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Dos voluntarios con equipo de protección personal transportan el ataúd de un niño de 3 años, presuntamente fallecido a causa de la enfermedad del virus del Ébola, en Bunia el 11 de junio de 2026.

Las claves

  • Nigeria confirmó el 20 de octubre de 2026 su primer caso de ébola —la primera infección documentada en África Occidental desde la epidemia de 2014-2016— después de que una mujer con antecedentes recientes de viaje por Uganda diera positivo por la cepa Bundibugyo.
  • El brote en la República Democrática del Congo ha superado los 9.500 casos confirmados y las 4.600 muertes desde mayo de 2026, lo que lo convierte en el mayor de la historia registrada del país y en el segundo brote de ébola más mortífero del mundo.
  • No existe ninguna vacuna aprobada ni tratamiento específico para la cepa Bundibugyo responsable del brote, y las autoridades sanitarias advierten de que la epidemia podría superar la cifra de víctimas mortales de la epidemia de África Occidental de 2014-2016 si no se detiene la transmisión.

El brote de ébola que está devastando la República Democrática del Congo ha llegado a África Occidental por primera vez en más de una década. Las autoridades sanitarias nigerianas confirmaron el 20 de octubre un diagnóstico positivo en Abuya, el primer caso documentado en la capital del país y el primero en la región de África Occidental desde la catastrófica epidemia de 2014-2016. El anuncio hizo saltar las alarmas entre la comunidad internacional de salud pública y en todo el continente, que ya afronta el brote de ébola de más rápida expansión jamás registrado.

Una viajera que pasó por Uganda y un foco de exposición aún bajo investigación

Según la OMS, la paciente es una mujer cuyos síntomas comenzaron el 7 de octubre, cuatro días después de llegar a Nigeria, y que acudió el 11 de octubre a un hospital privado de Abuya. Las pruebas de laboratorio confirmaron el 20 de octubre que había contraído el virus Bundibugyo. Su historial de viaje documentado incluye una escala reciente en Uganda. Las autoridades, sin embargo, han insistido en que el lugar exacto en el que se produjo la exposición sigue siendo objeto de investigación. El hecho de haber transitado por Uganda no determina por sí solo dónde se produjo la infección, subrayaron. La presentación clínica inicial complicó la detección temprana: los síntomas se parecían mucho a los de la malaria, un peligroso punto ciego diagnóstico que ha dificultado la identificación de casos durante todo el brote.

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Equipos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja preparan el entierro en el cementerio de Mbiyo del cuerpo de un cuarto huérfano que murió de la enfermedad del virus del Ébola en un orfanato en Bunia, provincia de Ituri, el 19 de junio de 2026. Un virus pero sin vacuna, un territorio presa de grupos armados y desconfianza pública: el Ébola resurgió a mediados de mayo en las fronteras de la RDC, Uganda y Sudán del Sur. Desde entonces, las autoridades sanitarias han estado inmersas en una carrera contrarreloj para controlar la epidemia. El 15 de mayo, la República Democrática del Congo (RDC) declaró el 17.º brote de Ébola, causado por la cepa Bundibugyo, en el vasto país de África Central. El día anterior, las pruebas realizadas en un laboratorio en la capital, Kinshasa, habían confirmado la presencia del virus. El epicentro de la crisis se encuentra en Ituri, una provincia problemática en el noreste del Congo marcada por una alta movilidad de la población vinculada a la actividad minera. Ya se habían notificado 246 casos sospechosos, incluidas 80 muertes, en ese momento.

Comienza el rastreo de contactos con un protocolo forjado en crisis anteriores

El ministro de Sanidad, Muhammad Pate, anunció que las autoridades habían identificado a 44 personas potencialmente expuestas y habían comenzado a localizar a cada una de ellas, según informó Associated Press. La escala y la rapidez de la respuesta reflejan la experiencia acumulada durante crisis anteriores. En 2014, Nigeria obtuvo reconocimiento internacional al convertirse en el primer país que logró detener con éxito la introducción del ébola en su territorio: contuvo un brote que comenzó cuando un viajero infectado se desplomó en el aeropuerto internacional de Lagos. El episodio dejó 20 casos y ocho muertes antes de que la OMS declarara ese mismo octubre que el país estaba libre de transmisión. Ahora, las autoridades sanitarias recurren directamente a aquel dispositivo operativo.

Un brote récord en el epicentro

La República Democrática del Congo combate esta crisis desde el 15 de mayo de 2026, cuando se confirmó la presencia de la cepa Bundibugyo —una variante poco frecuente cuyo nombre procede del distrito ugandés donde fue identificada por primera vez en 2007— en la provincia de Ituri, en el noreste del país. Desde entonces, la propagación ha sido implacable. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades informó de más de 9.500 casos confirmados y más de 4.600 muertes a finales de octubre. Estas cifras convierten el brote en el peor de la historia registrada de la RDC y en el segundo más mortífero del mundo, solo por detrás de la epidemia de África Occidental de 2014-2016, que causó más de 11.000 muertes. La enfermedad se ha extendido ya por al menos ocho provincias, e Ituri concentra por sí sola más de tres cuartas partes de los casos confirmados.

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NOTA DEL EDITOR: Contenido gráfico / Miembros de equipos de respuesta especializados trasladan a la morgue del Centro Médico Evangélico de Nyankunde (CME) el cuerpo de una persona que falleció a causa de la enfermedad del virus del Ébola para permitir que los familiares le den el último adiós tras los procedimientos de lavado, desinfección y envoltura segura del cuerpo en Bunia, provincia de Ituri, República Democrática del Congo, el 13 de junio de 2026.

Cinco países y tres regiones de África

Nigeria es el quinto país que registra un caso confirmado de ébola Bundibugyo desde el inicio del brote. Los otros son la RDC, Uganda, Kenia y Francia, donde la OMS confirmó a finales de junio que un médico que regresaba de una misión humanitaria en la RDC había dado positivo. El paciente se recuperó y recibió el alta a principios de julio. En conjunto, estos cinco casos abarcan África Central, Oriental y Occidental, además de Europa.

La recuperación de Uganda y la batalla que continúa en Kenia

África Oriental ya ha vivido su propio capítulo de este brote. El Gobierno de Uganda declaró al país libre de ébola a finales de julio de 2026, después de completar el periodo obligatorio de vigilancia de 42 días tras el alta, a mediados de junio, del último paciente contagiado localmente, según informó Euronews. Uganda registró un total de 20 casos y dos fallecimientos, ambos de ciudadanos congoleños que habían cruzado la frontera para recibir tratamiento. Kenia, sin embargo, continúa respondiendo al brote. A 20 de octubre se habían notificado nueve casos confirmados, todos vinculados a un caso inicial de un ciudadano keniano que vivía en la RDC y regresó a Nairobi a través de Uganda. Al Jazeera informó de que 134 de los 135 contactos identificados habían sido localizados y puestos en cuarentena, y que la mayoría se acercaba al final de su periodo de vigilancia de 21 días.

Una dimensión que ha alarmado al mundo

Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, describió la situación en las redes sociales como el brote de ébola de mayor extensión geográfica de la historia, con países afectados en tres regiones del continente. La OMS lo ha calificado por separado como el brote de ébola de propagación más rápida jamás registrado y ha advertido de que, si no se controla, el número total de casos podría superar al de la epidemia de África Occidental de 2014-2016. La contención resulta especialmente difícil por una carencia científica crucial: actualmente no existe ninguna vacuna aprobada ni tratamiento específico para la cepa Bundibugyo, a diferencia de la cepa del ebolavirus Zaire, para la que la vacuna Ervebo está disponible desde 2019. Estaba previsto que los ensayos clínicos de una posible vacuna contra Bundibugyo comenzaran en la RDC en octubre de 2026.

Nigeria se había preparado, pero el virus encontró el camino

El Centro de Control de Enfermedades de Nigeria (NCDC) no estaba completamente desprevenido. En junio de 2026 creó un grupo de trabajo específico sobre el ébola, realizó simulacros nacionales y volvió a reforzar la vigilancia después de que a principios de octubre se detectara el primer caso importado en Kenia, según informó Premium Times Nigeria. Los planes de contingencia para emergencias habían sido revisados. Pero la llegada del virus a Abuya subraya lo que los epidemiólogos llevan tiempo señalando: en una región marcada por un movimiento transfronterizo intenso y continuo, ningún país está protegido permanentemente frente a la importación de casos. La población de Nigeria, de más de 220 millones de habitantes, sus varios aeropuertos internacionales y sus extensas fronteras terrestres figuraban entre los factores de riesgo señalados por el propio NCDC. Los organismos sanitarios regionales han intensificado la coordinación de emergencia, mientras los CDC de África y la OMS reclaman más financiación, una mayor capacidad de respuesta transfronteriza y una implicación más amplia de las comunidades, incluso cuando el brote en su origen no muestra señales claras de remitir.