Transformación de ciencia e investigación en tecnología y empresas OLIVIER MORIN/AFP via Getty Images

España quiere reforzar su posición en la carrera tecnológica mediante una apuesta por las llamadas tecnologías profundas o Deep Tech, aquellas que nacen de la investigación científica, los laboratorios y, en gran medida, las universidades. Para impulsar su desarrollo, la Estrategia Deep Tech España 2026-2030 contempla movilizar más de 8.000 millones de euros hasta 2030.

Según RTVE, se trata de la primera estrategia de este tipo en la historia de España y está diseñada para alcanzar al 80% de las empresas centradas en estas tecnologías. El objetivo es favorecer que el conocimiento científico pueda convertirse en productos y servicios tecnológicos con capacidad de llegar al mercado.

La iniciativa se enmarca en un momento en el que la economía digital ya representa el 27% del PIB español. De acuerdo con el último barómetro presentado por la patronal tecnológica AMETIC, el sector alcanzó una facturación de 146.660 millones de euros en 2025.

Entre los ámbitos considerados estratégicos se encuentran tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica y el sector espacial, áreas en las que España ya cuenta con proyectos empresariales que buscan transformar investigación avanzada en soluciones comerciales.

Uno de los ejemplos destacados por RTVE es Open Cosmos, compañía especializada en el diseño, fabricación y operación de satélites. La empresa cuenta con cuatro fábricas en Europa y un equipo de 400 personas. En 2026 ha fabricado hasta ahora 60 satélites y trabaja también en sistemas capaces de procesar imágenes mediante inteligencia artificial directamente desde el espacio.

Otro caso es Qilimanjaro Tech, dedicada a la computación cuántica. La compañía ha construido ocho ordenadores cuánticos y tres de sus prototipos funcionan en el Barcelona Supercomputing Center. Su desafío actual es llevar esta tecnología desde entornos altamente especializados hacia productos que puedan utilizarse de manera más accesible.

La estrategia también responde a uno de los principales desafíos de las tecnologías profundas: necesitan inversiones a largo plazo. Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, señaló durante el Encuentro de Economía Digital y las Telecomunicaciones que estas tecnologías requieren capital paciente, plazos extensos y una mayor tolerancia al fracaso.

El ecosistema tecnológico español parte además de una infraestructura digital consolidada. El barómetro de AMETIC sitúa a España como el segundo país europeo en infraestructuras digitales, mientras que la cobertura 5G alcanza el 99,2% del territorio y el país ocupa el séptimo lugar europeo en servicios públicos digitales.

El reto planteado es convertir esa capacidad digital y científica en innovación propia, empresas tecnológicas y talento especializado. Con la Estrategia Deep Tech 2026-2030, España busca que la investigación no permanezca únicamente en universidades y laboratorios, sino que pueda traducirse en compañías y tecnologías con presencia en los mercados internacionales.