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A picture taken on April 30, 2026 shows residential buildings on Avenida de la Constitucion street in Seville. Photo by CRISTINA QUICLER / AFP via Getty Images

Paolo Titolo, marido de Mariela Castro, dirigió durante casi dos décadas los negocios en Cuba del mayor grupo empresarial portugués y buscó operaciones en España. Las compras constan en el registro. Su financiación, no.

Paolo Titolo, fotoperiodista italiano casado con Mariela Castro, hija de Raúl Castro, adquirió tres inmuebles en Barcelona en el plazo de cuatro años.

El primero, el 27 de marzo de 2015, es una vivienda de más de 155 metros cuadrados en el Eixample, cerca de plaza España y del centro comercial Las Arenas. El metro cuadrado en esa zona supera los 6.600 euros, lo que sitúa su valor actual entre 950.000 y 1.250.000 euros.

El segundo llegó el 9 de junio de 2017: un apartamento de 32 metros cuadrados en la Barceloneta, en un edificio con ascensor, valorado hoy entre 160.000 y 210.000 euros. El tercero, en 2019, otro piso de 32 metros en la calle Viladomat, de entre 180.000 y 220.000 euros.

Las escrituras no recogen los precios pagados.

El encargo de 2006

Américo Ferreira de Amorim, el mayor empresario portugués, era amigo personal de Fidel y Raúl Castro desde los años sesenta. En 2006 organizó una gira de Raúl Castro por Portugal, y durante aquel viaje el entonces número dos del régimen le pidió que pusiera la representación de su grupo en Cuba en manos de una persona de confianza.

El elegido fue Titolo. Para colocarlo hubo que apartar del puesto a José Guimaraes, ejecutivo veterano de la compañía.

Titolo dirigió los negocios de Amorim en la isla durante casi veinte años. La mecánica, según un empresario que le trató, consistía en que el portugués enviaba seis o siete millones de euros y el italiano decidía cómo se invertían.

Mariela Castro es diputada en la Asamblea Nacional del Poder Popular y dirige el Centro Nacional de Educación Sexual. Su marido no ocupa ningún cargo.

Contactos a cambio de comisión

Titolo trabajó durante años en España buscando inversores para Cuba. En Barcelona se reunió con empresarios y pidió que le introdujeran en círculos económicos de élite. El reparto de papeles era fijo: el inversor aportaba el capital y él las relaciones, los contactos y la capacidad de decisión dentro del sistema cubano.

Intentó hacerse con la representación de Nissan en la isla y no lo consiguió, porque estaba en manos de un empresario mexicano y la matriz japonesa no la movió. Sí convenció a un industrial aragonés del sector de las válvulas y la maquinaria agrícola para montar una cadena de alimentación en Cuba.

En una economía donde el Estado concede las autorizaciones, elige los socios y firma los permisos, el acceso a quien decide vale más que el conocimiento del sector. Un inversor extranjero puede contratar ingenieros, abogados y consultores en el mercado. No puede contratar una reunión.

Ese es el producto que vendía Titolo, y su precio sube cuanto más cerrada está la economía en la que se aplica. Quien lo ofrece no necesita ocupar un cargo. Le basta con estar casado con alguien que lo ocupa.

Lo que no aparece en las escrituras

El origen del dinero empleado en las tres compras se desconoce. Las escrituras no lo detallan y no se ha publicado documentación sobre la financiación de ninguna de las operaciones.

No hay constancia de que Titolo explote los pisos como alojamiento turístico. El de Viladomat está en un edificio vinculado a ese uso, y los apartamentos pequeños de la Barceloneta fueron muy buscados en las últimas décadas por inversores que los reformaban para convertirlos en lofts de alquiler vacacional. Eso describe el mercado en el que compró, no el destino que da a sus propiedades.

Sobre el piso de la Barceloneta, la escritura se otorgó sin cédula de habitabilidad, con el comprador exonerando al vendedor de esa obligación y pactando su entrega posterior. Llegó ocho días después, visada por un arquitecto técnico. Acreditaba tres habitaciones y cocina-comedor en 32 metros cuadrados, resultado de la compartimentación de unos bloques levantados hace un siglo para alojar a pescadores.

No existe investigación abierta, denuncia ni expediente administrativo. Comprar inmuebles en España siendo residente extranjero es legal, y el control sobre el origen de los fondos corresponde a la notaría en el momento de la firma.

Un negocio que se hace en La Habana y se guarda en Europa

El yerno de quien gobernó Cuba durante décadas se dedicó profesionalmente a facilitar el acceso a ese gobierno, y esa actividad generó ingresos suficientes para comprar tres inmuebles en una capital europea mientras la isla entraba en su peor crisis económica en treinta años.

Nada de eso vulnera la ley española. Describe cómo se convierte el parentesco en comisión y la comisión en patrimonio, y en qué lado del Atlántico se guarda el resultado.