Más visitantes, pero menos gasto: las tres razones que enfrían la hostelería
La llegada de visitantes internacionales y su gasto siguen al alza, mientras el consumo más prudente, los precios y el calor frenan al sector hostelero.

España recibió más turistas y volvió a registrar cifras récord de gasto internacional durante julio. Sin embargo, ese dinero no se está repartiendo de la misma manera entre todos los negocios vinculados al turismo.
La hostelería cerró el mes con un crecimiento de apenas el 0,5% interanual, según el Indicador de Actividad del Sector Servicios del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es el menor avance positivo registrado para un mes de julio desde que comenzó la serie en 2002.
El contraste llama la atención. En julio llegaron a España 11,5 millones de turistas extranjeros, un 4,6% más que un año antes, y su gasto alcanzó los 18.218 millones de euros, un 10,9% más. El turismo internacional, por tanto, mantiene su fortaleza. La hostelería, en cambio, empieza a mostrar señales claras de enfriamiento.
No parece haber una sola explicación. El aumento del coste de vida, un consumidor residente más prudente y unas temperaturas extremas forman una combinación que ha terminado afectando a bares, restaurantes y alojamientos.
Los turistas llegan, pero el gasto no llega igual a todos
Las expectativas para este verano eran especialmente altas.
A finales de febrero, la escalada militar entre Estados Unidos e Irán generó preocupación en el sector turístico internacional. La situación en Oriente Próximo llevó a algunos operadores a plantear que parte de los viajeros que tenían previsto desplazarse a destinos como Dubái o Doha podían buscar alternativas en el Mediterráneo occidental.
España aparecía entre esos posibles destinos.
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, habló entonces de una posible reorientación de viajeros desde el Mediterráneo oriental hacia países como España, Italia y Grecia. Meses después, los datos confirmaron que la llegada de visitantes extranjeros seguía creciendo.
Pero el récord turístico tiene un matiz importante: tener más visitantes no significa necesariamente que todos los negocios estén ingresando más dinero.
La facturación de la hostelería aumentó solo un 0,5% en julio, muy por debajo del crecimiento del 5,1% registrado por el conjunto de los servicios de mercado.
La diferencia se hace todavía más evidente al mirar los años anteriores. En julio de 2022 la hostelería crecía un 13,8%; en 2023 lo hacía un 8,2%; en 2024, un 7%; y en 2025, alrededor de un 5%.
Ahora el avance se ha reducido prácticamente a cero.
Los únicos meses de julio con una evolución peor fueron aquellos en los que la facturación cayó: 2008, 2009, 2010, 2012 y 2020. En varios de esos casos el contexto estuvo marcado por crisis económicas y, en 2020, por el impacto de la pandemia.
Restaurantes y alojamientos tampoco evolucionan igual
Dentro de la propia hostelería existen diferencias.
La restauración consiguió aumentar su facturación un 0,7% interanual en julio, mientras que los establecimientos de alojamiento crecieron un 0,3%.
Son cifras positivas, pero muy alejadas del ritmo que se podría esperar después de un verano con récord de visitantes internacionales.
Desde Hostelería de España apuntan directamente a la evolución del consumo. La patronal considera que los clientes residentes están siendo más prudentes y que el aumento del coste de vida está condicionando el gasto destinado al ocio y la restauración.
El problema es que comer fuera, alojarse o simplemente pasar una tarde consumiendo en un establecimiento cuesta más que hace unos años.
Un informe de BBVA Research, elaborado con datos del INE, situaba hasta julio el incremento de precios en algunos servicios relacionados con el turismo en niveles elevados: 6% en transporte, 7,7% en alojamiento, 4,4% en restauración y 2,5% en actividades recreativas.
Así, parte del aumento de la facturación puede explicarse por precios más altos y no necesariamente por un incremento equivalente del consumo.
Más clientes no siempre significan más ingresos
Los propios empresarios están percibiendo esa diferencia.
Según una encuesta de Hostelería de España, el 47,8% de los establecimientos consultados facturó menos durante el verano que en 2025. Solo el 32,2% aseguró haber aumentado sus ingresos y un 20% dijo haberse mantenido estable.
La rentabilidad tampoco salió bien parada. El 46,2% de los negocios afirmó que empeoró frente al verano anterior. Un 34,2% logró mantenerla y apenas un 19,6% declaró una mejora.
El dato más revelador quizá esté en el comportamiento de los clientes.
No todos los establecimientos tuvieron menos visitantes. Un 32,6% recibió un número similar de clientes al del verano anterior y un 26,1% incluso registró un aumento.
Pero eso no se tradujo necesariamente en una mayor caja.
Más de la mitad de los negocios consultados detectó una reducción del gasto por cliente.
Es decir, el problema no parece ser únicamente cuántas personas entran por la puerta, sino cuánto dejan cuando se marchan.
El calor también cambió los hábitos
A la presión sobre los bolsillos se sumó otro factor poco habitual: las temperaturas extremas.
El calor obligó a modificar los horarios y las costumbres de muchos consumidores. En lugar de salir a comer o tomar algo durante las horas centrales del día, parte del consumo se desplazó hacia la tarde y la noche.
Según Hostelería de España, el 57,2% de los establecimientos encuestados sufrió algún impacto por las altas temperaturas.
El efecto no fue igual en todo el país ni afectó de la misma manera a cada tipo de negocio. Bares y cafeterías estuvieron entre los más expuestos a esos cambios de comportamiento.
El resultado deja una fotografía bastante menos brillante que la que ofrecen las cifras generales del turismo.
España puede estar recibiendo más visitantes y registrando más gasto extranjero, pero eso no garantiza que la hostelería esté viviendo un verano excepcional. Los precios más altos, un consumidor nacional más contenido y unas condiciones meteorológicas cada vez más difíciles están haciendo que el récord turístico tenga un reflejo mucho más discreto en la caja de muchos establecimientos.
Y ese es precisamente el dato que empieza a preocupar al sector: el turismo sigue creciendo, pero la hostelería ya no crece al mismo ritmo.





















