Sánchez fue a Harvard a hablar de tecnooligarcas y le preguntaron por su mujer y su hermano
El presidente defendió su gestión, negó que sus familiares sean culpables y evitó mencionar a Zapatero durante el turno abierto del foro universitario.

El presidente comparó la irrupción de la inteligencia artificial con una carrera nuclear y pidió a los estudiantes que no se dejen cegar por el dinero de las plataformas. Después llegó el turno de preguntas.
Pedro Sánchez intervino este jueves en el John F. Kennedy Jr. Forum de la Universidad de Harvard, tras su paso por la Asamblea General de Naciones Unidas.
Su discurso se centró en los riesgos de la concentración tecnológica. Advirtió de que los algoritmos están diseñados para "esclavizarnos" y distorsionar el debate público, comparó la llegada de la inteligencia artificial con una "nueva carrera nuclear" y señaló que las plataformas están en manos de "unos pocos hombres" que "desprecian las instituciones democráticas". Presentó a España como laboratorio regulador y pidió a los estudiantes que no dejen que les cieguen con su dinero.
El turno de preguntas fue abierto y sin filtro previo.
Un formato que en España no existe
El primero en intervenir fue Peter, investigador en inteligencia artificial. Preguntó por las causas judiciales que afectan a la esposa del presidente, a su hermano y al exfiscal general Álvaro García Ortiz, las describió como casos de corrupción que han llevado a personas a prisión y le planteó qué responde a quienes le consideran una de las razones de esa corrupción.
Las comparecencias del presidente en España se desarrollan en formatos donde alguien controla el guion. En el Congreso hay turnos tasados y réplicas medidas. Las ruedas de prensa de Moncloa reparten las preguntas. Las entrevistas se pactan.
En un foro universitario estadounidense pregunta quien levanta la mano, sin afiliación política, sin acreditación de prensa y sin nada que perder profesionalmente. Esa es la diferencia que explica lo que ocurrió después.
La línea que trazó Sánchez
El presidente reconoció que ha habido casos de corrupción y sostuvo que cualquier gobierno debe responder de forma efectiva cuando se producen, algo que dijo haber hecho con los que han afectado a su Ejecutivo y a su partido.
A continuación separó esos casos de los que afectan a su familia. "Esos no son casos de corrupción ni escándalos. Esos son otros asuntos, y, para mí, la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han cruzado ciertas líneas rojas que me llevan a una reflexión", afirmó.
Añadió que es gratificante ser presidente por lo que se puede hacer por el país, pero que soportar ese ataque personal resulta muy difícil.
Y se dirigió al estudiante: "Un joven estudiante como tú ya los condena, porque dices que mi hermano y mi esposa son culpables y eso no es justo porque no lo son". Cerró con una fórmula: "Ese es otro asunto que lleva a la política sucia, pero no a la corrupción".
La distinción tiene un punto sólido y otro discutible. Begoña Gómez y David Sánchez están investigados y ninguno ha sido condenado, de modo que llamarles culpables, como hizo la pregunta, no se sostiene. Pero afirmar que no lo son tampoco es una conclusión judicial, sino la posición de un familiar. Los dos extremos están pendientes de lo que resuelvan los tribunales.
Pegasus y la cronología del Sáhara
Otro estudiante, Nicolás, preguntó por el espionaje con Pegasus al teléfono del presidente y a los de varios ministros, atribuido a Marruecos, y planteó si aquello guardaba relación con el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental.
Sánchez confirmó el ataque, dijo que no se sabe quién lo hizo, recordó que se abrió una investigación y se denunció, y sostuvo que sus decisiones políticas no muestran dependencia de nadie. Ninguna resolución judicial ha atribuido hasta hoy la autoría del espionaje.
La secuencia que sugería la pregunta es comprobable. España comunicó su apoyo al plan marroquí de autonomía en marzo de 2022. Las revelaciones sobre los teléfonos infectados de dirigentes españoles se conocieron semanas después, entre abril y mayo de ese año.
El presidente defendió la posición española amparándose en la resolución de Naciones Unidas favorable a una región autónoma dentro de Marruecos y subrayó que España es el país que más ayuda humanitaria destina al pueblo saharaui. Añadió que no debería tener que defenderse de noticias falsas y emplazó a quien tenga información a publicarla.
La respuesta sin Zapatero
Daniel, un tercer estudiante, preguntó por la posición española ante Venezuela y por los vínculos de José Luis Rodríguez Zapatero con ese país. Le pidió que aprovechara el atril para exigir elecciones limpias y para desmarcarse del expresidente.
Sánchez respondió que España ha acogido y regularizado a miles de venezolanos, que no reconoció los resultados electorales de Nicolás Maduro, que siempre defiende elecciones libres y que el futuro del país debe decidirlo su propia población.
No mencionó a Zapatero en ningún momento.
Dos discursos en la misma sala
La conferencia trataba sobre el poder concentrado en pocas manos y sobre la necesidad de someterlo a control democrático.
Las preguntas trataron sobre el control al que se somete su propio Gobierno. Y llegaron desde un auditorio universitario extranjero, no desde la oposición ni desde la prensa española.
Sánchez consiguió la plataforma internacional que buscaba. Lo que no venía incluido era el control del guion.





















