Barcelona, Salou y Lloret buscan soluciones a la masificación turística
Los tres destinos catalanes reclaman una mejor distribución de los flujos turísticos, más recursos municipales y una mayor participación de residentes y empresas.

Barcelona, Salou y Lloret de Mar se enfrentan a uno de los grandes desafíos del turismo en Cataluña: gestionar la llegada de millones de visitantes sin perjudicar la calidad de vida de los residentes ni la imagen del destino. Los responsables turísticos de estas localidades coinciden en que es necesario avanzar hacia un modelo más sostenible, distribuir mejor los flujos de viajeros y reforzar la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía.
La problemática se abordó durante el XXVI Foro ACAVe, donde representantes de destinos turísticos catalanes analizaron la presión social sobre el sector y la necesidad de adaptar las estrategias de promoción y gestión. Según el Barómetro de Percepción Turística de LLYC, la valoración social del turismo en Cataluña se situó en 4,3 puntos sobre 10 durante el segundo trimestre de 2026.
Barcelona: gestionar la llegada de turistas y excursionistas
Barcelona combina el atractivo internacional de una gran ciudad con una elevada actividad económica vinculada al turismo, la conectividad aérea y los servicios. Sin embargo, la afluencia de visitantes también genera retos relacionados con la movilidad, el espacio público y la convivencia vecinal.
Los datos del Observatorio de Turismo de Barcelona indican que la ciudad recibió más de 13,71 millones de turistas en 2025. Si se incorporan los pasajeros de cruceros, la cifra alcanza los 16 millones. Además, se contabilizaron 37,8 millones de pernoctaciones.
Los visitantes que no pasan la noche también influyen
Uno de los aspectos destacados por Turisme de Barcelona es el volumen de excursionistas que visitan la ciudad sin alojarse en ella. Se estima que Barcelona recibe alrededor de siete millones de estos visitantes al año, incluidos viajeros procedentes de otros destinos catalanes.
Los cruceros también concentran una parte importante de las llegadas en determinados momentos. En jornadas de máxima actividad pueden coincidir unos 15.000 cruceristas, lo que refuerza la necesidad de organizar los desplazamientos y evitar concentraciones excesivas en los lugares más concurridos.
La percepción ciudadana representa otro desafío: el informe citado por Hosteltur señala que el 32 % de los barceloneses considera que el turismo es un problema y que el 85 % cree que su gestión no es adecuada. Por ello, el debate no se limita a atraer visitantes, sino que también incluye cómo distribuir los beneficios y reducir los efectos negativos.
Salou reclama financiación para los municipios turísticos
Salou afronta una situación diferente, marcada por la diferencia entre su población empadronada y el número de personas que recibe durante el año. El municipio cuenta con unos 33.000 habitantes censados, pero su actividad turística incrementa considerablemente las necesidades de limpieza, recogida de residuos y otros servicios públicos.
El alcalde, Pere Granados, señaló que Salou puede alcanzar los tres millones de turistas anuales si se incluyen las viviendas de uso turístico. En 2025, los hoteles, campings y apartamentos registraron 2,43 millones de turistas y generaron 8,6 millones de pernoctaciones.
El coste de atender a una población flotante
Uno de los principales reclamos del Ayuntamiento es mejorar la financiación de los municipios turísticos. Según Granados, Salou necesita unos 14 millones de euros destinados a limpieza y recogida de basura para atender las necesidades derivadas de la población flotante.
El alcalde también expresó sus críticas al marco catalán que regula las viviendas de uso turístico, al considerar que puede reducir de forma importante la oferta de alojamiento en la Costa Daurada y que no tiene suficientemente en cuenta las particularidades de cada municipio.
Lloret de Mar apuesta por la colaboración con los residentes
Lloret de Mar, en la Costa Brava, ha optado por reforzar la participación de distintos sectores de la comunidad en las decisiones turísticas. En 2025, el destino contabilizó 1,17 millones de turistas y más de cinco millones de pernoctaciones.
La directora de Lloret Turismo, Elizabeth Keegan, explicó que el municipio desarrolla desde hace más de una década un modelo de gobernanza colaborativa. Desde 2016, representantes vecinales y sindicatos como UGT y CCOO participan en el Consejo de Turismo.
Planificación más allá de la promoción turística
Este enfoque permite debatir cuestiones como la estacionalidad, el perfil de los visitantes y su nivel de gasto. También refleja un cambio en las responsabilidades de los organismos de promoción, que deben intervenir en la gestión de crisis y en la respuesta a situaciones como sequías, inundaciones o emergencias sanitarias.
La experiencia de Lloret muestra que la planificación turística no depende únicamente de campañas para captar viajeros. También requiere escuchar a los residentes, evaluar los efectos sobre el territorio y preparar los destinos para responder a cambios económicos y ambientales.
El malestar social obliga a replantear el modelo turístico
La percepción negativa del turismo se ha convertido en una preocupación para distintos destinos catalanes. El barómetro de LLYC sitúa a Cataluña entre las comunidades con una valoración social menos favorable: solo el 15,5 % de los mensajes digitales analizados sobre turismo durante el segundo trimestre de 2026 expresaba una opinión positiva.
Entre los asuntos que alimentan las críticas aparecen los robos a turistas en Barcelona, la relación entre los alojamientos turísticos y el acceso a la vivienda, y las dudas sobre un modelo económico excesivamente dependiente de actividades de bajo valor añadido.
Los representantes del sector defienden la necesidad de avanzar hacia un turismo que aporte beneficios a la economía local y, al mismo tiempo, respete las necesidades de quienes viven en el destino. Entre las posibles líneas de trabajo destacan una mejor distribución de los visitantes, la diversificación de la oferta y una mayor cooperación entre las administraciones y las empresas.
Un reto compartido, con soluciones adaptadas a cada destino
Aunque Barcelona, Salou y Lloret de Mar afrontan presiones diferentes, los tres casos muestran que la masificación turística no puede abordarse con una única fórmula. Las grandes ciudades deben gestionar excursionistas y cruceros; los municipios costeros necesitan recursos para mantener sus servicios en temporada alta; y los destinos vacacionales requieren mecanismos para integrar a la ciudadanía en la toma de decisiones.
El objetivo consiste en encontrar un equilibrio entre la actividad económica, la protección del territorio y la convivencia. La competitividad turística a largo plazo dependerá no solo de la cantidad de visitantes, sino también de la capacidad de los destinos para generar valor y mantener el apoyo de sus comunidades.
¿Por qué preocupa la masificación turística en Cataluña?
Porque la concentración de visitantes puede aumentar la presión sobre la vivienda, la movilidad, los servicios municipales y los espacios públicos, además de generar malestar entre los residentes.
¿Qué medidas plantea Barcelona para mejorar la gestión turística?
Entre los retos identificados están organizar mejor los flujos de excursionistas y cruceristas, reducir las concentraciones en zonas concurridas y mejorar la convivencia entre visitantes y residentes.
¿Qué reclama Salou para afrontar la llegada de turistas?
El Ayuntamiento reclama una financiación municipal que tenga en cuenta los costes adicionales de limpieza, recogida de residuos y otros servicios necesarios para atender a la población flotante.
¿Cómo incorpora Lloret de Mar a los residentes en la gestión turística?
Lloret cuenta con un modelo de gobernanza colaborativa que incluye a asociaciones vecinales y sindicatos en espacios de diálogo sobre la estrategia turística del municipio.
¿Qué significa apostar por un turismo sostenible?
Significa gestionar la actividad turística para que genere beneficios económicos y sociales, reduzca sus impactos negativos y preserve los recursos y la calidad de vida de la población local.

