El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, interviene ante el Congreso de los Diputados en Madrid para abordar la gestión gubernamental de la situación en el enclave norteafricano de Ceuta tras la llegada masiva de migrantes. Thomas COEX / AFP via Getty Images

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este jueves ante el Congreso su actuación frente a la crisis migratoria de Ceuta y rechazó que existan, por ahora, pruebas concluyentes que permitan atribuir a Marruecos la planificación o ejecución de la entrada masiva de migrantes registrada el pasado 30 de julio. La posición del Ejecutivo contrasta con las acusaciones de la oposición y con distintos indicios que están siendo objeto de investigación.

Durante su comparecencia, Sánchez aseguró que el Gobierno actuaría con contundencia si aparecieran evidencias sólidas sobre la participación de las autoridades marroquíes. Sin embargo, afirmó que ninguno de los organismos implicados le ha presentado hasta ahora conclusiones definitivas que permitan sostener esa hipótesis. Según EL PAÍS, el presidente mantiene abierta esa posibilidad mientras avanzan las investigaciones de los servicios de inteligencia.

El debate estuvo marcado por las críticas del Partido Popular y Vox. Alberto Núñez Feijóo sostuvo que la operación migratoria tuvo su origen en Marruecos y acusó al Ejecutivo de haber actuado con permisividad ante Rabat. Santiago Abascal, por su parte, calificó lo ocurrido como una invasión y reclamó responsabilidades al Gobierno. Sánchez respondió defendiendo la prudencia y rechazando iniciar una escalada diplomática sin hechos probados.

La postura del Ejecutivo no implica, sin embargo, mantener la relación con Marruecos sin cambios. EFE informó de que Sánchez considera necesario modificar la cooperación bilateral después de lo ocurrido y anunció una revisión de los mecanismos de coordinación y alerta entre ambos países para establecer garantías adicionales. El presidente también reveló que el Gobierno convocó el 21 de agosto a la embajadora marroquí por declaraciones de dos ministros de Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.

En paralelo, Sánchez anunció medidas destinadas a reforzar la protección de Ceuta y Melilla. Entre ellas figuran mejoras en el control fronterizo y una estructura fija en el mar para dificultar los cruces a nado. También planteó iniciativas para fortalecer la posición de ambas ciudades dentro del marco europeo.

El Gobierno sostiene además que ningún informe previo anticipó la magnitud de la entrada masiva. Sánchez señaló que existían alertas sobre un aumento de cruces a nado, pero no previsiones que permitieran dimensionar el episodio. El Ejecutivo prevé hacer públicos diversos informes una vez completado el proceso necesario para su desclasificación.

Por ahora, el elemento central del debate permanece abierto: mientras el Gobierno reclama esperar a las conclusiones de las investigaciones, la oposición sostiene que los indicios disponibles ya apuntan a una responsabilidad directa de Marruecos.