La enfermedad renal también amenaza la salud cardiovascular
El Proyecto RADAR acerca el cribado a las zonas rurales de Extremadura mediante unidades móviles, farmacias y seguimiento remoto.

La enfermedad renal crónica (ERC) no afecta únicamente al funcionamiento de los riñones. Su evolución está estrechamente relacionada con la salud cardiovascular y metabólica, especialmente cuando existen factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes o antecedentes de enfermedad cardiovascular.
Uno de los principales problemas es que la enfermedad puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. En España se estima que aproximadamente dos de cada tres personas con enfermedad renal crónica no están diagnosticadas, según los datos recogidos por EL PAÍS. Esta situación dificulta que se adopten medidas preventivas antes de que aparezcan complicaciones.
En este contexto se desarrolla en Extremadura el Proyecto RADAR, una iniciativa del Servicio Extremeño de Salud (SES) y FundeSalud, con la colaboración de Boehringer Ingelheim y el aval del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cáceres y ALCER Cáceres. El programa busca acercar el cribado de la enfermedad renal a personas que viven en zonas rurales.
La enfermedad renal puede avanzar de forma silenciosa
La enfermedad renal crónica se caracteriza por una pérdida progresiva de la función de los riñones. Estos órganos desempeñan un papel fundamental en la eliminación de sustancias de desecho y en el mantenimiento del equilibrio interno del organismo.
Durante las primeras fases, una persona puede no notar síntomas importantes. Esto hace que el diagnóstico pueda producirse cuando la función renal ya se encuentra considerablemente deteriorada.
En las etapas avanzadas pueden aparecer síntomas como cansancio, alteraciones del sueño, calambres musculares, picor, náuseas, vómitos o cambios cognitivos, aunque la manifestación clínica depende de la evolución y características de cada paciente.
Precisamente por su carácter silencioso, la detección temprana adquiere una importancia especial. Las pruebas utilizadas para el cribado pueden incluir análisis de sangre y orina destinados a valorar la función renal y detectar alteraciones que requieran una evaluación médica posterior.
Riñones y corazón mantienen una relación estrecha
La relación entre el sistema cardiovascular y los riñones es bidireccional. Una alteración en uno de estos sistemas puede influir sobre el otro, especialmente cuando existen factores de riesgo compartidos.
La hipertensión arterial constituye uno de los ejemplos más claros. Una presión arterial elevada puede contribuir al deterioro de la función renal, mientras que la pérdida de función de los riñones puede dificultar el control de la presión arterial.
La diabetes también desempeña un papel relevante. Cuando permanece mal controlada durante periodos prolongados puede provocar daño en diferentes órganos, incluidos los riñones y el sistema cardiovascular.
Las nuevas guías europeas de 2026 sobre enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica reflejan precisamente la necesidad de abordar ambas condiciones de manera integrada. La literatura médica también señala que la ERC se relaciona con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares.
La insuficiencia cardíaca también puede coexistir con ERC
La conexión resulta especialmente visible en las personas con insuficiencia cardíaca. Según los datos recogidos por EL PAÍS, entre un 42% y un 53% de las personas con insuficiencia cardíaca también presentan enfermedad renal crónica.
Esta coexistencia hace necesario que los profesionales tengan en cuenta ambas condiciones al evaluar el estado de salud del paciente. El seguimiento puede requerir controlar diferentes factores de riesgo y adaptar las intervenciones a las características individuales.
El Proyecto RADAR acerca el cribado a las zonas rurales
Uno de los objetivos del Proyecto RADAR es reducir las dificultades de acceso a la detección temprana en áreas rurales de Extremadura.
Entre el 21 y el 29 de septiembre, una unidad móvil recorrió 14 municipios de la provincia de Cáceres para realizar acciones de sensibilización y pruebas orientativas relacionadas con la enfermedad renal. Entre las localidades visitadas estuvieron Valverde de la Vera, Talaveruela de la Vera, Viandar de la Vera, Rosalejo, Millanes, Belvís de Monroy, Romangordo, Deleitosa y Navalmoral de la Mata.
La unidad ofreció una prueba basada en un análisis de orina cuyos resultados podían estar disponibles en pocos minutos. Cuando aparecían indicios compatibles con enfermedad renal, la persona era derivada a su centro de salud para realizar la evaluación necesaria y confirmar o descartar el diagnóstico.
El proyecto se desarrolló coincidiendo con las actividades relacionadas con el Día Mundial del Corazón, reforzando el mensaje de que la protección de la salud renal también está vinculada a la prevención cardiovascular.
Las farmacias también participan en la detección
RADAR incorpora además a las farmacias comunitarias como puntos de acceso al cribado. La iniciativa comenzó una primera fase en la comarca de La Vera, donde participaron nueve oficinas de farmacia, y contempla una nueva ruta durante octubre.
El procedimiento comienza con la entrega de un kit en la farmacia. El usuario realiza la recogida de la muestra de orina en su domicilio y posteriormente la entrega para que el profesional farmacéutico pueda realizar una primera valoración.
Si aparecen resultados que pueden ser compatibles con enfermedad renal crónica, el paciente es derivado al sistema sanitario para completar las pruebas necesarias.
Este modelo pretende facilitar el acceso a la detección, especialmente entre personas que viven en municipios donde el desplazamiento hasta determinados servicios sanitarios puede representar una dificultad adicional.
La inteligencia artificial se incorpora al seguimiento
El proyecto también contempla herramientas de monitorización remota. Entre ellas se encuentra Lola, un asistente virtual que utiliza llamadas telefónicas automatizadas y estructuradas para ayudar a los profesionales sanitarios a identificar posibles signos de deterioro en personas que ya han sido diagnosticadas.
La utilización de inteligencia artificial en este contexto se plantea como una herramienta de apoyo al seguimiento. Su función es facilitar la recopilación estructurada de información y alertar sobre posibles cambios que puedan requerir la intervención de los profesionales sanitarios.
La tecnología no sustituye el proceso diagnóstico ni la valoración médica. Cuando aparecen indicios de deterioro, corresponde al sistema sanitario realizar la evaluación clínica necesaria.
Extremadura busca mejorar la detección de la enfermedad renal
La magnitud del problema también puede observarse en los datos de Extremadura. Según la información publicada por EL PAÍS, la enfermedad renal crónica afecta aproximadamente al 8,1%-9,2% de la población general de la comunidad, al 11% de las personas atendidas en Atención Primaria y puede alcanzar hasta el 39% entre quienes presentan una enfermedad cardiovascular.
Estos porcentajes muestran la importancia de identificar los grupos que presentan mayor riesgo y facilitar su acceso a las pruebas correspondientes.
El posicionamiento de SEMERGEN sobre la enfermedad renal crónica publicado en 2026 también destaca el infradiagnóstico de la patología y señala la importancia del cribado en personas con factores de riesgo como hipertensión y diabetes.
La prevención empieza antes de que aparezcan síntomas
La detección temprana permite identificar alteraciones renales cuando todavía puede existir margen para intervenir sobre los factores que favorecen la progresión de la enfermedad.
Por este motivo, el control de la presión arterial, la diabetes y otros factores de riesgo forma parte de una estrategia integral para proteger tanto la función renal como la salud cardiovascular.
La prevención también implica acudir a los controles recomendados por los profesionales sanitarios, especialmente cuando existen antecedentes familiares, hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular.
El objetivo de iniciativas como RADAR es precisamente acercar la detección a las personas antes de que aparezcan complicaciones. El proyecto combina sensibilización, cribado y seguimiento para facilitar una atención más preventiva y próxima a la población rural.
¿Qué es la enfermedad renal crónica?
Es una enfermedad en la que los riñones pierden progresivamente parte de su capacidad para realizar correctamente sus funciones. Puede avanzar durante años sin síntomas evidentes.
¿Qué relación existe entre los riñones y el corazón?
La relación es bidireccional. La enfermedad renal puede aumentar el riesgo cardiovascular y problemas como la hipertensión o la insuficiencia cardíaca también pueden afectar a la función renal.
¿La enfermedad renal crónica siempre provoca síntomas?
No. En sus primeras etapas puede permanecer prácticamente asintomática. Por eso, las pruebas de detección tienen especial importancia en personas con factores de riesgo.
¿Quién tiene mayor riesgo de enfermedad renal crónica?
Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, determinadas enfermedades cardiovasculares y los antecedentes familiares de enfermedad renal.
¿Cómo se puede detectar?
El cribado puede incluir análisis de sangre y orina para evaluar la función renal y detectar alteraciones. Si aparecen resultados anormales, el diagnóstico debe confirmarse mediante la valoración correspondiente de un profesional sanitario.
¿Qué es el Proyecto RADAR?
Es una iniciativa desarrollada en Extremadura para acercar la detección precoz de la enfermedad renal crónica a la población rural mediante acciones de sensibilización, pruebas de cribado y seguimiento.
¿Qué papel tienen las farmacias en el proyecto?
Las farmacias participantes pueden facilitar kits para la recogida de muestras de orina y realizar una primera valoración. Cuando existen indicios de enfermedad renal, se deriva al paciente al sistema sanitario para completar el diagnóstico.

