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A firefighter uses a pump to pump out water from a basement in the aftermath of torrential downpours in Els Poblets, eastern Spain, on October 19, 2026 Jose JORDAN / AFP via Getty Images

La dana inundó viviendas de la costa valenciana y obligó a evacuar a centenares de personas. Cruz Roja habilitó un centro de atención para repartir ropa seca, calzado y comida a los afectados.

La madrugada se convirtió en una pesadilla para los vecinos de la costa de Oliva, en Valencia. Durante horas, el agua anegó viviendas y dejó a centenares de personas atrapadas, algunas con el nivel del agua hasta el pecho. Los equipos de emergencia trabajaron sin descanso para evacuarlas, mientras helicópteros, bomberos y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) acudían a los puntos más afectados.

Entre quienes lograron salir estaba María, que llegó en camisón al centro polivalente de la localidad después de pasar desde las seis de la mañana con el agua dentro de su casa. Allí consiguió ropa seca y unas zapatillas, mientras intentaba asimilar lo ocurrido y temía por los animales que había dejado atrás.

"Gracias a Dios estamos bien, que todo sean daños materiales", lamentaba. El recuerdo de la tragedia de Valencia y la posibilidad de haber sufrido consecuencias más graves se mezclaban con la preocupación por sus mascotas.

Su padre, Julián Cavanillas, también llegó al centro con lo puesto. Ambos se consideraban afortunados, conscientes de que el temporal había dejado víctimas mortales. Según la información disponible, tres personas fallecieron durante la dana, dos de ellas en Oliva: una mujer de 79 años que no pudo abandonar su vivienda y un hombre de 64 años que sufrió un problema cardíaco en el Eurocamping de la localidad.

Un centro de acogida para los evacuados

Más de 200 personas pasaron por el centro polivalente de Oliva, donde Cruz Roja organizó la atención a los vecinos rescatados. Los equipos repartieron ropa seca, calzado y comida, con raciones de macarrones y fruta para quienes llegaban tras horas de angustia.

Las evacuaciones se realizaron por diferentes medios. Algunas personas fueron trasladadas en helicóptero, mientras que otras, especialmente las que viajaban con animales, salieron en vehículos de la UME y de los bomberos.

Entre los afectados había numerosos ancianos y familias con niños pequeños. Algunos menores tuvieron que abandonar sus casas sin zapatos porque la inundación los sorprendió mientras dormían. Otros pudieron recoger sus mochilas escolares o los transportines de sus gatos antes de salir.

Las personas con enfermedades previas o que necesitaban medicación recibieron atención especial. En los casos necesarios, los servicios de emergencia organizaron traslados en ambulancia a hospitales para realizar reconocimientos médicos.

La angustia por las casas y los animales

Muchos de los vecinos afectados se encontraban en sus segundas residencias junto al mar cuando comenzó la inundación. En la zona, es habitual referirse a estas viviendas como "la mar", una expresión que identifica las casas de la playa.

Las conversaciones entre los evacuados giraban en torno a cómo habían vivido las horas más difíciles, quiénes habían conseguido salir y qué había ocurrido con sus pertenencias. También compartían la preocupación por los familiares y los animales que no pudieron llevarse.

La alcaldesa de Oliva, Yolanda Pastor, acudió al centro para acompañar a los afectados y ofrecerles palabras de ánimo mientras continuaban llegando personas rescatadas.

El sonido de los helicópteros seguía escuchándose durante la jornada, señal de que todavía quedaban vecinos incomunicados que necesitaban ayuda. Tras doce horas de operaciones, la prioridad seguía siendo evacuar a quienes permanecían en zonas inundadas y garantizar la atención de las personas más vulnerables.