Sánchez busca protagonismo internacional junto a Mamdani y reivindica el multilateralismo frente a Trump
El presidente español coincidió con el alcalde neoyorquino, António Costa, Mia Mottley y Axel Kicillof en Gracie Mansion durante su visita oficial a Estados Unidos.

La agenda de Pedro Sánchez en Nueva York ha dejado una imagen especialmente llamativa: la del presidente del Gobierno español junto a Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de la ciudad, en una reunión que concentró buena parte de la atención mediática durante su visita a Estados Unidos.
El encuentro tuvo lugar a primera hora de la mañana en Gracie Mansion, residencia oficial de los alcaldes neoyorquinos, y reunió también al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Mamdani abrió la reunión con unos versos de Federico García Lorca, una referencia especialmente simbólica para el encuentro. El alcalde citó en inglés parte de Romance de la Guardia Civil española, antes de relacionar la figura del poeta con la aspiración de construir una sociedad diferente.
La presencia de Sánchez junto a Mamdani no pasó desapercibida. El alcalde neoyorquino se ha convertido en una de las figuras políticas progresistas con mayor exposición internacional y en uno de los dirigentes más buscados por políticos de izquierda que visitan la ciudad.
Una imagen internacional que contrasta con la política estadounidense
La reunión adquirió mayor relevancia porque Sánchez no participó en la recepción organizada por Donald Trump durante su estancia en Nueva York. En cambio, optó por mantener un encuentro con Mamdani y otros dirigentes vinculados a la izquierda internacional.
El alcalde aprovechó la ocasión para elogiar algunas de las políticas impulsadas por el Gobierno español. Entre ellas mencionó los incrementos del salario mínimo, la ampliación del permiso de paternidad y las políticas relacionadas con las energías renovables, presentando a Sánchez como un referente para los trabajadores.
La escena encaja con la imagen internacional que el presidente español ha construido durante los últimos años, especialmente en asuntos como Palestina, derechos humanos y defensa del multilateralismo.
Horas después del desayuno en Gracie Mansion, Sánchez trasladó ese mismo discurso a la Asamblea General de Naciones Unidas.
Sánchez reivindica el papel de la ONU
Desde la tribuna de la ONU, el presidente defendió el sistema multilateral y criticó el debilitamiento de los principios sobre los que se construyó la organización internacional después de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque evitó mencionar directamente a Trump o al Gobierno de Israel, sus referencias fueron fácilmente identificables. Sánchez aseguró que España no permanecerá en silencio ante lo que considera un proceso de desmantelamiento de los principios del orden internacional.
El presidente también introdujo la cuestión migratoria y utilizó la situación de Ceuta como ejemplo de la posición que pretende mantener su Gobierno.
Sánchez defendió que, ante una crisis migratoria, los Estados no deben responder convirtiendo al inmigrante en un enemigo ni abandonando la legalidad. Su discurso volvió así a situar los derechos humanos y la defensa de las normas internacionales en el centro de la posición española.
El contraste resulta evidente: mientras en Estados Unidos la política migratoria de Trump ocupa buena parte del debate político, Sánchez intenta presentar a España como defensora de una respuesta basada en la cooperación internacional y el respeto a las instituciones.
Mamdani, el nuevo punto de encuentro de la izquierda internacional
La creciente proyección de Mamdani explica también el interés que despertó la reunión. Desde su llegada al escenario político neoyorquino, el alcalde ha atraído la atención de dirigentes progresistas de distintos países.
Por Gracie Mansion han pasado políticos como Luiz Inácio Lula da Silva, Jonas Gahr Støre y representantes municipales de ciudades como Ciudad de México, Toronto, Roma y Barcelona. Yolanda Díaz también se reunió con Mamdani durante sus visitas a Nueva York.
Incluso Trump ha mantenido varios encuentros con el alcalde, una relación que ha generado curiosidad debido a las enormes diferencias ideológicas entre ambos.
El presidente estadounidense visitó Gracie Mansion el lunes y terminó participando junto a Mamdani en una comparecencia ante los medios. La colaboración entre ambos resulta especialmente llamativa después de que Trump haya utilizado habitualmente un discurso muy duro contra las propuestas de la izquierda estadounidense.
Mamdani, por su parte, defiende medidas como la creación de supermercados públicos y el transporte gratuito, además de una agenda centrada en vivienda, servicios públicos y políticas sociales.
Dos políticos con estilos muy diferentes, pero una misma apuesta por la exposición pública
Las diferencias entre Trump y Mamdani son evidentes en sus posiciones políticas, pero también existen elementos comunes en la manera en que ambos han construido su presencia pública.
Los dos tienen raíces en Queens y han desarrollado una comunicación política muy vinculada a los medios y a las redes sociales. También consiguieron hacerse un espacio político desafiando, en distintos momentos, a las estructuras tradicionales de sus propios partidos.
La diferencia está en el contenido de sus propuestas y en las corrientes políticas que representan. Sin embargo, ambos han demostrado que la comunicación y la exposición personal pueden convertirse en herramientas fundamentales para consolidar una marca política.
En el caso de Mamdani, sus vídeos y apariciones públicas han contribuido a convertirlo en una figura conocida mucho más allá de Nueva York. Su capacidad para generar atención mediática ha hecho que numerosos dirigentes internacionales busquen reunirse con él durante sus visitas a la ciudad.
Sánchez aprovecha su escenario internacional
La visita a Nueva York permite a Sánchez reforzar una de las facetas que más utiliza fuera de España: la de dirigente europeo dispuesto a defender posiciones propias en asuntos internacionales.
Su postura respecto a Palestina, su defensa del multilateralismo y sus críticas a determinadas políticas migratorias estadounidenses le han permitido ganar visibilidad entre sectores progresistas de Estados Unidos.
Pero esa proyección internacional convive con una realidad política española mucho más compleja. La distancia entre el discurso defendido en Naciones Unidas y los problemas que afronta el Gobierno dentro de España constituye uno de los elementos que explican el interés por la visita.
El presidente ha aprovechado así su presencia en Nueva York para reforzar su perfil internacional y rodearse de figuras políticas con las que comparte buena parte de su discurso.
El viaje oficial continuará este jueves con una visita a la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard. Allí Sánchez participará en el encuentro The Techno-Oligarch Threat to Democracy, dedicado al impacto de las grandes empresas tecnológicas y al poder que acumulan en las democracias actuales.





















