La investigación del choque ferroviario en Toledo examina posibles fallos de señalización
Los investigadores analizan una posible incidencia técnica, las órdenes recibidas por los maquinistas y el uso de los sistemas LZB y BSL.

La investigación del choque ferroviario en Toledo analiza una posible cadena de fallos en la señalización
Fuentes gubernamentales apuntan a un posible error humano tras una incidencia técnica, mientras profesionales del sector aseguran que se habría comunicado una anomalía antes del accidente. La investigación deberá esclarecer qué instrucciones recibieron los maquinistas y cómo se gestionó la circulación de ambos trenes.
El accidente ferroviario registrado este miércoles entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo, en la provincia de Toledo, ha situado el funcionamiento de los sistemas de señalización y las decisiones adoptadas por los responsables de circulación en el centro de la investigación. Fuentes gubernamentales consultadas por El Confidencial señalan como una de las hipótesis un posible error humano posterior a un fallo en un sistema de seguridad, aunque subrayan que todavía no se han esclarecido las causas del siniestro.
La principal incógnita es si se produjo una incidencia técnica antes de la colisión y, en ese caso, cómo se actuó para mantener la circulación ferroviaria en condiciones seguras. Un profesional con experiencia en la gestión de líneas de alta velocidad sostiene que durante la mañana se habría comunicado una anomalía en el sistema encargado de transmitir a los maquinistas información sobre las condiciones de la vía. Según su versión, el problema habría obligado a modificar las condiciones habituales de circulación y establecer restricciones de velocidad.
Esta reconstrucción, sin embargo, todavía no cuenta con confirmación oficial. Tampoco se ha determinado si la supuesta incidencia tuvo una relación directa con el accidente.
Una posible incidencia previa en la línea Madrid-Sevilla
El siniestro se produjo entre Mora y Urda, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. De acuerdo con los primeros indicios recogidos en la información publicada, un AVE habría alcanzado por detrás a un convoy de Iryo, lo que provocó el descarrilamiento de dos vagones y la interrupción del tráfico ferroviario en ambas vías del corredor Madrid-Andalucía.
Los investigadores deberán reconstruir los movimientos de los trenes antes del impacto y comprobar si alguno de ellos se encontraba detenido o circulaba a una velocidad inferior a la habitual. También tendrán que examinar las instrucciones transmitidas desde el puesto de mando, las autorizaciones emitidas y las condiciones en las que se permitió continuar el servicio tras la posible anomalía.
Por ahora, no se ha confirmado oficialmente que el tren de Iryo estuviera parado ni que el AVE recibiera una autorización incorrecta para avanzar.
El papel de los sistemas LZB y BSL
Uno de los aspectos técnicos que se examinan es si, ante una posible incidencia en el sistema habitual, se recurrió al denominado Bloqueo de Señalización Lateral (BSL). Este procedimiento permite gestionar la separación entre trenes mediante señales instaladas junto a la vía cuando determinadas circunstancias impiden utilizar el régimen habitual de protección automática.
En la línea Madrid-Sevilla se utiliza el sistema LZB, que transmite información desde la infraestructura hasta los equipos embarcados y supervisa las condiciones de circulación. Entre sus funciones se encuentran el control de la velocidad autorizada y la intervención automática sobre el frenado en determinadas situaciones de riesgo.
Una avería en el sistema principal no significa necesariamente que los trenes deban circular sin protección. Existen procedimientos alternativos sujetos a condiciones específicas, que pueden incluir restricciones de velocidad, comprobaciones sobre la ocupación de la vía y autorizaciones expresas del puesto de mando.
Por ello, será determinante establecer si el LZB estaba operativo cuando se produjo el choque, si se había activado un régimen alternativo y qué medidas de seguridad se aplicaron. La información disponible no confirma que el BSL estuviera activo en el momento del accidente ni que una anomalía del LZB contribuyera directamente a la colisión.
Las órdenes recibidas por los maquinistas, bajo examen
Entre los profesionales ferroviarios consultados circulan distintas hipótesis sobre lo sucedido. Algunas apuntan a la posibilidad de que un tren rebasara una señal de parada; otras plantean que pudo existir una autorización incorrecta para continuar la marcha. Se trata de escenarios diferentes que, por el momento, no han sido acreditados oficialmente.
Uno de los trabajadores citados por El Confidencial explica que los sistemas de protección pueden intervenir cuando detectan determinadas situaciones de riesgo y activar el frenado de emergencia. Sin embargo, la actuación de estos equipos depende del sistema disponible y del régimen de circulación establecido en cada momento.
La investigación deberá determinar si ambos convoyes estaban bajo la supervisión del LZB o si circulaban conforme a un procedimiento alternativo. También tendrá que precisar la velocidad de cada tren, la posición del Iryo antes del impacto y las indicaciones que recibió el maquinista del AVE.
Los registros técnicos serán fundamentales para esclarecer el accidente
La reconstrucción de los últimos minutos antes de la colisión dependerá, entre otros elementos, de los registros del puesto de mando, las comunicaciones entre los responsables de circulación y los maquinistas, y los datos almacenados por los equipos embarcados.
Estas pruebas permitirán comprobar si se impusieron restricciones de velocidad, si se autorizó algún rebase de señal y qué verificaciones se realizaron antes de permitir los movimientos de los trenes.
Las fuentes gubernamentales citadas no han identificado a ningún responsable de un eventual error humano. Tampoco se ha establecido que una decisión concreta o un fallo técnico provocara el choque.
La investigación tendrá que resolver, por tanto, dos cuestiones esenciales: qué ocurrió con la señalización antes del accidente y cómo se gestionó la circulación después de la posible incidencia. Hasta que se analicen las pruebas y se emitan conclusiones oficiales, las distintas explicaciones deben mantenerse como hipótesis.

