La Audiencia Nacional interroga a tres marroquíes por la entrada masiva de migrantes en Ceuta
Los testigos identifican a responsables policiales y de seguridad de Marruecos, mientras la magistrada limita las insinuaciones no respaldadas por indicios.

Las acusaciones cuestionaron si uno de los testigos, un antiguo gendarme marroquí, mantenía vínculos con los servicios de Información de Rabat. La jueza María Tardón frenó algunas preguntas al considerar que no había indicios que respaldaran esas insinuaciones.
La investigación judicial sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta ha vuelto a poner el foco en el posible papel de funcionarios y responsables de seguridad marroquíes durante los acontecimientos. La Audiencia Nacional tomó declaración a tres ciudadanos marroquíes que ratificaron sus testimonios sobre la presencia de mandos policiales y otros representantes de las autoridades de Marruecos en las proximidades de la frontera.
Una de las comparecencias que generó más controversia fue la de Hichamel B., antiguo miembro de la gendarmería marroquí, quien entró a nado en Ceuta el pasado 30 de julio, durante las primeras horas de la oleada migratoria. El testigo confirmó ante la jueza María Tardón la declaración que había prestado previamente ante la Policía Nacional, en la que identificó a varios responsables policiales y de Interior marroquíes.
Durante el interrogatorio, el abogado Javier María Pérez-Roldán, representante de Hazte Oír y encargado de actuar en nombre de Iustitia Europa, le preguntó directamente si había trabajado para los servicios de Información de Marruecos. Hichamel B. lo negó, aunque reconoció que durante su destino en el aeropuerto de Marrakech existía coordinación y relación con esos servicios.
Las acusaciones cuestionan el relato del antiguo gendarme
El interrogatorio también se centró en un supuesto intento anterior de entrar en Ceuta, que habría tenido lugar el 27 de julio. Según la versión del testigo, una patrullera marroquí lo interceptó en el agua, lo devolvió a tierra y lo trasladó en autobús. Posteriormente, habría continuado su recorrido en coches y trenes hasta regresar a la frontera.
El abogado de la acusación popular le preguntó si disponía de justificantes bancarios, recibos de hotel u otros documentos que permitieran acreditar ese desplazamiento. El testigo respondió que no tenía ninguno en ese momento.
A raíz de sus respuestas, el letrado manifestó que mantenía serias dudas sobre la veracidad de su relato. Algunas acusaciones llegaron a plantear la posibilidad de que fuera un supuesto infiltrado de Rabat, una sospecha que no ha sido acreditada. La jueza Tardón impidió que el interrogatorio continuara por esa vía y señaló que no existían indicios que sustentaran lo insinuado.
El abogado que representa a la Ciudad Autónoma de Ceuta también preguntó al antiguo gendarme si había renunciado a su puesto o desertado. La magistrada volvió a intervenir para limitar las preguntas que consideró ajenas al objeto de la causa.
Otro testigo afirma haber visto a un informador marroquí en Ceuta
Los tres ciudadanos marroquíes comparecieron por videoconferencia desde Ceuta y con asistencia de un traductor. Otro de ellos, identificado como Ziyad Y., aseguró que el 30 de julio vio en territorio ceutí a un supuesto informador marroquí.
A preguntas de la representación de la Ciudad Autónoma, explicó que había visto en varias ocasiones a un mkadam procedente de Rincón, localidad marroquí situada a unos 25 kilómetros de Ceuta.
El testigo describió esta figura como un funcionario que informa a las autoridades sobre irregularidades detectadas en el barrio que tiene asignado. Según su explicación, estas personas conocen a los residentes de la zona y habrían sido llevadas a la frontera durante los días de la entrada masiva para reconocer a quienes cruzaban.
Ziyad Y. también identificó imágenes de responsables policiales marroquíes, entre ellas la fotografía del jefe de Policía de Rincón. Sin embargo, precisó que no lo había visto personalmente en la frontera aquel día. Tampoco aseguró haber reconocido allí a otros mkadam cuyas fotografías le fueron mostradas durante la declaración.
Identificaciones de mandos policiales y de Interior
Los tres testigos reconocieron a varios responsables marroquíes del ámbito policial y de seguridad en las imágenes que se les presentaron en la Audiencia Nacional. Según la información disponible, ya habían realizado esas identificaciones la semana anterior ante agentes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif).
La jueza había encargado a estos agentes identificar a los posibles dinamizadores del flujo migratorio durante los acontecimientos investigados.
La declaración de Hichamel B. tuvo especial relevancia en este apartado. El antiguo gendarme ratificó que había visto en la zona fronteriza al bacha de Fnideq, conocida también como Castillejos. A preguntas de la magistrada, lo describió como el representante del Ministerio del Interior en la localidad, encargado de coordinar las fuerzas y los cuerpos de gendarmería locales.
También explicó que los mkadam se encuentran bajo las órdenes de esa autoridad.
Las comunicaciones entre agentes españoles y responsables marroquíes
Durante la misma jornada declararon dos miembros del Cenif. Uno de ellos relató que, ante la situación en la frontera, consultó a un superior si debía mantener el procedimiento habitual. Según su testimonio, recibió esta respuesta por teléfono: "Mientras Delegación del Gobierno no diga nada, se sigue normal".
El agente explicó además que habló aquella mañana con un responsable policial marroquí llamado Mustafá, quien le aseguró que todo estaba "normal", pese a que ya se estaban produciendo numerosas entradas no autorizadas.
El funcionario español manifestó su malestar al observar a través de las cámaras cómo varias personas entraban por el espigón fronterizo.
Estas declaraciones forman parte de las diligencias para reconstruir lo sucedido durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta y esclarecer el posible papel de distintos responsables en los acontecimientos. Las sospechas planteadas durante los interrogatorios, incluidas las relativas a un supuesto vínculo de uno de los testigos con los servicios de Información marroquíes, no constituyen por sí mismas hechos probados.

