Holograma de Nvidia Corp. JOSEP LAGO/AFP via Getty Images

El ecosistema español de startups de inteligencia artificial continúa consolidándose como uno de los más dinámicos del sur de Europa. Según datos recientes recogidos por medios especializados, 392 startups de inteligencia artificial han captado un total de 1.600 millones de euros en España desde 2020, una cifra que posiciona al país como el quinto mercado europeo en volumen de inversión destinada a este sector tecnológico.

Entre los proyectos que ejemplifican esta tendencia, La Vanguardia ha destacado cuatro compañías que representan distintos eslabones del desarrollo de inteligencia artificial en España. Multiverse Computing opera en el campo de la computación cuántica aplicada a la resolución de problemas empresariales complejos. Openchip, por su parte, aborda la cuestión de la soberanía tecnológica en hardware, un ámbito en el que la dependencia europea de proveedores como Nvidia y TSMC se ha convertido en un cuello de botella estratégico que atrae la atención tanto de fondos públicos como privados, con la eficiencia energética y la reducción de la dependencia de proveedores extranjeros como ejes centrales de su propuesta.

En el ámbito de la salud digital, la startup Biorce aplica inteligencia artificial a los ensayos clínicos, en un sector biotecnológico europeo que ya ha experimentado procesos de consolidación con actores como Owkin, Exscientia y BenevolentAI, aunque el mercado latinoamericano permanece todavía fragmentado, lo que abre una oportunidad de expansión para las startups españolas que logren validar antes su modelo de negocio en el mercado europeo.

El crecimiento del sector se enmarca en un contexto de adopción corporativa masiva de la inteligencia artificial en España, donde según distintos informes de 2026 en torno al 76% de las empresas españolas ya utiliza alguna herramienta de inteligencia artificial en sus procesos de planificación financiera. Esta adopción generalizada, señalan los analistas del sector, cambia la naturaleza del reto que enfrentan las startups: el problema ya no consiste en educar al mercado sobre las posibilidades de la tecnología, sino en implementar y escalar soluciones capaces de generar un retorno de la inversión medible para las empresas cliente.

El ecosistema español de inteligencia artificial se apoya también en un entorno regulatorio que algunos analistas consideran un factor diferencial: España cuenta con la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, con sede en A Coruña, considerada la primera agencia reguladora específica de inteligencia artificial de toda Europa, lo que según distintos informes del sector contribuye a atraer a empresas tecnológicas internacionales que buscan operar en un entorno regulatorio claro y predecible para el desarrollo de sus proyectos.