La OMS alerta sobre el riesgo de retroceso en enfermedades
La Organización Mundial de la Salud pide mantener la financiación y reforzar los programas sanitarios para evitar retrocesos en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas. IBTimes ES

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado a los países reforzar sus estrategias de prevención y mantener la financiación destinada a combatir las enfermedades tropicales desatendidas. Aunque durante los últimos años se han conseguido avances importantes en su control y eliminación, el organismo internacional advierte que estos resultados podrían retroceder si no se mantienen los programas sanitarios y la cooperación internacional.

La advertencia aparece en el Informe mundial sobre enfermedades tropicales desatendidas 2026, que evalúa los progresos alcanzados durante la primera mitad de la hoja de ruta 2021-2030. El documento destaca que cada vez más países consiguen eliminar estas enfermedades, pero también identifica dificultades relacionadas con la financiación, la vigilancia epidemiológica y el acceso a los tratamientos.

63 países han eliminado al menos una enfermedad tropical desatendida

Uno de los principales resultados del informe es que 63 países habían conseguido eliminar al menos una enfermedad tropical desatendida en junio de 2026. Esta cifra representa un avance respecto a finales de 2020, cuando solamente 42 países habían alcanzado ese objetivo.

La hoja de ruta de la OMS establece que todos los países deberían eliminar al menos una de estas enfermedades antes de 2030. También contempla la erradicación de dos enfermedades como parte de los objetivos internacionales de salud pública.

Otro indicador positivo es la reducción de la población que necesita tratamiento. En 2024, aproximadamente 1.410 millones de personas requerían intervenciones contra estas enfermedades, un descenso del 36 % respecto a 2010 y del 19 % en comparación con 2020.

Entre los avances más destacados figura la reducción del 98 % de los casos de tripanosomiasis africana desde 1999. Asimismo, la dracunculiasis registró solamente diez casos humanos durante 2025, una cifra históricamente baja.

Los avances científicos permiten desarrollar nuevos tratamientos y vacunas

La investigación médica también está contribuyendo a mejorar las herramientas disponibles para prevenir y tratar las enfermedades tropicales desatendidas.

El informe de la OMS destaca varios avances farmacológicos y científicos que podrían ampliar las posibilidades de atención a las poblaciones afectadas.

  • Arpraziquantel: medicamento adaptado para niños y precalificado por la OMS para el tratamiento de la esquistosomiasis.
  • Miltefosina genérica: alternativa terapéutica utilizada contra la leishmaniasis.
  • Vacunas contra el dengue: avances en el desarrollo de herramientas preventivas frente a esta enfermedad.
  • Vacunas contra el chikungunya: dos vacunas han recibido aprobación regulatoria.
  • Nuevos medicamentos: se han aprobado tratamientos para la oncocercosis y la tripanosomiasis africana humana.

Estas innovaciones representan oportunidades para mejorar la prevención, reducir las complicaciones y facilitar el acceso a tratamientos en regiones donde estas enfermedades continúan siendo un problema sanitario.

El dengue alcanza cifras récord y preocupa a las autoridades sanitarias

A pesar de los resultados positivos, la OMS advierte que el progreso mundial no es uniforme. Algunas enfermedades continúan aumentando y afectan especialmente a las comunidades que tienen mayores dificultades para acceder a los servicios sanitarios.

Uno de los datos más preocupantes corresponde al dengue, cuyos casos alcanzaron los 15,1 millones durante 2024, una cifra récord a escala mundial.

El organismo también señala un incremento de las muertes relacionadas con enfermedades tropicales desatendidas transmitidas por vectores, como los mosquitos y otros organismos capaces de transmitir infecciones.

Además, la erradicación del pian no avanza al ritmo previsto. Esta situación demuestra que los resultados conseguidos en algunas enfermedades no garantizan que todas puedan eliminarse dentro de los plazos establecidos.

El informe también identifica dificultades para alcanzar los objetivos sanitarios de 2025. Solamente tres indicadores específicos cumplieron sus metas: el desarrollo de una vacuna contra el chikungunya, la reducción de la tasa de letalidad del dengue y la disponibilidad de antivenenos poliespecíficos para tratar las mordeduras de serpiente.

La falta de financiación amenaza los programas de prevención

Uno de los principales desafíos identificados por la OMS es la disminución de los recursos económicos destinados a combatir estas enfermedades.

Según el informe, la financiación disponible continúa aproximadamente un 30 % por debajo de los niveles anteriores a la pandemia de COVID-19. Además, algunos programas específicos han perdido prácticamente todas sus fuentes de financiación.

La dependencia de un número reducido de donantes internacionales también representa un riesgo. Entre 2018 y 2024, cerca del 80 % de la ayuda internacional destinada a estas enfermedades procedió de un pequeño grupo de financiadores.

Esta concentración aumenta la vulnerabilidad de los programas cuando se producen recortes económicos. En algunos territorios, la reducción de recursos ha provocado interrupciones en los tratamientos masivos, la vigilancia epidemiológica y el control de los vectores responsables de transmitir infecciones.

La OMS advierte además que algunos medicamentos donados podrían caducar si los programas de distribución y tratamiento se interrumpen.

La OMS pide integrar la prevención en los sistemas nacionales de salud

Para evitar retrocesos, el organismo internacional considera fundamental que los países incrementen su financiación nacional y reduzcan la dependencia de la ayuda externa.

Otra de las recomendaciones consiste en incorporar las intervenciones contra las enfermedades tropicales desatendidas a los servicios habituales de atención primaria y a los paquetes esenciales de salud.

Esta estrategia permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles, facilitar el diagnóstico temprano y mejorar la continuidad de los tratamientos.

También se plantea fortalecer los sistemas de información sanitaria, mejorar la recopilación de datos y adaptar los programas a situaciones de conflicto, desplazamientos de población y efectos del cambio climático.

La integración de diferentes intervenciones sanitarias podría facilitar que varios problemas de salud se atiendan mediante servicios compartidos, reduciendo costes y ampliando la cobertura de las poblaciones vulnerables.

Un desafío sanitario que afecta principalmente a las comunidades vulnerables

Las enfermedades tropicales desatendidas comprenden un conjunto de infecciones y afecciones que afectan especialmente a poblaciones con dificultades para acceder al agua potable, saneamiento, prevención y atención médica.

Entre ellas se encuentran la lepra, la rabia, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, la esquistosomiasis, el tracoma, la sarna y las enfermedades transmitidas por vectores.

Sus consecuencias pueden incluir discapacidad, deformaciones físicas, complicaciones graves e incluso la muerte. Además, pueden generar dificultades económicas para las familias y profundizar las desigualdades sociales.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha insistido en que los avances conseguidos deben protegerse mediante una mayor inversión nacional, el mantenimiento de la cooperación internacional y la incorporación de estos servicios a los sistemas sanitarios.

La organización considera que los próximos años serán determinantes para alcanzar los objetivos de 2030 y evitar que las limitaciones económicas y sanitarias reviertan los resultados obtenidos.

¿Qué son las enfermedades tropicales desatendidas?

Son un conjunto de enfermedades infecciosas y otras afecciones que afectan principalmente a comunidades vulnerables, especialmente en regiones con dificultades de acceso a servicios sanitarios, agua potable y saneamiento.

¿Cuántos países han eliminado al menos una enfermedad tropical desatendida?

Según la OMS, 63 países habían eliminado al menos una de estas enfermedades en junio de 2026, frente a los 42 registrados a finales de 2020.

¿Cuáles son las enfermedades tropicales que más preocupan a la OMS?

Entre las enfermedades que requieren atención se encuentran el dengue, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la lepra, la esquistosomiasis, la rabia y la tripanosomiasis africana.

¿Por qué la OMS advierte sobre la financiación?

Porque los recursos destinados a combatir estas enfermedades siguen siendo un 30 % inferiores a los niveles anteriores a la pandemia de COVID-19. La reducción de fondos puede interrumpir tratamientos, vigilancia epidemiológica y programas de prevención.

¿Qué medidas propone la OMS para evitar nuevos contagios?

La organización recomienda aumentar la financiación nacional, mantener la cooperación internacional, fortalecer la atención primaria, mejorar la vigilancia epidemiológica y ampliar el acceso a medicamentos y vacunas.

¿Cuál es el objetivo de la OMS para 2030?

La hoja de ruta 2021-2030 establece como objetivos que 100 países eliminen al menos una enfermedad tropical desatendida y que se consiga erradicar la dracunculiasis y el pian, además de reducir considerablemente la población que necesita intervenciones contra estas enfermedades.