US-UNITED NATIONS-DIPLOMACY
Presidente del gobierno de españa Pedro Sanchez en la asamblea general de la ONU. CHARLY TRIBALLEAU / AFP via Getty Images

El desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años desalojada este miércoles de la vivienda en la que llevaba décadas viviendo, se ha convertido en el nuevo argumento del Gobierno para intentar recuperar el decreto de vivienda que el Congreso ya ha rechazado. Pedro Sánchez ha aprovechado su comparecencia en Nueva York, antes de intervenir ante la Asamblea General de Naciones Unidas, para reclamar a los grupos parlamentarios que permitan sacar adelante la norma.

El presidente ha calificado el desahucio de una "tragedia social" y ha defendido que una situación así no debería volver a producirse. Al mismo tiempo, ha señalado directamente a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de la capital, a los que atribuye la responsabilidad de haber podido actuar ante la situación de vulnerabilidad de la mujer.

Sánchez ha aprovechado el caso para insistir en una norma que el Ejecutivo no ha conseguido sacar adelante en el Parlamento. Según ha defendido, si el decreto hubiera sido aprobado, "hoy no tendríamos esta situación". El Gobierno necesita, sin embargo, volver a reunir los apoyos necesarios para convalidarlo.

La dificultad sigue siendo política. Junts, PP y Vox votaron contra la anterior iniciativa y el Ejecutivo tampoco ha conseguido cerrar un acuerdo suficiente con sus socios para garantizar una nueva votación. Sumar, por su parte, reclama que el texto vuelva cuanto antes al Consejo de Ministros.

Sánchez no ha descartado que el decreto pueda volver al Consejo de Ministros, aunque tampoco ha puesto una fecha concreta. Ha hablado de actuar "de manera urgente" y ha reclamado a los grupos parlamentarios "responsabilidad" para conseguir que la norma salga adelante.

La cuestión deja al Gobierno ante una situación incómoda: utiliza un desahucio que ha provocado una fuerte reacción social para reclamar una reforma que ya ha sido tumbada en las Cortes, pero todavía no cuenta con los votos necesarios para garantizar su aprobación.

Sánchez carga contra Ayuso y Almeida

Desde Nueva York, el presidente ha dirigido buena parte de sus críticas hacia el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y el Ayuntamiento de Madrid, gobernado por José Luis Martínez-Almeida.

Sánchez sostiene que ambas administraciones deberían haber intervenido para buscar una solución a la situación de Maricarmen y acusa a sus responsables de haber hecho "caso omiso" de una demanda social que, a su juicio, debía haber recibido respuesta.

El presidente ha aprovechado además para cuestionar las prioridades del Ejecutivo madrileño, al que ha acusado de estar más preocupado por operaciones inmobiliarias que por resolver situaciones de vulnerabilidad. Sus críticas llegan el mismo día en que miles de personas se han concentrado en Madrid para protestar por el desahucio.

La Comunidad y el Ayuntamiento, por su parte, han defendido su actuación y han señalado los recursos sociales que habían ofrecido a la mujer. El caso ha terminado convirtiéndose en un nuevo choque entre administraciones sobre quién debía asumir la respuesta.

El Gobierno vuelve a poner la vivienda en el centro

El Ejecutivo llevaba meses intentando sacar adelante una nueva regulación para reforzar la protección frente a determinados desahucios. El anterior decreto fue rechazado en el Congreso y una nueva versión tampoco llegó a someterse a votación al no estar garantizados los apoyos suficientes.

El caso de Maricarmen ha cambiado el escenario político. Sumar ha exigido que el decreto llegue al Consejo de Ministros la próxima semana y ha defendido que, de haber estado vigente, el desahucio podría haberse evitado.

Sánchez ha asumido parte de ese argumento y ha vuelto a trasladar la responsabilidad a los grupos parlamentarios. El problema para el Ejecutivo es que el llamamiento a aprobar la norma llega precisamente cuando sigue sin tener asegurada una mayoría que permita convalidarla.

Sánchez matiza sus palabras sobre Marruecos

La crisis de Ceuta también ha ocupado parte de la comparecencia. Un día después de afirmar en CNN que el mecanismo de control fronterizo de Marruecos "falló" durante la entrada masiva de migrantes, Sánchez ha intentado rebajar la interpretación de sus palabras.

El presidente ha asegurado que no existe un cambio en su posición respecto a Rabat y que cuando habla de pedir "respuestas" y "acciones" al Gobierno marroquí se refiere a la necesidad de reforzar los mecanismos de control fronterizo.

Al mismo tiempo, ha reconocido el despliegue policial y militar realizado por Marruecos ante los avisos de nuevos intentos de entrada masiva en Ceuta y Melilla. Según Sánchez, ese dispositivo ha evitado una nueva crisis en las fronteras.

En su intervención ante los medios, el presidente ha insistido también en que España ha encontrado comprensión entre distintos dirigentes internacionales respecto a la situación migratoria y ha defendido el trato digno a los menores y adultos que llegan a territorio español.

La ausencia de Trump y el saludo con Delcy Rodríguez

Otro de los asuntos que Sánchez ha tenido que explicar es su ausencia de la recepción ofrecida por Donald Trump a los dirigentes que participan en la Asamblea General de la ONU.

El presidente ha rechazado que exista una estrategia para marcar distancias con Washington y ha defendido que "no hace falta una foto para trabajar juntos". Según su versión, su agenda en Nueva York justificaba no acudir al acto.

También se ha referido al saludo que mantuvo con Delcy Rodríguez durante la Asamblea General. Sánchez ha quitado importancia al encuentro y lo ha definido como un saludo circunstancial después de que la dirigente venezolana se acercara hasta su asiento. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, también aseguró que el encuentro no estaba previsto.

Mantiene su respaldo a Zapatero

Sánchez tampoco ha retirado su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero después de que el expresidente haya comunicado al juez que las joyas encontradas en una caja fuerte de su despacho procedían, según su versión, de un regalo recibido de la Casa Real saudí en 2007.

El presidente ha asegurado que mantiene su "confianza" y su respeto a la presunción de inocencia de Zapatero, sin entrar en detalles sobre la investigación judicial.

Sobre la apertura de juicio oral contra Begoña Gómez, Sánchez ha evitado pronunciarse en profundidad y se ha limitado a señalar que considera que ya ha dicho todo lo que tenía que decir sobre el procedimiento.

La comparecencia de Nueva York deja así varios frentes abiertos para el Gobierno: una nueva batalla parlamentaria por el decreto de vivienda, el pulso con Madrid por el caso Maricarmen, las explicaciones sobre Marruecos y Ceuta y las cuestiones judiciales que siguen afectando al entorno del presidente.