Alumnos de una clase de primaria utilizando IA en las clases de matemáticas. Matthieu RONDEL / AFP via Getty Images

La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la actividad cotidiana de muchos centros educativos en España, aunque en ocasiones su utilización ocurre de manera individual y poco visible. El nuevo desafío para colegios e institutos no consiste únicamente en aprender a utilizar estas herramientas, sino en establecer criterios pedagógicos, éticos y organizativos para incorporarlas de forma responsable.

Según recoge Moncloa, el docente y divulgador especializado en innovación educativa Vicent Gadea señala que la IA ya se emplea en tareas como la preparación de clases, la creación de materiales, la evaluación y la comunicación. Ante esta realidad, plantea que los centros deben decidir cómo liderar su incorporación y evitar que su uso quede limitado a iniciativas aisladas del profesorado.

Formación Docente Y Criterios Comunes

Gadea considera que la principal dificultad no es necesariamente tecnológica. Aunque algunos centros ya cuentan con herramientas de IA y docentes que las utilizan, existen diferencias importantes entre los profesores: mientras algunos las emplean habitualmente, otros desconfían de ellas o desconocen cómo comenzar.

Por ello, el especialista plantea que la formación docente debe partir de situaciones concretas del propio centro. Entre ellas están la elaboración de materiales, el diseño de actividades, la retroalimentación al alumnado y la revisión de tareas de evaluación. El objetivo, según su planteamiento, no sería enseñar únicamente las funciones de determinadas herramientas, sino establecer criterios compartidos sobre su utilización.

Antes de adoptar soluciones concretas, los equipos directivos deberían determinar qué problema educativo u organizativo pretenden resolver. También tendrían que definir condiciones mínimas de uso y revisar los sistemas de evaluación.

La Evaluación, Uno De Los Principales Retos

La expansión de la IA generativa está modificando la manera en que los estudiantes pueden elaborar textos, resolver actividades y preparar trabajos. Por ello, la evaluación aparece como uno de los aspectos que más necesitan adaptación.

Gadea sostiene que las decisiones relevantes no deberían delegarse en sistemas automatizados. En su lugar, la IA puede utilizarse para diseñar mejores evidencias de aprendizaje y modificar las tareas para que el proceso realizado por los estudiantes sea más visible.

El uso de estas tecnologías también plantea interrogantes relacionados con la privacidad, la protección de datos, la propiedad intelectual y la integridad académica. Además, Moncloa recoge la advertencia sobre otros riesgos, como la generación de información incorrecta, los sesgos y la falsa percepción de fiabilidad.

En el marco español, la LOMLOE incorpora la competencia digital al currículo y establece autonomía pedagógica y organizativa para los centros. Sin embargo, esto no supone una regulación específica sobre el uso de IA en las aulas. Por ello, los centros deberán adaptar estos principios a protocolos internos que contemplen privacidad, supervisión y criterios de uso.