Javier Delgado
Javier Delgado EFE

Presidió el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial entre 1996 y 2001. Pasó por el Constitucional dos veces, propuesto por dos instituciones distintas.

Javier Delgado Barrio falleció este viernes en Madrid, según ha informado el Consejo General del Poder Judicial. Tenía 93 años.

Había nacido en Barbastro en 1932 y se doctoró en Derecho por la Universidad Complutense. En 1959 obtuvo el número uno en las oposiciones al Cuerpo de secretarios de la Administración de Justicia, y solo después ingresó en la carrera judicial.

El Tribunal Supremo y el CGPJ han expresado sus condolencias a la familia.

Viella, Estepona, Aoiz, Tudela, Tafalla

Su primer destino fue el juzgado de Viella, en el valle de Arán. Después sirvió en Estepona y en tres localidades navarras: Aoiz, Tudela y Tafalla.

En 1974 llegó a la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Territorial de Burgos, donde permaneció una década. De ahí salió en 1984 para incorporarse como vocal al CGPJ, cubriendo los dos últimos años del primer mandato de la institución en sustitución de José Leyva Montoto. En 1986 fue nombrado magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo.

Ese recorrido, de los juzgados más pequeños del país a la sala de lo contencioso del Supremo, era el itinerario ordinario de los jueces de su generación. Hoy es mucho menos frecuente: la especialización temprana y el peso de los órganos centrales han reducido el número de magistrados que llegan a lo alto después de haber pasado por juzgados de pueblo.

Lo contencioso y el urbanismo

Delgado fue juez de lo contencioso-administrativo durante casi toda su carrera, primero en Burgos y luego en el Supremo, y se le consideraba uno de los mayores expertos españoles en derecho urbanístico. Publicó abundante obra doctrinal y ejerció como profesor ayudante de Derecho Civil en la Complutense y de Derecho Administrativo en el Colegio Universitario de Burgos y en la UNED.

Es una especialidad menos visible que la penal y con más efecto sobre la vida diaria. La jurisdicción contencioso-administrativa es donde un ciudadano discute una licencia, una expropiación, una sanción o un plan urbanístico, y donde se resuelve hasta dónde puede llegar una administración frente a un particular.

El urbanismo concentra buena parte de esa litigiosidad, y también buena parte de los conflictos entre ayuntamientos, promotores y vecinos que marcaron las décadas en las que él ejerció.

Dos veces en el Constitucional

En abril de 1995 fue nombrado magistrado del Tribunal Constitucional a propuesta del CGPJ. Permaneció poco más de un año: en julio de 1996 fue elegido presidente del Tribunal Supremo y del Consejo, cargos que ocupó hasta noviembre de 2001.

Pocos días después de cesar volvió al Constitucional, esta vez a propuesta del Congreso de los Diputados. Allí siguió hasta julio de 2012.

Esa circulación entre las dos cortes más altas del Estado, con nombramientos impulsados por dos instituciones distintas en momentos distintos, resultaría hoy considerablemente más difícil. El sistema de designación de vocales del CGPJ y de magistrados del Constitucional ya se discutía entonces, pero el desgaste público de esos nombramientos y los bloqueos que han llegado a dejar el Consejo en funciones durante años pertenecen a una etapa posterior.

Su trayectoria describe un momento en el que moverse entre el Supremo, el Consejo y el Constitucional era una cuestión de carrera antes que de aritmética parlamentaria.

Un juez de carrera

Estaba en posesión de la gran cruz de la orden de San Raimundo de Peñafort y de la del Mérito Militar.

Ocupó los tres puestos más altos a los que puede aspirar un jurista español y lo hizo sin haber salido nunca de la judicatura ni de la enseñanza del derecho. Empezó resolviendo asuntos en un valle del Pirineo y terminó presidiendo el tribunal que revisa las sentencias de todos los demás.