad científica considera que estas patologías no deberían abordarse como problemas completamente aislados cuando existen características comunes entre ellas. La valoración integral puede facilitar una atención más coordinada.
La equidad territorial es otro de los retos
Otro de los argumentos de los especialistas está relacionado con las diferencias territoriales. El acceso a determinadas pruebas diagnósticas, tratamientos innovadores y terapias no farmacológicas puede variar entre comunidades autónomas.
Una estrategia estatal podría establecer unos objetivos comunes y unos estándares de calidad compartidos, sin eliminar las competencias sanitarias de las comunidades autónomas.
Para los profesionales, la coordinación nacional permitiría trabajar con indicadores comparables y conocer mejor las diferencias existentes en prevención, diagnóstico y tratamiento.
Investigación e innovación también forman parte de la propuesta
La transformación de la atención respiratoria no depende únicamente de mejorar los circuitos asistenciales. La investigación y la innovación también tienen un papel relevante en la identificación de nuevas herramientas diagnósticas, tratamientos y modelos de seguimiento.
La incorporación de nuevas tecnologías debe ir acompañada de criterios que permitan evaluar su utilidad clínica y garantizar un acceso adecuado para los pacientes que puedan beneficiarse de ellas.
La educación sanitaria constituye igualmente un elemento importante. Una población capaz de reconocer determinados síntomas y conocer los factores de riesgo puede acudir antes a los servicios sanitarios cuando sea necesario.
El objetivo: pasar de una respuesta reactiva a una atención preventiva
La propuesta de los especialistas busca modificar progresivamente el enfoque con el que se atienden las enfermedades respiratorias. En lugar de concentrar los recursos principalmente cuando el paciente presenta una exacerbación o necesita ingresar en un hospital, se plantea reforzar las actuaciones previas.
Esto implica prevenir factores de riesgo, identificar antes las enfermedades, establecer tratamientos adecuados y realizar un seguimiento continuado.
La estrategia reclamada por las sociedades científicas tendría que integrar todos estos elementos y establecer objetivos medibles para evaluar los avances.
Una estrategia nacional para una atención más coordinada
Las enfermedades respiratorias afectan a una población amplia y tienen consecuencias tanto sanitarias como sociales. El envejecimiento de la población y la elevada prevalencia de algunas patologías crónicas hacen que su abordaje continúe siendo un desafío para el Sistema Nacional de Salud.
Los especialistas defienden que una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias podría proporcionar un marco común para avanzar en prevención, diagnóstico precoz, tratamiento y seguimiento.
La propuesta se suma a otras actuaciones que ya existen en España en materia de vigilancia epidemiológica, vacunación y control de infecciones respiratorias. El reto planteado por las sociedades científicas es ampliar esa coordinación hacia una estrategia integral que abarque también las enfermedades respiratorias crónicas y reduzca las diferencias territoriales en la atención.
¿Por qué se reclama una estrategia nacional de enfermedades respiratorias?
Las sociedades científicas consideran que el elevado impacto de estas patologías justifica disponer de un marco estatal común que coordine prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
¿Qué es la Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias?
La ENER es la estrategia nacional que SEPAR y otros profesionales reclaman para establecer objetivos y líneas comunes de actuación frente a las enfermedades respiratorias. La propuesta busca mejorar la coordinación y la equidad en todo el territorio.
¿Qué enfermedades respiratorias se beneficiarían?
La propuesta tiene un alcance amplio e incluye patologías como EPOC, asma, bronquiectasias, apnea del sueño, enfermedades pulmonares intersticiales y cáncer de pulmón, entre otras enfermedades respiratorias.
¿Qué importancia tiene el diagnóstico precoz?
Permite identificar determinadas enfermedades antes de que evolucionen hacia fases más avanzadas y facilita la puesta en marcha de medidas de tratamiento y seguimiento cuando están indicadas.
¿España ya tiene medidas para prevenir las infecciones respiratorias?
Sí. El Ministerio de Sanidad cuenta con sistemas de vigilancia epidemiológica y recomendaciones específicas para infecciones respiratorias agudas, además de programas de vacunación frente a gripe y COVID-19. La propuesta de los especialistas plantea una estrategia más amplia que incluya también las enfermedades respiratorias crónicas.
¿Qué papel tendría Atención Primaria?
Atención Primaria puede contribuir a identificar síntomas y factores de riesgo, facilitar el diagnóstico inicial, realizar seguimiento y coordinar la derivación a especialistas cuando sea necesario.





















