Un proyecto europeo busca dar una segunda vida a los plásticos que hoy nadie recicla
La iniciativa, financiada con 4,7 millones de euros, combina procesos químicos y biológicos y prevé demostrar tres rutas a escala piloto antes de 2027.

Un consorcio de once socios de ocho países, con participación de un centro tecnológico de La Rioja, trabaja en una ruta industrial para transformar residuos de polietileno en productos químicos de valor y materiales biodegradables.
Reciclar el plástico más habitual del planeta sigue siendo un problema sin resolver. El proyecto europeo ACTPAC intenta cambiar esto con una vía tecnológica completa y viable a escala industrial. Convertiría los residuos de polietileno, de difícil reciclaje, en nuevos materiales y compuestos químicos con valor añadido.
Once socios y 4,7 millones de euros
La iniciativa está financiada por la Unión Europea con 4,7 millones de euros. Tiene una duración de cuatro años y terminará en diciembre de 2027. Participan entidades de Dinamarca, Países Bajos, Alemania, Francia, España, Bélgica, Turquía y Austria.
En España interviene el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja, Novex, con sede en Logroño. Su investigadora, la bioquímica Maribel Martínez Vergara, es la directora técnica del proyecto. Novex trabaja en las fases finales, dedicadas a escalar los poliésteres desarrollados con enzimas.
Un plástico resistente y omnipresente
El polietileno concentra el interés de los investigadores por su peso en el mercado y por su resistencia. Según los datos que ofreció Martínez Vergara, supone aproximadamente el 30 % de la producción mundial de plásticos. Su estabilidad química lo hace muy resistente a la degradación, y la tasa de reciclado de este material es inferior al 1 % a escala global.
En Europa, durante 2022 se generaron 32,3 millones de toneladas de residuos plásticos de difícil reciclaje, sobre todo polietileno. De ellas se reciclaron 8,7 millones de toneladas mediante el sistema mecánico, que es el predominante. Consiste en recoger, clasificar, triturar, lavar y fundir los residuos para fabricar nuevos productos.
Química y biología en una misma ruta
ACTPAC propone una alternativa a ese modelo. Su metodología para degradar el polietileno combina modelos catalíticos innovadores con tecnologías de reciclaje químico y biológico. El objetivo es obtener productos químicos de alto valor y materiales biodegradables. Con ello se busca ofrecer una opción más sostenible frente a los plásticos tradicionales y reducir su huella ambiental.
Según sus responsables, el proyecto nació de la necesidad de aprovechar el enorme volumen de plástico generado como recurso para una bioeconomía circular. Es, además, uno de los primeros europeos que abordan de forma integrada toda la cadena de transformación del polietileno desde la sostenibilidad.
Próximos pasos
El proyecto está en su fase final, centrada en el escalado hacia procesos industriales. Prevé demostrar a escala piloto tres rutas para convertir residuos de polietileno en productos de alto valor. Entre sus resultados figuran análisis completos de ciclo de vida, evaluaciones tecnoeconómicas y prototipos industriales. También pretende consolidar una cadena de valor basada en plásticos reciclados y transformados en materiales avanzados.
Queda por ver si estas rutas serán competitivas en costes y capacidad frente al reciclaje mecánico. Los estudios tecnoeconómicos previstos deberían aclararlo antes de que el proyecto concluya en 2027.





















