La Atención Primaria también se medirá
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El Ministerio de Sanidad trabaja en un nuevo Real Decreto destinado a modificar la forma en que se registran, controlan y publican las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS). La propuesta busca establecer criterios comunes para conocer con mayor precisión cuánto tiempo esperan los pacientes desde que un profesional sanitario indica una atención hasta que esta se produce.

El proyecto plantea cambios tanto en el ámbito hospitalario como en la Atención Primaria. Entre las principales novedades se encuentran el inicio del cómputo de la espera desde la indicación médica, la prohibición de registros paralelos y la publicación más frecuente de información sobre las demoras.

La iniciativa fue comunicada por el Ministerio de Sanidad el 21 de septiembre de 2026 y supone una actualización del sistema actualmente regulado por el Real Decreto 605/2003.

El tiempo de espera comenzaría a contar desde la indicación médica

Uno de los principales cambios planteados afecta al momento en que comienza a contabilizarse la espera. Según el proyecto, el cómputo se iniciaría desde la fecha en la que un facultativo indique que el paciente necesita una consulta, prueba o intervención.

El paciente podría incorporarse al registro hasta cinco días naturales después, pero esa inscripción posterior no modificaría la fecha desde la que se contabiliza el tiempo de espera.

De esta manera, la falta de disponibilidad inmediata en las agendas no modificaría el comienzo del periodo contabilizado. El objetivo es disponer de un registro que refleje de manera más homogénea el recorrido del paciente.

Prohibición de listas paralelas

El proyecto también contempla prohibir expresamente la existencia de listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de recibir una consulta, una prueba diagnóstica o una intervención quirúrgica.

La medida pretende que la información utilizada para calcular las demoras proceda de un registro oficial y común, evitando que pacientes pendientes de atención queden fuera de las estadísticas correspondientes.

La Atención Primaria entrará en el sistema de medición

Otra de las novedades anunciadas por Sanidad es la incorporación de información común sobre las listas de espera en Atención Primaria. El nuevo modelo permitirá analizar el acceso a medicina de familia, pediatría y enfermería.

El sistema recogerá información sobre cuánto tiempo deben esperar los pacientes para conseguir una cita y permitirá conocer qué porcentaje consigue atención durante los primeros días y cuántas personas tienen que esperar más de diez días hábiles.

También se contempla medir el tiempo que necesitan los centros sanitarios para ofrecer una cita disponible y detectar situaciones en las que una persona no consigue una cita debido a la falta de huecos en la agenda.

Más información sobre las citas en los centros de salud

El proyecto incluye además indicadores relacionados con la atención domiciliaria y la continuidad asistencial con el profesional de referencia.

Para diferenciar los problemas de acceso, los datos distinguirían entre las citas solicitadas directamente por los pacientes y aquellas que son programadas por los profesionales sanitarios.

La incorporación de estos datos permitiría ampliar el seguimiento de las demoras más allá de las consultas y procedimientos hospitalarios.

Los pacientes podrán conocer su situación

La propuesta también pretende reforzar el derecho de los pacientes a recibir información sobre su posición y evolución dentro de la lista de espera.

A través de los canales habilitados por cada servicio autonómico de salud, los pacientes podrían consultar cuánto tiempo llevan esperando, cuál es la demora estimada para su proceso y qué cambios se han producido en su situación.

Además, el proyecto contempla que puedan solicitar modificaciones de una cita que ya haya sido programada.

Los pacientes derivados a centros concertados seguirán registrados

Una de las cuestiones contempladas en la propuesta afecta a las derivaciones a centros concertados. El paciente permanecería en la lista de espera hasta que se confirme que ha recibido la atención indicada.

El proyecto también establece que, si una persona rechaza una alternativa asistencial, continuará registrada y conservará la antigüedad correspondiente a la fecha inicial de la indicación médica, aunque esta decisión pueda tener consecuencias sobre una eventual garantía de tiempo máximo.

Más indicadores para medir las demoras

El nuevo modelo no se limitaría a calcular el tiempo medio de espera. Sanidad plantea incorporar percentiles que permitan conocer mejor cómo se distribuyen los tiempos de espera y cuáles son las demoras más prolongadas.

En las consultas externas y en las pruebas diagnósticas y terapéuticas se publicaría además el número y porcentaje de pacientes que permanecen en la lista sin tener todavía una cita asignada.

La propuesta busca así ofrecer una visión más detallada de las listas de espera y no únicamente una cifra media que pueda ocultar diferencias importantes entre pacientes.

El seguimiento de las pruebas diagnósticas también cambiará

El proyecto contempla un seguimiento específico de diferentes pruebas diagnósticas y terapéuticas. Actualmente existe un grupo de 15 pruebas sometidas a seguimiento, mientras que la propuesta plantea mantener esta referencia con información más detallada sobre los tiempos de espera.

En el caso de los procedimientos y procesos quirúrgicos, el sistema ampliaría de 15 a 25 los procesos sujetos a un seguimiento específico.

Además, Sanidad plantea avanzar hacia una medición que permita conocer el tiempo transcurrido desde la indicación de la primera consulta hasta la obtención de un diagnóstico.

Esta perspectiva pretende analizar el recorrido completo del paciente y no únicamente la demora existente en una consulta, prueba o intervención considerada de manera independiente.

Los datos se publicarían cada tres meses

Otra de las modificaciones previstas afecta a la frecuencia con la que se publica la información sobre las listas de espera.

El proyecto plantea que los datos comunes del SNS se publiquen trimestralmente, frente a la periodicidad semestral del sistema actual. Además, se facilitarían datos mensuales mediante formatos abiertos y anonimizados.

La información podría desagregarse por variables como sexo, edad, prioridad clínica y situación respecto a las garantías de tiempo máximo.

El objetivo es facilitar una visión más actualizada de la evolución de las demoras sanitarias y mejorar la posibilidad de comparar los datos entre diferentes periodos.

Controles sobre la calidad de los datos

La propuesta también incorpora mecanismos destinados a comprobar la calidad y coherencia de la información remitida por las comunidades autónomas.

Entre otras cuestiones, estos controles permitirían detectar posibles retrasos en la incorporación de pacientes al registro, duplicidades, información incompleta o salidas de las listas en las que no figure que la atención correspondiente haya sido realizada.

La existencia de criterios comunes pretende facilitar que los datos procedentes de los diferentes servicios autonómicos puedan compararse bajo unas mismas reglas.

Una actualización del sistema vigente

El Ministerio considera necesaria la actualización del modelo actualmente regulado por el Real Decreto 605/2003 debido a los cambios producidos durante las últimas décadas en la organización sanitaria, la digitalización de los servicios y las necesidades de información de los pacientes.

La propuesta ha sido desarrollada junto con las comunidades autónomas a través de un grupo de trabajo creado en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

El propósito es avanzar hacia un modelo común para medir tanto las listas de espera hospitalarias como las relacionadas con la Atención Primaria.

Qué supondrían los cambios para los pacientes

Si el proyecto culmina su tramitación en los términos planteados, los pacientes dispondrían de más información sobre el tiempo que llevan esperando y sobre la demora estimada para recibir atención.

También se ampliaría la cantidad de información pública disponible sobre las listas de espera y se incorporarían nuevos indicadores para identificar las demoras más prolongadas.

Uno de los cambios más relevantes sería la inclusión de la Atención Primaria dentro de un sistema común de medición, permitiendo analizar el acceso a medicina de familia, pediatría y enfermería.

Por el momento, se trata de un proyecto de Real Decreto. La nota del Ministerio describe las medidas que se están preparando, por lo que los detalles definitivos dependerán de la tramitación de la norma.

¿Cuándo comenzaría a contar la espera de un paciente?

El proyecto establece que el tiempo de espera comenzaría a contabilizarse desde la fecha de la indicación facultativa, aunque el paciente pueda ser incorporado al registro hasta cinco días naturales después.

¿Se prohibirán las listas de espera paralelas?

Sí. La propuesta contempla prohibir expresamente listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de consultas, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas.

¿Se incluirá la Atención Primaria?

Sí. Por primera vez, el proyecto plantea incorporar información común del SNS sobre las esperas para acceder a medicina de familia, pediatría y enfermería.

¿Cada cuánto se publicarían los datos?

El proyecto plantea publicar la información común sobre las listas de espera trimestralmente, acompañada de datos mensuales en formatos abiertos y anonimizados.

¿Los pacientes podrán consultar cuánto llevan esperando?

La propuesta contempla reforzar este derecho. A través de los canales habilitados por cada servicio de salud, los pacientes podrían consultar el tiempo transcurrido y la demora estimada para su proceso.

¿La medida ya está aprobada?

No. La información publicada por el Ministerio de Sanidad corresponde a un proyecto de Real Decreto que se encuentra en preparación. Por tanto, las medidas descritas no deben presentarse como una norma definitivamente vigente.