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Paris Saint-Germain's French forward Kylian Mbappe poses upon arrival to attend the 2022 Ballon d'Or France Football award ceremony FRANCK FIFE/AFP via Getty Images

El delantero dice que no quiso poner un sufrimiento por delante de otro. Es la primera versión de los protagonistas en un asunto que llevaba dos días contándose sin ninguna.

Kylian Mbappé ha explicado en una entrevista con Diario AS por qué no mostró completa la camiseta del "todos somos caballas" en el homenaje previo al Elche-Real Madrid. Sostiene que no quería priorizar un sufrimiento sobre otro y que buscaba tener presente también a los inmigrantes que han muerto o que siguen en condiciones duras.

Niega estar contra la población de Ceuta. Dice estar al cien por cien con ella, describe la decisión como difícil y añade que pretendía transmitir un mensaje de paz.

Es la primera explicación que da alguno de los tres jugadores. Vinícius y Konaté no han dicho nada, y lo que dice Mbappé vale para él.

La oposición que el debate da por supuesta

El reproche público se construyó sobre una premisa: que recordar a los inmigrantes muertos y apoyar a Ceuta son posiciones enfrentadas.

Los datos no sostienen esa oposición. Las víctimas mortales de aquellos días —en torno a un centenar según las cifras que se manejan— fueron personas que murieron ahogadas o aplastadas al entrar. Son, precisamente, los inmigrantes a los que Mbappé dice haber querido recordar.

Una campaña de apoyo a la ciudad y un recuerdo a quienes murieron no se excluyen. Se refieren a grupos distintos afectados por el mismo episodio: los vecinos que vivieron una crisis de seguridad y convivencia, y los que no sobrevivieron a ella.

Que ambas cosas se hayan leído como alternativas dice más del formato del homenaje que de la posición de nadie.

Por qué una camiseta a medias no podía funcionar

Un acto colectivo previo a un partido admite dos respuestas: participar o no participar. No hay una tercera.

Lo que los tres jugadores intentaron —según la explicación de uno de ellos— fue precisamente esa tercera opción: sumarse al homenaje sin suscribir el recorte que, en su lectura, dejaba fuera a una parte de las víctimas.

Un gesto así es ilegible. Una camiseta a medias no comunica un matiz: comunica que algo falla. El espectador ve que el mensaje no se lee y completa el hueco con la interpretación disponible, que en un asunto político cargado es siempre la más adversa.

El formato no ofrecía manera de expresar lo que dice haber querido expresar. Y cuando la única alternativa a firmar es parecer que se rechaza, quien tiene reservas acaba pareciendo lo segundo.

Lo que no sabemos

La explicación llega dos días después y tras una oleada de críticas. Eso no la invalida ni la confirma.

Puede ser lo que pensaba en el momento y no pudo expresar entonces. Puede ser una reconstrucción posterior para contener el daño. Desde fuera no hay manera de distinguirlo, y afirmar cualquiera de las dos cosas sería inventar.

Lo que sí puede constatarse es el desequilibrio informativo. Durante dos días se atribuyó a tres personas una intención concreta sin que ninguna hubiera hablado. Ahora ha hablado una, para sí misma. Sobre las otras dos seguimos sin saber nada, y el relato colectivo que las agrupa continúa funcionando igual.

Conviene también situar las reacciones. La prensa marroquí ha defendido a los jugadores señalando que quienes reivindicaban el derecho de un futbolista a llevar esa camiseta aceptan peor que otros no la exhiban con el mismo entusiasmo. El argumento tiene fondo, y viene de medios de un país que es parte interesada en esta crisis. Ambas cosas son ciertas a la vez.

Las dos escalas del asunto

La Peña Madridista de Ceuta, con 120 socios, ha anunciado que enviará un escrito de queja al departamento de peñas del club. Su presidente, Miguel Ángel Montano, ha explicado que no daban crédito a que tres jugadores del Madrid ocultaran una camiseta de apoyo a su ciudad.

Esa reacción es la que merece atención, más que las miles de respuestas anónimas. Viene de gente que ha pasado el verano en el centro del asunto y que sintió el gesto como algo dirigido contra ellos.

Y ahí queda el desajuste. Mbappé dispone de una entrevista en un diario deportivo nacional para matizar lo que quiso decir. La peña de Ceuta escribe una carta. Los dos compañeros que hicieron lo mismo no han tenido que responder por ello.

La discusión de estos días ha consistido en decidir a qué víctimas correspondía nombrar. La han mantenido íntegramente personas que no son ninguna de ellas.