Sánchez señala a Marruecos por el fallo fronterizo de Ceuta y reclama más solidaridad a Europa
El presidente del Gobierno reclama explicaciones y acciones a Rabat, aunque defiende que la cooperación bilateral sigue siendo positiva y pide más apoyo europeo.

Pedro Sánchez ha señalado directamente a Marruecos por primera vez desde la entrada masiva de migrantes en Ceuta de finales de julio. En una entrevista con la CNN durante su estancia en Nueva York, el presidente del Gobierno aseguró que España ha pedido explicaciones a Rabat porque, según sus propias palabras, el mecanismo marroquí de control de fronteras "falló".
"Para nosotros está claro", respondió Sánchez a la periodista Christiane Amanpour cuando le preguntó por la crisis. El presidente afirmó que el Ejecutivo español está investigando lo ocurrido y que espera de Marruecos "respuestas" y "acciones".
El mensaje supone un cambio respecto a las declaraciones realizadas por Sánchez durante las primeras semanas de la crisis. En septiembre, el presidente había defendido que no existían pruebas sólidas de que Marruecos hubiera organizado la entrada masiva y había evitado atribuir directamente a Rabat la responsabilidad de lo sucedido.
Ahora, sin embargo, Sánchez admite que los controles fronterizos marroquíes no funcionaron como debían.
Sánchez mantiene la defensa de la relación con Rabat
Pese al reproche, el presidente quiso dejar claro que el Gobierno no considera rota la relación con Marruecos. Sánchez insistió en que la cooperación entre ambos países sigue siendo "muy positiva" después de décadas de relaciones bilaterales.
La diferencia está en el mensaje sobre lo ocurrido el 30 y 31 de julio. España quiere explicaciones de Rabat sobre cómo fue posible que decenas de miles de personas llegaran hasta Ceuta y atravesaran los controles fronterizos.
La dimensión de aquella crisis fue extraordinaria. Las estimaciones sobre el número de personas que cruzaron varían según las fuentes, pero CNN ha situado la cifra en torno a las 70.000 personas. La mayor parte regresó posteriormente a Marruecos, mientras miles permanecieron en la ciudad.
Sánchez también respondió durante la entrevista a una descripción de Amanpour sobre Ceuta como un territorio español situado dentro de Marruecos. El presidente corrigió esa definición y recordó que se trata de una ciudad española en África.
Críticas a sus socios europeos
El presidente no centró sus reproches únicamente en Marruecos. También aprovechó la entrevista para volver a cuestionar la respuesta de algunos gobiernos europeos durante la crisis.
Sánchez habló de la "insolidaridad" que, a su juicio, sufrió España y reclamó una mayor implicación de los socios de la Unión Europea ante una situación que afecta especialmente a Ceuta por su posición geográfica y por la presión migratoria que soporta habitualmente.
El presidente puso como ejemplo la respuesta española durante la crisis migratoria de Lampedusa y el respaldo ofrecido a Dinamarca cuando otros países cuestionaron su posición sobre Groenlandia.
El mensaje de Sánchez es claro: España considera que la responsabilidad de gestionar una frontera exterior de la UE no debería recaer únicamente sobre el país que la protege.
"Estamos recuperando la normalidad"
Sobre la situación actual de Ceuta, Sánchez aseguró que la ciudad está "recuperando la normalidad" y defendió la actuación del Gobierno.
La afirmación llega después de semanas de tensión en las calles y de protestas de ciudadanos que han reclamado una respuesta más contundente de las administraciones. CNN ha informado también de que miles de migrantes permanecían en Ceuta semanas después de la entrada masiva y de que continuaban las protestas de residentes.
El presidente defendió que el reto consiste en garantizar la seguridad sin abandonar las obligaciones de España en materia de derechos humanos.
En ese sentido, aseguró que el Ejecutivo está trabajando en el marco jurídico para las personas que puedan tener derecho a protección internacional y recalcó que los migrantes deben ser tratados como personas y no como mercancía.
Sánchez reclama un nuevo modelo internacional
La crisis de Ceuta ocupó una parte de una entrevista mucho más amplia, realizada durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Sánchez aprovechó su presencia en Nueva York para defender un refuerzo del sistema multilateral y de Naciones Unidas. Frente al "minilateralismo", que identifica con la cooperación limitada entre grupos reducidos de países, el presidente propuso avanzar hacia un "maxilateralismo", con alianzas más amplias para afrontar problemas como el cambio climático, la inteligencia artificial, las guerras o la desigualdad.
El presidente también confirmó que pretende volver a presentarse a las elecciones generales y habló del crecimiento de la extrema derecha en Europa. Según Sánchez, parte de ese auge se alimenta de frustraciones reales de los ciudadanos y la respuesta de los gobiernos progresistas debe pasar por ofrecer soluciones y combatir la desigualdad.
Durante la entrevista defendió además que España trabaja para impulsar la elección de una mujer como próxima secretaria general de Naciones Unidas.
Pero el mensaje que deja la entrevista sobre Ceuta es especialmente relevante. Sánchez ha pasado de evitar señalar directamente a Marruecos a reconocer que sus controles fronterizos fallaron y que España espera respuestas de Rabat. Al mismo tiempo, reclama que Europa asuma una mayor parte de la presión que soporta la ciudad.
La crisis, por tanto, sigue teniendo varios frentes abiertos: Marruecos, la Unión Europea y una Ceuta que todavía intenta recuperar la normalidad después de la entrada masiva de julio.





















