Fachada del Palacio Calatatyud en Valencia
Fachada del Palacio Calatatyud en Valencia, que acogerá la sede tecnológica del FMI. Europa Press

El emblemático edificio valenciano, construido en 1907, albergará el Centro Global de Tecnologías de la Información del organismo internacional una vez finalicen las obras de rehabilitación, que comenzaron en 2024.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elegido Valencia para instalar su primer Centro Global de Tecnologías de la Información fuera de Washington. La sede estará ubicada en el histórico Palacio de Calatayud, un inmueble de principios del siglo XX que actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación y que conserva importantes vestigios del pasado romano de la ciudad.

La elección de Valencia llega después de varios meses de negociaciones entre el organismo internacional, la Generalitat Valenciana y el Gobierno central. Una vez concluyan las obras, el Ejecutivo autonómico cederá el edificio al FMI para albergar esta infraestructura tecnológica.

El palacio recibe su nombre de Vicente Calatayud y Rovira, su primer propietario. Fue construido en 1907 por el arquitecto Juan Luis Calvo Catarineu como residencia familiar y, desde entonces, ha experimentado diferentes intervenciones. En la actualidad está catalogado como inmueble del patrimonio cultural valenciano.

Un edificio histórico con restos de la Valencia romana

La historia del Palacio de Calatayud está vinculada a distintas etapas de la evolución urbana de Valencia. En 1913, el arquitecto Vicente Ferrer Pérez amplió el inmueble por la calle Horno de los Apóstoles. Durante aquellos trabajos aparecieron restos del antiguo horno que pertenecía al desaparecido Convento de las Magdalenas, situado en la actual plaza del Mercado.

Décadas después, nuevas excavaciones realizadas en 2017 permitieron localizar otros elementos arqueológicos, entre ellos un muro romano en la medianera del palacio.

Estos hallazgos se han incorporado al proyecto de rehabilitación para conservar y mostrar las diferentes etapas constructivas del edificio. Según explica la constructora encargada de las obras, Victor Tormo, el diseño contempla una ventana arqueológica y una pasarela metálica que permitirá observar los restos sin afectar a su conservación.

El inmueble fue adquirido por la Generalitat alrededor de 1980 a los descendientes de su primer propietario, la familia Trénor Calatayud. Su distribución incluye planta baja, entresuelo, planta principal y dos pisos superiores. La planta noble conservaba espacios como un amplio comedor, un oratorio con pavimento de mosaico y varias salas de estar.

Una rehabilitación con criterios de sostenibilidad

El palacio no había recibido una intervención integral a lo largo de su historia, sino distintas reformas puntuales que dejaron importantes deficiencias en materia de accesibilidad y seguridad. Estas condiciones motivaron su desalojo en 2015.

La rehabilitación actual busca recuperar su funcionalidad administrativa sin alterar la identidad arquitectónica del inmueble. Para ello, se están realizando trabajos de consolidación y restauración, con especial atención a la conservación de las fachadas.

Entre las actuaciones previstas figura la sustitución de las carpinterías de madera por otras que mantengan la estética original, pero incorporen mejores condiciones de aislamiento y eficiencia energética.

También se renovarán las cubiertas de policarbonato de los patios interiores, que serán sustituidas por una estructura de vidrio con células fotovoltaicas integradas. Esta solución permitirá aprovechar la energía solar y mejorar el comportamiento energético del edificio.

Las obras comenzaron en 2024 y todavía continúan. Cuando finalicen, el palacio recuperará su uso administrativo y pasará a formar parte del dominio público de la Generalitat antes de su cesión al FMI.

Valencia busca consolidarse como referente tecnológico internacional

El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ha destacado que la llegada del centro tecnológico del FMI responde a la apuesta del Ejecutivo autonómico por impulsar la innovación y la transformación digital.

Según ha señalado, la elección de Valencia demuestra que la comunidad cuenta con el talento, las infraestructuras y las capacidades necesarias para acoger instalaciones de una institución internacional de esta relevancia.

Pérez Llorca considera que la nueva sede representa una oportunidad estratégica para atraer inversión, profesionales especializados y actividad económica de alto valor añadido. También ha destacado su potencial para reforzar la posición de Valencia y su área metropolitana como uno de los polos europeos de servicios digitales para organismos multilaterales.

La Generalitat sostiene que la comunidad está ganando presencia en el ámbito tecnológico internacional y recuerda que distintas instituciones, entre ellas las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Asiático de Desarrollo, han elegido la región para instalar infraestructuras digitales.

Con la futura sede del FMI, el histórico Palacio de Calatayud combinará su valor patrimonial y arqueológico con una nueva función vinculada a las tecnologías de la información y la actividad económica internacional.