La Guardia Civil investiga la estructura digital detrás de las convocatorias de Blocus
Un informe de inteligencia atribuye al joven un papel central en la difusión y coordinación de convocatorias violentas, pero subraya que la investigación sigue abierta.

Un informe de inteligencia sitúa a un joven detenido en Valencia como uno de los principales impulsores de la plataforma, aunque advierte de que no está demostrada una dirección única ni una conexión operativa con actores extranjeros.
La Guardia Civil investiga la organización y los posibles apoyos exteriores de Blocus, una plataforma digital vinculada a convocatorias que pretendían promover actos vandálicos en distintas ciudades españolas durante Halloween. Las pesquisas se centran en el funcionamiento de sus canales de comunicación, la identidad de sus administradores y la posible coordinación de las acciones.
El 30 de octubre, agentes de la Guardia Civil detuvieron en Picanya (Valencia) a un joven de 20 años, nacido en España y de familia de origen pakistaní. Los investigadores le atribuyen la creación y administración de grupos de Telegram utilizados para promover saqueos y coordinar posibles actuaciones en las calles.
Su presunta función habría ido más allá de la difusión de convocatorias. Según la investigación, podría haber desempeñado un papel de coordinación en tiempo real durante las acciones previstas.
Un presunto organizador bajo investigación
El informe de inteligencia OSINT/SOCMINT Blocus. Del mimetismo francés a la red digital de inducción, elaborado por José María Gil Garre y fechado el 2 de noviembre de 2026, identifica al detenido como uno de los principales nodos de la plataforma.
El documento resume su presunta actividad en tres elementos: "marca, canal y método". Bajo el seudónimo "Fuck AEAT", el joven habría difundido un vídeo encapuchado y con la voz distorsionada en el que se presentaba como líder de Blocus y defendía la necesidad de pasar a la acción al considerar que las protestas pacíficas no daban resultados.
Según el análisis, la convocatoria pública debía complementarse con comunicaciones privadas para orientar a los participantes hacia establecimientos con menor presencia policial.
El informe también describe medidas destinadas a dificultar la identificación de los integrantes de los grupos, como mensajes autodestructivos, referencias a un supuesto grupo de yoga y el uso de Signal para restringir el acceso de policías y periodistas. Estas actuaciones forman parte de las atribuciones recogidas en la investigación y no constituyen hechos probados judicialmente.
Prisión provisional y actuaciones en varias provincias
El documento señala que el 31 de octubre una jueza de Torrent acordó el ingreso en prisión provisional sin fianza del detenido, además de imponerle una prohibición de utilizar dispositivos con acceso a redes sociales. Se trata de medidas cautelares que no implican una declaración de culpabilidad.
Entre el 28 de octubre y el 1 de noviembre, las actuaciones de la Guardia Civil, la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra alcanzaron a una docena de presuntos administradores, dinamizadores e ideólogos en seis provincias, según el balance del informe.
El analista, no obstante, advierte de que estas intervenciones no deben interpretarse como una operación simultánea ni como prueba de que la plataforma haya quedado completamente desarticulada.
Investigaciones sobre manuales e incitación a la violencia
Las pesquisas también incluyen actuaciones relacionadas con la difusión de materiales para fabricar artefactos incendiarios y promover actos violentos.
En Bilbao, el informe recoge el caso de un administrador de 20 años al que atribuye la difusión de manuales sobre explosivos y cócteles molotov, incluidos documentos procedentes de páginas vinculadas a grupos terroristas.
En Alfafar, otro investigado de 18 años habría difundido instrucciones para fabricar cócteles molotov e incitado a utilizarlos para facilitar saqueos. En Málaga, el documento recoge llamamientos a provocar incendios como maniobras de distracción.
El análisis también señala la participación de menores en la administración de algunos canales. Entre los casos mencionados figuran el supuesto creador de Blocus Vlc, de 17 años, y el responsable de canales en Lleida, de 16.
La captación, según el informe, se habría desarrollado mediante vídeos y carteles de difusión abierta, seguidos de la incorporación de usuarios a grupos de mensajería más reducidos.
El informe apunta al mimetismo francés, no a una conexión pakistaní
Uno de los aspectos que el documento considera importante diferenciar es el origen familiar del principal detenido y las posibles conexiones internacionales de la plataforma.
El informe sostiene que no existen indicios públicos de vínculos operativos, económicos o ideológicos entre el investigado y actores establecidos en Pakistán. Por tanto, su ascendencia no constituye por sí misma una prueba de intervención extranjera.
La hipótesis planteada por Gil Garre apunta principalmente a una reproducción en España de dinámicas observadas en Francia. El análisis identifica similitudes en la marca, la estética y los métodos de actuación, pero diferencia esa influencia de una posible injerencia exterior.
Para acreditar una coordinación internacional, señala el documento, serían necesarias pruebas de instrucciones, financiación o comunicación directa con terceros extranjeros.
La investigación continúa abierta
El informe también advierte sobre el riesgo de represalias contra jóvenes identificados con las convocatorias y subraya la necesidad de evitar que las sospechas sobre personas concretas se conviertan en acusaciones colectivas por su origen.
Según el documento, las principales convocatorias previstas para Halloween no llegaron a celebrarse. Sin embargo, el analista considera que esto no permite dar por desaparecida la plataforma.
El análisis forense de los dispositivos intervenidos deberá ayudar a esclarecer las relaciones entre los administradores, el grado de autonomía de los distintos canales y la posible existencia de conexiones internacionales. La investigación continúa abierta.

