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Spain's Prime Minister Pedro Sanchez (L) and Deputy Prime Minister and Minister of Labor and Social Economy Yolanda Diaz applaud during an extraordinary parliamentary session to vote on a government housing decree on October 2, 2026 JAVIER SORIANO / AFP via Getty Images

La Seguridad Social sumó cerca de 785.000 cotizantes en el último año, mientras que el desempleo apenas descendió en algo más de 21.000 personas. El aumento de la población activa, impulsado en parte por la regularización de inmigrantes, explica buena parte de esta brecha.

El mercado laboral español atraviesa una situación aparentemente contradictoria: la creación de empleo mantiene un ritmo elevado, pero la reducción del paro pierde fuerza. En los últimos doce meses, la Seguridad Social incorporó cerca de 785.000 afiliados, mientras que el número de desempleados registrados apenas cayó en poco más de 21.000 personas.

La diferencia supone que se necesitan 37 nuevos cotizantes para que una persona salga de las listas del desempleo. Se trata de la mayor distancia entre ambos indicadores desde 2005, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó una regularización extraordinaria que afectó a más de medio millón de inmigrantes. En aquel momento, la proporción llegó a 42 nuevos afiliados por cada parado menos.

Esta evolución refleja el fuerte aumento de la población activa, es decir, de las personas que trabajan o buscan empleo. La Encuesta de Población Activa (EPA) del INE también muestra que el crecimiento de la ocupación está acompañado por una incorporación importante de nuevos participantes al mercado laboral, lo que limita el descenso del desempleo.

La inmigración concentra buena parte del empleo creado

La llegada de trabajadores extranjeros se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento de la afiliación. Según los datos recogidos en el análisis, los inmigrantes ocuparon el 76% de los puestos de trabajo creados durante el último año, con algo más de 598.000 nuevas afiliaciones.

A esta evolución se suma el efecto de la regularización extraordinaria aprobada en abril de 2026. De acuerdo con las cifras del Ministerio, a finales de octubre se habían dado de alta en la Seguridad Social cerca de 490.586 personas vinculadas a este proceso.

Sin embargo, la incorporación de nuevos trabajadores potenciales no se traduce automáticamente en una reducción del paro. María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas, explica que parte de las personas regularizadas todavía no tiene empleo y que otras, una vez regularizada su situación, se inscriben en las oficinas públicas de empleo.

La economista señala que el freno en la reducción del desempleo registrado procede de los trabajadores extranjeros, cuyo número de parados ha aumentado, mientras que el desempleo entre los españoles continúa descendiendo.

El paro extranjero aumenta mientras el desempleo general baja

Los datos difundidos por el Ministerio de Trabajo muestran que el número de desempleados extranjeros aumentó en más de 92.000 personas durante el último año, un incremento del 27,5%. Esta subida contrasta con la reducción global de poco más de 21.000 parados.

En octubre, el desempleo total registró una caída interanual de apenas el 0,86%, muy por debajo del descenso del 6% contabilizado en el mismo periodo del año anterior. La evolución contrasta con el crecimiento de la afiliación, que avanzó un 3,6%, frente al 2,4% de octubre de 2025.

Miguel Cardoso, economista jefe para España y Portugal de BBVA Research, considera que el proceso de regularización está ampliando la población activa. Según explica, es habitual que transcurra un periodo de búsqueda antes de que una persona acceda a un puesto de trabajo, por lo que el paro registrado o el medido por la EPA puede aumentar temporalmente.

No obstante, Cardoso advierte de que también podrían existir otros factores detrás de esta evolución, entre ellos un menor impulso del ciclo económico.

La brecha también se refleja en la Encuesta de Población Activa

La distancia entre creación de empleo y reducción del paro se ha ampliado de forma considerable en comparación con el año pasado. En octubre de 2025, España sumaba 3,2 afiliados por cada persona que abandonaba el desempleo. Un año después, la proporción ha aumentado hasta los 37 cotizantes.

La EPA del tercer trimestre confirma esta tendencia desde otra perspectiva. En los últimos doce meses, el número de ocupados aumentó en 465.500 personas, mientras que el desempleo apenas se redujo en 21.900. Esto equivale a 21 nuevos ocupados por cada parado menos, frente a una proporción de cuatro a uno registrada un año antes.

El crecimiento de la población activa ayuda a explicar esa diferencia. Durante el mismo periodo, el número de personas que trabajaban o buscaban empleo aumentó en 443.500, una cifra equivalente al 95% del incremento de la ocupación.

Los expertos piden analizar más factores

José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, considera que el aumento de la población activa es una pieza fundamental para interpretar los datos. Entre las posibles causas menciona tanto la llegada de inmigrantes como el regreso al mercado laboral de personas que habían dejado de buscar empleo y que ahora encuentran más oportunidades.

También apunta a posibles desajustes entre las cualificaciones de quienes buscan trabajo y los perfiles que necesitan las empresas.

Por ello, considera prematuro concluir que la economía española ha perdido capacidad para generar empleo o reducir el desempleo. La evolución de los próximos meses permitirá comprobar hasta qué punto el aumento de la población activa responde al proceso de regularización y a otros cambios en el mercado laboral.