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Investigators walk on the track near the site of a train crash between two high-speed units, a Renfe AVE train and an Iryo train around 150 km south of Madrid between Urda and Los Yebenes in the province of Toledo, a day after the accident on October 29, 2026. Oscar DEL POZO / AFP via Getty Images

Un análisis del Instituto Juan de Mariana señala que los accidentes ferroviarios registrados pasaron de 40 a 97 durante el periodo estudiado y que la inversión en mantenimiento por viajero de alta velocidad disminuyó un 22%. El documento también cuestiona que el gasto público destinado a subvencionar billetes supere los recursos dedicados a conservar las infraestructuras.

La evolución de la inversión ferroviaria en España ha vuelto al centro del debate tras los últimos accidentes registrados en la red. Un informe del Instituto Juan de Mariana (IJM) advierte de que el gasto destinado al mantenimiento de las infraestructuras ha perdido peso dentro del presupuesto ferroviario, mientras que el número de accidentes y descarrilamientos ha aumentado durante los últimos años.

Según los datos recogidos en el estudio, el mantenimiento representa actualmente el 15,8% del gasto ferroviario. España destina 45,5 millones de euros por cada mil kilómetros de vía a esta partida, frente a los 80,6 millones de media de los países de la UE-14. Además, el gasto de mantenimiento por viajero de alta velocidad habría descendido un 22% desde 2018.

El informe también apunta a una reducción significativa de la inversión pública en infraestructuras. De acuerdo con las investigaciones de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) citadas en el documento, la inversión bruta por habitante pasó de 752 euros en 2009 a 265 euros en 2025, lo que supone una caída del 65%.

En el ámbito ferroviario, el descenso fue todavía mayor: la inversión por habitante pasó de 240 euros en 2009 a 75 euros en 2025, una reducción del 69%.

En términos absolutos, la inversión ferroviaria del último año analizado alcanzó los 4.589 millones de euros, un 66,7% menos que en 2009 una vez descontado el efecto de la inflación.

La inversión de Adif sigue por debajo de los niveles anteriores

La evolución de las cuentas de Adif también refleja importantes variaciones en los recursos destinados al sector. Según las cifras recogidas en el informe, la inversión de los gestores ferroviarios pasó de 6.316 millones de euros en 2011 a 1.749 millones en 2016, una caída del 72%.

Aunque posteriormente se produjo una recuperación hasta alcanzar los 4.696 millones en 2025, el importe todavía se encontraba un 26% por debajo del registrado en 2011.

En cuanto al mantenimiento, el gasto anual se mantuvo durante ese periodo entre los 891 y los 1.120 millones de euros. En 2025, esta partida era apenas un 12,8% superior a la de 2011 en términos reales.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recoge que los gestores ferroviarios ejecutaron inversiones por valor de 5.230 millones de euros corrientes en 2025, un 16,1% más que el año anterior. Sin embargo, el informe señala que entre 2021 y 2024 Adif ejecutó únicamente el 66,3% de las inversiones contempladas en su programa.

El estudio también analiza la evolución del capital acumulado en infraestructuras ferroviarias. Este pasó de 40.056 millones de euros en 1995 a un máximo de 110.817 millones en 2015. Entre 2016 y 2022, la inversión no habría sido suficiente para compensar la depreciación, lo que provocó una reducción del capital acumulado hasta aproximadamente 107.500 millones.

En 2025, el stock de capital ferroviario se situó en 109.561 millones de euros, todavía por debajo del máximo registrado una década antes.

Los accidentes ferroviarios aumentaron un 142%

Otro de los datos destacados por el Instituto Juan de Mariana es el incremento de los accidentes ferroviarios registrados por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

Según las cifras recogidas en el documento, los accidentes pasaron de 40 a 97 durante el periodo analizado, lo que representa un aumento del 142%. Los descarrilamientos también experimentaron un crecimiento significativo: de siete a 22, más del triple.

El informe relaciona esta evolución con el deterioro de distintos indicadores del servicio ferroviario, entre ellos la puntualidad. De acuerdo con sus datos, en marzo de 2026 únicamente el 48,6% de los trenes AVE llegó a su destino a la hora prevista. En Rodalies, el porcentaje fue del 49,2%.

También se observa un empeoramiento en los retrasos de larga distancia. En 2018, el 1,1% de estos trenes de Renfe llegaba con una demora igual o superior a una hora. En enero de 2026, el porcentaje alcanzó el 8,1%, más de siete veces la cifra inicial.

Renfe endureció las condiciones para recibir compensaciones

A las incidencias del servicio se suma el cambio en la política de indemnizaciones de Renfe.

Hasta 2024, los pasajeros podían recuperar el 50% del importe del billete cuando el retraso superaba los 15 minutos y el 100% si la demora excedía los 30 minutos. Sin embargo, desde el 1 de julio de ese año, las compensaciones comenzaron a aplicarse a partir de los 60 minutos, mientras que la devolución íntegra quedó reservada para retrasos superiores a los 90 minutos.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, justificó la modificación alegando que las compensaciones habían supuesto un coste de 42 millones de euros en 2023 y que representaban "mermas muy importantes de ingresos".

En octubre de 2024, el Congreso aprobó una proposición no de ley para recuperar las condiciones anteriores, con compensaciones desde los 15 y 30 minutos. No obstante, según el informe, el Ministerio no ha aplicado esa medida.

El documento añade que el 97,2% de los trenes AVE y de larga distancia que registraron incidencias durante junio de 2026 no generaron derecho a compensación para los viajeros.

Menos pasajeros en alta velocidad y más gasto en subvenciones

El estudio también apunta a una reducción del número de usuarios de alta velocidad durante 2026. Entre enero y agosto viajaron en estos servicios 25,9 millones de personas, un 12,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. En febrero, la caída alcanzó el 32,1%.

El informe sitúa parte de este descenso en el contexto de las restricciones de velocidad aplicadas en distintas líneas tras el accidente de Adamuz. Además, advierte de que la suspensión del servicio Madrid-Andalucía después del accidente de Urda podría afectar a las cifras de los próximos meses.

Esta evolución coincide con una etapa de expansión del mercado ferroviario, impulsada por la liberalización de la alta velocidad y la entrada de nuevos operadores. Según los datos recogidos, este proceso permitió reducir los precios de los billetes hasta un 50% en el corredor Madrid-Valencia, un 40% en Madrid-Málaga y un 25% en Madrid-Barcelona.

El IJM cuestiona también la distribución del gasto público destinado al ferrocarril. En 2025, las administraciones destinaron aproximadamente 1.371 millones de euros a subvencionar abonos y billetes, frente a los 1.100 millones que Adif y Adif Alta Velocidad dedicaron al mantenimiento de las infraestructuras.

Las carreteras acumulan un déficit de conservación cercano a los 15.000 millones

El informe extiende su análisis a las infraestructuras viarias y advierte de que los problemas de conservación no se limitan al ferrocarril.

Según datos de la Asociación Española de la Carretera citados por el Instituto Juan de Mariana, el déficit acumulado de inversión en conservación de carreteras se aproximó a los 15.000 millones de euros en 2025. Esta cantidad representa un incremento cercano al 50% respecto a la registrada cuatro años antes.

El estudio sostiene que más de la mitad de las carreteras españolas presentan deterioros importantes y que alrededor de 34.000 kilómetros necesitan una reconstrucción urgente. Esta cifra triplicaría las estimaciones realizadas hace apenas un par de años.

La auditoría citada califica la situación como la peor desde finales de la década de 1980.

El documento también compara el gasto en conservación con la recaudación fiscal procedente del automóvil. Según datos de ANFAC, los ingresos asociados a la fiscalidad del automóvil alcanzaron los 41.995 millones de euros en 2025, de los cuales más de 23.000 millones procedieron de los impuestos sobre los carburantes.

Frente a esa recaudación, el texto señala que el Estado destina menos de 3.000 millones de euros al mantenimiento de las carreteras. La comparación busca poner de relieve la diferencia entre los recursos que aportan los conductores a través de los impuestos y los fondos destinados a conservar la red viaria.