España Vive su Verano Más Cálido Registrado
El verano de 2026 en España marca un récord histórico de calor, con implicaciones significativas para el medio ambiente y la gestión del agua.
El verano meteorológico de 2026, comprendido entre el 1 de junio y el 31 de agosto, se ha convertido en el más cálido de toda la serie histórica española, que arranca en 1961. Así lo confirmó el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Rubén del Campo, en declaraciones a la agencia EFE recogidas por Infobae.
Un calor sin precedentes
Los datos provisionales sitúan la temperatura media de estos tres meses en 24,5 grados, 2,5 grados por encima del promedio del periodo de referencia 1991-2020 y ligeramente superior al anterior récord, el verano de 2025. Este calor extremo ha provocado cuatro olas de calor y se ha vinculado a más de 5.000 muertes, según cifras del Ministerio de Sanidad citadas por el medio.
A la elevada temperatura se suma una notable falta de precipitaciones. Julio cerró con apenas 4,3 litros por metro cuadrado, un 26% de lo habitual, lo que lo convierte en el mes de julio más seco de toda la serie histórica, a la espera todavía de los datos oficiales de agosto.
Las reservas resisten, pero de forma desigual
Pese al impacto de estos meses, la reserva hídrica nacional se mantiene en niveles superiores a la media de la última década. A finales de mayo se situaba en el 84%, con todas las cuencas por encima del 60% de su capacidad. Desde entonces ha encadenado doce semanas consecutivas a la baja hasta el 64% actual —35.875 hectómetros cúbicos—, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica citados por Infobae, aunque esta cifra sigue superando la media histórica de 27.031 hectómetros.
La verdadera particularidad de este verano no está en la cantidad total de agua almacenada, sino en su reparto desigual. Cuencas como Guadalete-Barbate, Cataluña o el País Vasco rozan el 80%, mientras que otras como Segura, Júcar, Ebro o Galicia Costa se sitúan por debajo del 59%.
Territorios no habituados a la escasez, bajo presión
España ha logrado esquivar las consecuencias más graves de la sequía que afecta a otras zonas de Europa, pero el calor y la falta de lluvia han golpeado a regiones que tradicionalmente no sufren problemas de abastecimiento, como Asturias, Galicia, Cantabria o Navarra. Asturias es este año la comunidad donde más ha disminuido la lluvia, con un 23% menos, mientras que en Galicia hasta el 80% de los municipios se encuentra en alerta por escasez, lo que ha llevado a varios ayuntamientos a restringir el riego, el lavado de vehículos o el llenado de piscinas.
Según explicó Del Campo, esta aparente contradicción se debe a que la relación entre precipitaciones y reservas no es lineal, y en el caso gallego influye además su geología granítica, que retiene peor el agua de lluvia. En algunas zonas ha sido necesario movilizar camiones cisterna para garantizar el consumo, y el mercado de paja y forraje se ha tensionado, con repercusiones en la producción agrícola y ganadera. Situaciones similares se han registrado en La Rioja, Cantabria y Navarra, además de en comunidades más acostumbradas a la escasez, como Baleares o la Comunidad Valenciana.
Una tendencia que preocupa de cara al futuro
Del Campo advirtió de que las proyecciones apuntan a un aumento de las temperaturas estivales y una reducción de las precipitaciones en todo el país, lo que, unido a océanos y atmósfera más cálidos, generará veranos "más irregulares y extremos". Ante este escenario, la Xunta de Galicia ha planteado construir nuevas infraestructuras de regulación, como embalses, una propuesta a la que se oponen organizaciones ecologistas. El responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace, Julio Barea, reclamó en un comunicado priorizar la restauración del suelo y la protección forestal frente a lo que calificó de "política del hormigón"






















